miércoles, 28 de abril de 2004

Tatiana: Ejemplo de perseverancia

Foto: Colección Auditorio Nacional

20 años de carrera artística / 28 de abril, 2004 / 8 810 asistentes / Función única / 
1:30 hr. de duración / Promotor: GO Marketing, S.A. de C.V. 

Olivia Ortiz
Al Auditorio Nacional llegan miles de Tatianas: pequeñas y grandes. Las primeras —con estrellita en cara o manos, botas y la típica falda corta— sueñan con ser como su ídolo; las otras se dividen entre quienes son sus prósperas imitadoras y van para actualizar su repertorio, y las que ayer eran chicas de hoy, acompañadas por sus hijas para mitigar y compartir la nostalgia. 

A pesar de una ausencia prolongada, la llamada Reina de los Niños ha permanecido presente por medio de videos y programas de tv. Sus presentaciones en diversos foros del país desde enero de 2004 ratifican que cuenta con el respaldo de un público —más de ocho mil en el carnaval de Veracruz y más de nueve mil en el de Autlán, Jalisco— que mantiene viva su admiración y su gusto por cantar y bailar con ella. 
Tal vez porque han pasado cuatro años desde su última presentación y siete, desde su último concierto en el Auditorio, alguien pensó que los fans estarían dispuestos a aguantar quince minutos de un video-documental introductorio sobre los veinte años de carrera profesional de la cantante; sin embargo, nadie lo celebró y en cambio fue despedido con rechifla. 
Por fin, una corte de efectos pirotécnicos, proyecciones en video, arlequines gigantes inflables, cañonazos de confeti, bailarines y rayos láser precedieron a la aparición de Tatiana, quien de la puerta de un castillo lleno de aire salió con el ánimo desbordado al son de coplas infantiles, feliz de ver que niños y adultos la proclaman con igual admiración. Algún papá con carácter crítico dijo que la escenografía le recordaba a los anuncios de tiendas que en días de promoción llaman la atención de los peatones con figuras llenas de aire. Tenía razón y hay que apuntar algo más: tanta parafernalia se antojaba de sobra, pues el encanto y simpatía que caracterizan a la intérprete bastan para llenar este escenario. ¿Y qué decir de su excelente condición física, su habilidad para bailar a ritmo de chachachá, cumbia, norteña, rap y hip-hop las canciones con las que hemos crecido varias generaciones, y de esa imagen que combina una ingenuidad infantil y un escultural cuerpo de mujer que lo mismo atrapa a niñas, mamás y hombres en general? 
1984 fue un año decisivo en la vida de Tatiana. Su talento le abrió la puerta para representar un papel estelar en la ópera rock Kumán y su simpatía fue premiada al ser nombrada El Rostro del Año por El Heraldo de México. El logro de ese entonces forma parte de un sueño que inició mucho tiempo antes, cuando a los tres años le dijo a su mamá que sería cantante. Desde los cuatro, las clases de música y baile combinadas con la gimnasia olímpica, formaron parte de su vida y se convirtieron en el camino previo para cumplir su ilusión. Protagonista en teatro, telenovelas y cine, ha experimentado diversos ritmos (balada, pop rock, infantiles) y vendido miles de cds y videos; defensora de campañas sociales que le han merecido premios nacionales y en Estados Unidos; creadora de una línea propia de ropa, accesorios y perfumes... Tatiana es un ejemplo de perseverancia y dedicación que la llevaron, en 2004, a celebrar sus 20 años de carrera profesional. 
A su saludo y beso inicial respondió un agudo revuelo de gritos, vocecitas, aplausos y miles de manitas levantadas. La euforia de casi nueve mil asistentes le arrancó a la cantante un conmovedor agradecimiento, momento que aprovechó su colega y amiga Ana Gabriel para entrar al escenario y entregarle una placa conmemorativa por sus dos décadas de carrera. Tatiana conoce la respuesta de su publicazo mitotero, como ella le llama. Todos la siguen para cantar y la escuchan. Ella les solicita gritos, aplausos, silbidos, y estos últimos cobran la forma de un gran piropo que desahoga la excitación colectiva de los papás que sin mucha reticencia acceden a ver en vivo a la Reina de sus hijos. Tatiana sabe que el espíritu de sus shows es familiar y al fomentar la participación de todos se diluyen las edades y las diferencias. 
Acompañada por bailarines (jóvenes con talento en formación), del payaso Chacharito y su familia, y de un puñado de niños que por concurso ganó un lugar junto a ella esa noche, la animadora infantil presentó cada canción con una anécdota, moraleja o consejo, y aprovechó incluso para recomendar a su público que debe “comer arroz, frutas, verduras, leche, huevos, taquitos y hamburguesas”. Interpretó temas de las películas Blanca Nieves y los siete enanos y La Cenicienta, convirtiendo a los infantes —mediante mucha imaginación— en ratones. Después, “En un bosque de la China”, conoció a Ichi Ka-ka, enamorado de la chinita, y Tatiana, poniéndose en el espejo, le dijo: “No me gusta ese novio para ti. Pero, ¿quién soy yo para dar consejos? Así me dijeron a mí... y ahí va la burra al maíz”. 
Con “Los marcianos llegaron ya”, sin duda la canción más ovacionada, les recordó a los niños la urgencia de cuidar nuestro planeta, y en el “Baile de la ranita” les pidió que no contaminen su “charquito”. Reconociendo que, por precoces que sean los niños, éstos no pudieron llegar solos al Auditorio, su petición de cuidados la extendió “a los seres que queremos” y solicitó “un beso, enjundioso y baboso” para los papás y, en correspondencia, aplausos “para nuestros hijos”.

Foto: Colección Auditorio Nacional
Por último y acaso para reafirmar que su presencia obra magia entre sus fans, Tatiana apareció como Coral, la sirena que interpreta en la telenovela Amy, la niña de la mochila azul, pero a diferencia de sus colegas en La odisea, su aura fantástica la hace humana y admirable de manera simultánea. Y a pesar de que el final de la fiesta está subrayado por luces computarizadas, tripitas fosforescentes, confeti a granel, globos blancos y azules, pelotas y luces de bengala, lo que brilla por encima de todo son su voz, simpatía y el amor recíproco por su público. 

Tatianomanía 
Al preservar Tatiana un perfil amable ante los niños, ha conquistado al público, convirtiéndolo en su fiel e inseparable amigo. Desde 1995, la imagen de la Reina de los Niños es celosamente preservada y pretendida al grado que la admiración se ha transformado en oficio. Sus imitadoras —entre las que hay quienes aseguran contar con autorización para serlo— toman el éxito de la Reina Mayor para repetir en fiestas infantiles el encanto que la ha hecho famosa. Cientos de ellas que se anuncian en periódicos e internet reproducen en su presentación el mismo estilo: regalos, confeti y personajes de cuentos y canciones (Pim Pon, el Marcianito, la Ranita); efectos especiales con burbujas, cámaras de humo y torres de luces multicolores; coplas infantiles salpimentadas de buen humor y de charlas con los invitados; trato preferencial con quien apaga las velitas en la ocasión y hasta repetición de palabras hoy clásicas entre los chiquillos: despimpongue, mitoteros, espapirifácticas... El costo de la fantasía varía según el número de personajes caracterizados, canciones y efectos utilizados, entre los 1,200 y 2,300 pesos. La tentación de imitar a Tatiana en los concursos en televisión no se ha hecho esperar. Recientemente, la cantante Lucero ganó el primer lugar en el programa Hoy. Con esto, Tatiana sigue mostrando que los escándalos que brotaron cuando se divorció de su (ex) representante son hoy tan sólo una piedrita en el zapato que no le ha restado fuerza a un talento digno de imitación. (O.O.

Programa 
El patio de mi casa 
No te quedes con las ganas 
Mis abuelos mitoteros 
Hi-ho! 
Bibidi-babedi-bú 
En un bosque de la China 
Los marcianos llegaron ya 
Carita de ángel 
Hija del mar 
Azul como el cielo 
El baile de la ranita 
Vamos a jugar 
Sonríe 
Tradidance II 
Popurri: Remi / Marinero / Aserrín, aserrán / Juntos
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