viernes, 7 de mayo de 2004

Creedence Clearwater Revisited: Como superbanda de moda

Foto: Colección Auditorio Nacional

7 de mayo, 2004 / 9 591 asistentes / Función única / 
1:45 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

Arturo García Hernández

La historia de esta noche, impúdica y gozosamente nostálgica, empezó hace 34 años, cuando en la radio comercial mexicana se oyó con insistencia una rola de pegajosa melodía: “Proud Mary”. La interpretaba un grupo de nombre tan largo como enigmático, Creedence Clearwater Revival, popularmente conocido al sur del Río Bravo como “Los Cridens”, según la pronunciación castellanizada. 

Aquella canción marcó el nacimiento de un fenómeno devocional que llega casi intacto hasta nuestros días, abarcando varias generaciones. ¿Quién lo iba a decir? Unidos por la agrupación surgida en San Francisco en 1968, entre las butacas del Auditorio —monumental colmena— se mezclan y dan rienda suelta a su entusiasmo abuelos, abuelas, madres, padres, hijas, nietos y, en una de esas, hasta bisnietos. La celebración da inicio con los primeros y poderosos acordes de “Born on the Bayou”, rola-emblema. Ver y oír para creer: los que no aplauden, saltan; los que no saltan, aúllan; los que no aúllan, bailan; casi todos cantan. Como si estuvieran ante la superbanda de moda. Ni siquiera vienen todos los miembros originales de finales de los sesenta. Pero eso, ¿a quién le importa, hoy, donde pasado y presente se empalman hasta confundirse? Ya no hay manera de sustraerse a la onda expansiva del furor. 
La adoración que se les rinde en México, alimentada durante varios años por un programa radiofónico diario de una hora de duración, los situó en el medio discográfico nacional como los mayores vendedores de rock, por encima de los Rolling Stones y los Beatles. Otro parámetro para medir el profundo arraigo popular de Creedence es, según consideraciones de la misma industria discográfica, la enorme cantidad de álbumes piratas que circulan del grupo, así como el hecho de que sus canciones formen parte del “repertorio” de muchos sonideros que animan las tocadas barriales en los suburbios de la ciudad de México. 
Los hermanos John y Tom Fogerty junto a Stu Cook y Doug Cosmo Clifford, fundaron el grupo cuyos primeros antecedentes se remontan a 1959, cuando buscaban una oportunidad al amparo de nombres como Tommy Fogerty and the Blue Velvets y The Golliwogs. No fue hasta 1968 que, ya constituidos como Creedence, lograron su primer hit con una versión de “Susie Q”, original de Dale Hawkins. Aparte de ésta y algunas otras rolas, la mayor parte de sus éxitos son canciones de John Fogerty, en las que el rock se fusiona con el folk y se arropa con la cadencia negra del blues. El resultado es el inconfundible sonido bayou, bucólica evocación de un estado de ánimo y de la geografía pantanosa en el delta del Mississippi. 
Poco más de tres años de vida artística y siete álbumes bastaron para que la banda dejara huella indeleble en la historia de la música popular contemporánea. Creedence Clearwater Revival se desintegró oficialmente en octubre de 1972, poco después de la separación de Tom Fogerty (fallecido en 1990). Suele atribuirse la ruptura al “creciente protagonismo” de John, quien nunca permitió que el resto de los músicos tomara decisiones al interior del grupo. John decidió continuar su carrera como solista, pero su trabajo no tuvo mayor trascendencia. Poco a poco se fue aislando y así se ha mantenido, con esporádicas apariciones públicas. La disputa legal que perdió con la disquera Fantasy Records —en cuyo poder quedaron los derechos generados por las canciones de Creedence, incluidas las de su autoría— lo afectó severamente. 
Puntales de una muy respetable base rítmica, Cook y Cosmo se dedicaron durante un tiempo a sus propios proyectos musicales. Amigos desde la adolescencia, no dejaron de frecuentarse y tocar juntos. Animados por amistades y admiradores, en 1995 convocaron a tres músicos más para revivir el antiguo proyecto, ahora con un cambio de adjetivo en su nombre: revisited. 
Cualquier reticencia se desvanece en cuanto el corpulento John Tristao deja oír su voz, hermana gemela de la de su tocayo Fogerty. Las diferencias en los timbres son casi imperceptibles. En lo musical, sólo un fundamentalista con deficiencia auditiva objetaría las impecables y rotundas versiones de los Revisited al repertorio de los antiguos Creedence. Es cierto que el tiempo ha trabajado en sus rostros y en sus cuerpos, pero no mengua la calidad, la energía ni el pundonor del quinteto. Elliot Easton, dandi de saco y sombrero, es por sí solo un espectáculo cuando ataca el requinto. El placer que denota al tocar, lo bien que se la pasa en el escenario, contagia al más remilgoso. No hay arreglos novedosos ni audaces, no hay experimentos, no hay sorpresas. La banda toca lo que el público quiere oír y lo hace muy bien. Tienen muy trabajado el numerito; incluso los diálogos con el público y el orden de las canciones son similares a las de su presentación de hace dos años en el Coso. Sin embargo, no les falta calidez ni entrega.

Foto: Colección Auditorio Nacional

Cuando parece que las gargantas no dan para más, cada rola renueva los alaridos y mantiene la colmena a punto de ebullición. “Have You Ever Seen the Rain?” impone un súbito cambio en el estado de ánimo colectivo. La atmósfera se carga de nostalgia y en la butaca de junto, una mujer en sus tempranos treinta, de pelo corto y tristeza antigua en los ojos, se suelta a llorar. Tras dos intentos de despedida, al fin pueden librarse de la idolatría de sus incondicionales. Se dirigen a la orilla del podio, se abrazan y agradecen felices lo mucho que han recibido. 

Quién es quién 
Douglas Clifford nació en Palo Alto, California, el 24 abril de 1945. A los 59 años es el mejor conservado de la banda; un verdadero atleta de los tambores. Junto a Stu Cook es de los fundadores originales de Creedence. Mejor conocido como Cosmo, es miembro distinguido del Salón de la Fama del Rock and Roll. Admirador de Otis Redding, The Beatles y Jimi Hendrix, grabó con Fantasy Records su único disco como solista, Doug Cosmo Clifford, hoy descatalogado. En 1974 produjo para Doug Sahm Groovers Paradise Tex Mex Trip, en el que tocó la batería y Cook el bajo. En 1976 ambos se unieron a The Don Harrison Band. En 1995 acordó con Stu la formación de Creedence Clearwater Revisited. 

Stu Cook nació en Oakland, California, el mismo mes del mismo año que Cosmo, pero un día después. Su amistad y colaboración musical comenzaron en la prepa, en 1959. También Stu pertenece al Salón de la Fama del Rock and Roll. Además de Creedence y The Don Harrison Band, entre 1985 y 1990 formó parte de Southern Pacific, grupo de country-rock con el que grabó cuatro discos. Aunque empezó con el piano en Creedence, fue su aportación con el bajo la que resultó determinante en la creación del sonido bayou. Sobre la reconstitución de la banda, asegura que nunca esperó la respuesta que han tenido del público y que “son los fans los que la han mantenido viva”. 

John Tristao lleva a cuestas la enorme responsabilidad de evitar que la fanaticada de los viejos Creedence extrañe la voz de John Fogerty. Y durante nueve años lo ha logrado con creces. Músico talentoso, cantante y actor de cine y tv, a fines de los 60 fue primera voz de People, grupo cuyo éxito “I love you” alcanzó los más altos lugares de popularidad en EUA. Stu Cook recurre siempre a la misma fórmula humorística de doble sentido para presentar al vocalista: “Grandes zapatos, grandes manos, gran voz… ¿Qué puedo decir? Hagan cuentas y las chicas entenderán”. Como solista grabó Big Hat, No Cattle, con diez canciones de su autoría, tres de ellas en colaboración con Doug Clifford. Los críticos aseguran que Tristao simboliza el propósito de la banda de no instalarse en un pasado glorioso, sino mirar al futuro promisorio. 

Elliot Easton posee la trayectoria más sonada. Al integrarse al grupo ya había sido primera guitarra de The Cars de 1977 a 1987, y había grabado su propio disco solista, Change No Change, con el cantante Jules Shear. Dicharachero, bon vivant, sibarita, nació en Brooklyn, Nueva York, el 18 de diciembre de 1953. Tanto en lo anímico como en lo musical su conexión con la banda y con el público es absoluta. Él dice que se debe al “amor profundo y espiritual que siento por el folk, blues, soul, swamp-rock, rockabilly y la sicodelia de San Francisco: me colocan en una situación única y no sólo repito como perico sino que aporto algo de mí mismo en las presentaciones, llego y disfruto”. 

Steve Gunner es el discreto de la banda y lo más llamativo de él es su melena platinada. Eficiente multiinstrumentista, toca al son que le bailen. En 1982 hizo su aparición en la escena musical de Los Ángeles, donde acompañó a músicos de los géneros más variados. Antes de unirse a Creedence, perteneció cinco años a The Warlox, una agrupación de modesta trayectoria, liderada por su amigo de infancia Ricky Phillips. En todas las bandas en que ha trabajado ha tocado guitarra y teclados. En Creedence Clearwater Revisited abarca teclados, guitarra acústica, armónica, percusiones y coros. Asegura: “Cantando también aporto bastante a la fiesta”. (A.G.H.

Programa 

Born on the Bayou 
Green River 
Lodi 
Commotion 
Who’ll Stop the Rain 
Suzie Q 
Hey Tonight 
Long as I Can See the Light 
Down on the Corner 
Lookin’ Out My Back Door 
Cotton Fields 
I Heard It Through the Grapevine 
Midnight Special 
Bad Moon Rising 
Proud Mary 
Fortunate Son 

Have You Ever Seen the Rain? 
Travelin’ Band 
Molina 
Up Around the Bend
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