domingo, 21 de marzo de 2004

Tiempos modernos (EUA, 1936): De experiencia traumática a metáfora universal


Première de cine - Versión remasterizada / 21 de marzo, 2004 / 4 328 asistentes / 
Función única / 87 min. de duración / Promotores: Cineteca Nacional y FUAAN 

Rafael Aviña
De la extensa filmografía de ese genio de la comedia llamado Charles Chaplin, Tiempos modernos de 1936 es quizá su obra más adorada y más vilipendiada. En todo caso, incapaz de pasar inadvertida: ya sea como modelo de crítica social satirizando la era de industrialización que siguió al tristemente célebre crack del 29 y la época de la depresión estadounidense en la que miles de hombres perdieron sus empleos; ya sea como mordaz parodia de la enajenación y automatización del trabajo en las sociedades capitalistas; o simplemente, como suma de situaciones cómicas y geniales rutinas humorísticas que el gran Charlot había desplegado a lo largo de su cine hasta ese momento. 

De hecho, éste, su quinto largometraje, marca una transición entre su obra anterior y la que siguió en todos los aspectos, tanto técnicos como conceptuales y estéticos. Realizado después de Luces de la ciudad (1931) y a siete años de la invención del cine sonoro, Chaplin insistió en mezclar elementos del cine silente y el parlante tomando de éste los sonidos ambientales y componiendo él mismo una divertida e ingeniosa banda sonora. No sólo es la última aparición de su personaje característico, el vagabundo —convertido aquí en un obrero desempleado que por vez primera habla ante la cámara en la delirante secuencia donde interpreta la canción sinsentido—, sino que al final, se aleja acompañado de la heroína, una espléndida y hermosa Paulette Goddard, como una suerte de versión femenina de sí mismo. 
Para la creación de esta obra maestra, el realizador se inspiró en los artículos de un reportero del periódico neoyorquino World, acerca del sistema de fabricación en cadena puesto en marcha en Detroit, que terminaba convirtiendo a los jóvenes obreros en despojos humanos. No obstante, la principal inspiración de su filme —tachado de comunista por la celebrada secuencia del trapo rojo que el personaje recoge involuntariamente y agita justo delante de una manifestación obrera, lo que le vale su prohibición en la Alemania nazi, la Italia fascista y la España de Franco—, se remonta a una experiencia de su propia niñez en Inglaterra. 
Cuenta el artífice de El chico (1921) que a los 12 años observó en un aparador un letrero que rezaba: “Se busca joven para manejar una prensa Wharfdale”. Cuando el patrón lo llevó hasta la máquina, se percató que ésta se alzaba como un monstruo. “Para manejarla tenía que estar sobre una plataforma de dos metros de alto. Me señaló la palanca y puso al monstruo a velocidad media. Comenzó a rodar, a gruñir, a triturar. Yo creía que me iba a tragar. Los pliegos de papel eran gigantescos, yo los separaba, los levantaba por las esquinas y los sostenía ante los dientes del coloso para que los engullese. El monstruo los tragaba y los volvía a echar por detrás y hasta tal punto me impresionó la velocidad de aquel engendro que el primer día estuve a punto de tener un ataque de nervios.”[1]
Para Tiempos modernos, Chaplin hizo construir una máquina que reprodujera claramente sus recuerdos y fantasías de infancia, capaz de englutir y triturar seres humanos, convirtiéndola en símbolo y metáfora universal, celebrada hasta hoy en día, de la explotación del hombre por el hombre. La premisa humorística del filme proviene precisamente de la angustia y el temor ante lo que nos sobrepasa, tal y como lo muestran las escenas antológicas en la fábrica, donde el protagonista queda atrapado entre los engranajes, luego es sometido a los caprichos de una máquina de comida que le arroja sopa caliente a la cara y le hace devorar una mazorca, para acabar, en efecto, con los nervios destrozados. Tras una breve rehabilitación, va a dar a la cárcel en una cadena interminable de “mala suerte” que se erige como una de las metáforas más crueles de la película: la imposibilidad de ser feliz en un mundo donde el individuo ya no cuenta y es señalado como culpable una y otra vez. En ese sentido, con la presencia de una jovencita errante igual que él, arrestada por robar un mendrugo de pan, surge la idealización de que no todo está perdido. 

[1] Tomado del libro Chaplin de Wolfram Tichy.

Encanto espontáneo 
Más allá de un humor que tiende a rescatar los elementos románticos de anteriores trabajos, Chaplin se muestra despiadado en Tiempos modernos al evitar cualquier asomo de melodrama, alternando momentos dramáticos con otros humorísticos, a la vez que ironiza cínicamente con el supuesto matrimonio “feliz” y las visiones falsamente edulcoradas de la época, integrando sus personajes a un contexto realista donde la esperanza es el motor de sus emociones. Por ello es, quizá, que su película mantiene ese encanto espontáneo y particular. 
Es emoción pura más allá de cualquier intelectualismo, como lo demostró el emotivo aplauso de los más de 4 mil asistentes, entre niños y adultos, que hicieron largas filas en el Auditorio Nacional y rieron, lloraron, se emocionaron con las desventuras del pequeño vagabundo en pleno domingo de arranque de primavera. Para nosotros los fanáticos que disfrutamos del evento, fue cautivante ver escenas como aquella de Chaplin patinando peligrosamente con los ojos vendados. No perdimos detalles en apariencia triviales como el hecho de que las tripas crujen por igual en la panza de un vagabundo solitario que en el delicado estómago de una mujer de alta alcurnia como la esposa del Ministro, gracias a la claridad del sonido de una copia nueva y remasterizada. Todo ello, en la enorme pantalla de un recinto que aún atesora las risas, la emoción convertida en lágrimas y la catarata de aplausos luego de que el héroe y la chica se pierden en el horizonte tomados de la mano con una sonrisa de optimismo al tiempo que aparece la palabra FIN. 

Tiempos Modernos -Cronología 
1934 En octubre empieza el rodaje y preparación de Tiempos modernos, para la cual Chaplin contrata a la actriz Paulette Goddard. Ese mismo año en Alemania, la cineasta Leni Riefensthal glorifica el nazismo en su cinta El triunfo de la voluntad y en Francia, Jean Vigo realiza L’Atalante. 
1935 El realizador ocupa todo el año en la producción de su película y los hermanos Marx estrenan Una noche en la ópera, otra de las obras cumbres de la comedia norteamericana. 
1936 Estreno el 5 de febrero. Tras su exitosa exhibición, Chaplin y Paulette Goddard emprenden un viaje por Asia. Se dice que en el transcurso contraen matrimonio (suceso que se mantuvo en secreto por largo tiempo y no se sabe si realmente ocurrió). Lo cierto es que mantienen una apasionada relación que se extiende hasta el año siguiente. 
1937 En tanto que Goebbels toma las riendas del cine alemán y Jean Renoir filma en Francia La gran ilusión, Chaplin es demandado por la empresa internacional Tobis (con sede en Francia), acusándolo de plagiar el argumento de A nous la liberté (1931) de René Clair: en efecto, guarda varios puntos en común con Tiempos modernos. La iniciativa no prospera debido a que el propio Clair no ve indicios de plagio y además se declara admirador de Charlot. 
1938 Chaplin no consigue realizar Napoleón que sería co-protagonizado por Paulette Goddard y cuando finalmente tiene la oportunidad de hacer El gran dictador le ofrece el papel, pero ella, toda una estrella consolidada en Hollywood, rechaza el ofrecimiento. Al poco tiempo se separan sin mayor escándalo. 
1998 Tiempos modernos es elegida como una de las cien mejores películas estadounidenses por el American Film Institute. 
2001 A casi seis décadas de su estreno, se inicia su restauración y remasterización con la última tecnología, en la cineteca de Bologna, a cargo de la Charles Chaplin Foundation y la empresa francesa MK2 que dirige Marin Karmitz. El proceso consiste en una transferencia digital al sistema Dolby 5.1, aunado a un innovador sistema de Scanlab de alta definición. Durante el proceso de digitalización se hicieron las correcciones del negativo eliminando manchas, rayones y partículas de polvo, balanceando a su vez el contraste original del blanco y negro desgastado por el paso del tiempo. Se restauraron y remasterizaron los sonidos ambientales, la banda sonora y los 126 mil fotogramas de la cinta, no sólo para ser lanzada en formato dvd, sino para proyectarse en pantalla grande. 
2003 Estreno de la versión remasterizada en mayo, durante la función especial de clausura del Festival de Cannes, Francia. 
2004 El filme abre la 43 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional y se exhibe el 21 de marzo en la pantalla gigante del Auditorio Nacional. (R.A.

Chaplin compositor 
El talento de Charlie Chaplin (1889-1977) era sorprendente, espontáneo e ilimitado. Sus padres eran cantantes y entertainers de music hall. Ella se lo llevaba al teatro en las noches. Un día que perdió la voz en medio de una canción, el niño de sólo 5 años de edad tuvo que salir al quite y así descubrió todo el poder de su encanto: la gente le empezó a aventar monedas que él iba recogiendo, con graciosas pausas mientras interpretaba. A los 9 empezó su propia carrera en una compañía de bailarines de tap. Más tarde ingresaría a la de Fred Karno (a la que Stan Laurel también pertenecía) y con la cual viajaría a Estados Unidos, donde comenzaría la gran y conocida aventura de su vida con el cine. Tras una presentación de la compañía de Karno en el Folies Bergère de París, el compositor francés Claude A. Debussy, seducido por el encanto de Charlot (quien tenía alrededor de 20 años), buscó hablar con él para decirle: “Es usted, por instinto, músico y bailarín”. En su autobiografía, Chaplin narra cómo de adolescente aprendió solo a tocar violín y chelo (como zurdo) y a improvisar al piano y al órgano. Quería ser concertista, pero pronto se dio cuenta de que “no alcanzaría la excelencia” y abandonó la idea. Nunca aprendió a leer ni escribir música pero se las arregló para crear extraordinarias canciones y musicalizaciones de sus películas, asociándose a grandes compositores y arreglistas. Siempre insistió en la importancia de la sonorización tal como él la concebía para sus películas, misma que no debía competir con la imagen, sino acompañarla y exaltarla.* (S.G.L.

* Información tomada de www.charliechaplin.com (Asociation Chaplin) y del magnífico número monográfico de la revista Variety – Special Advertising Supplement, 2003. 

Elenco 
Charles Chaplin Obrero 
Paulette Goddard La chica 
Henry Bergman Propietario del café 
Stanley J. Tiny Sandford Big Bill 
Chester Conklin Mecánico 
Hank Mann, Louis Natheaux Ladrones 
Stanley Blystone Sheriff Couler 
Allan García Presidente de la compañía Electro Steel 
San Stein Capataz 

CRÉDITOS 
Dirección, guión y edición 
Charles Chaplin 

Producción 
Charles Chaplin Productions, United Artists 

Fotografía 
Ira H. Morgan, Roland Totheroh 

Música 
Charles Chaplin y Alfred Newman 

Dirección de arte 
Charles D. Hall, Russel Spencer 

Restauración y remasterización (2001-2003) 
Charles Chaplin Foundation 
MK2 



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