jueves, 4 de marzo de 2004

Tania Libertad y Armando Manzanero



Foto: Colección Auditorio Nacional

La Libertad de Manzanero / 4 al 6, 12, 13, 19, 20, 25 al 27 de marzo, 2004 / 
2 455 asistentes / 10 funciones / 2 hrs. de duración / Promotor: FUAAN 

Jesús Quintero
La reunión de Tania Libertad y Armando Manzanero apadrinando al Lunario no es, por supuesto, una casualidad. Su relación comenzó en 1968, cuando la cantante fue invitada a abrir un concierto que el autor de “Somos novios” ofreció en Perú. Aquel encuentro fue decisivo en la carrera de ambos. Cuando en 1995 el espectáculo La Libertad de Manzanero comenzó a presentarse en el bar de un afamado hotel capitalino, nadie imaginaba que allí estaban tendiéndose los cimientos para que su bohemia se abriera paso no sólo en escenarios mexicanos, centro y sudamericanos, sino en la sensibilidad de un público que añoraba la oportunidad de, simultáneamente, beber una copa y paladear el almíbar y acíbar del amor.
Tania y Manzanero, boleros y Lunas...* ¿no acaso en las tablas del destino estaba escrito que Lunario era la estación ideal para que la dupla convocara al espíritu romántico que clamaba por un espacio idóneo en el que las palabras recobraran un bruñido significado? Como le ocurre a muchas parejas, a Libertad y Manzanero los une y fortalece un cúmulo de similitudes —cifradas en la devoción a la música romántica— y también de diferencias, notables por la forma en que arropan su decir y en que se relacionan con ese testigo y confidente que es el público. 
El autor de “Te extraño” se mueve sobre el escenario con elegancia y soltura. Sabe que la complicidad con los espectadores surgirá por la vía de la evocación apenas insinuada en los acordes de “Contigo aprendí”, “Esta tarde vi llover” o “Poquita fe”. Mas no permite que la congoja contenida en ciertos temas suyos derive en el dolor por el ser amado y ausente, por lo que echando mano de su enorme simpatía y arrobo, Manzanero le recuerda a los presentes que un beso y un mohín amable son necesarios para hacer de este mundo un sitio más habitable, así que hace bromas acerca de sus paisanos yucatecos, sobre sí mismo, y las ofrece con tal transparencia y candor que el público se le entrega de manera inmediata. 
Más contenida en su comunicación con el público, Tania Libertad se centra en lo que le ha dado prestigio internacional: cantar con un corazón que, como caja de pinturas, puede iluminar cualquier género con matices propios. Capaz de reinterpretar historias de amor que llevan años habitando el gusto popular y entregarlas con un estilo que de tan absorto parece más una confesión que una declaración pública, Tania ha hecho del bolero una lingua franca en la que, sin empacho, gravita su interés por ritmos que algún purista podría calificar como ajenos a la canción romántica: rock, canciones de la costa veracruzana, blues, música negra peruana...

Foto: Colección Auditorio Nacional

Para llenar un espectáculo de tres días el repertorio del compositor yucateco sería más que profuso, pero lo que La Libertad de Manzanero se planteó desde su origen es celebrar la música que en el amor halla su razón de ser, de manera que junto a canciones como “Contigo aprendí”, “Te extraño”, “Esta tarde vi llover”, interpretadas por su autor, y otras en voz de Libertad (“Por debajo de la mesa”, “Voy a apagar la luz”...), también se rindió tributo a obras como “¿Qué sabes tú?” (de Mirta Sylvia), “Cuando vuelva a tu lado” (de María Greever) y, para sorpresa de quienes no advierten clásicos entre los compositores contemporáneos, sonaron “Entra en mi vida” del dueto Sin Bandera, “La vida es un carnaval”, de Víctor Daniel (que hizo popular Celia Cruz) y “Corazón partío” de Alejandro Sanz.
La noche de su apertura, el Lunario convocó a un público variado: estaban nuevos y veteranos de la prensa, promotores que asistieron para ver con qué planes pueden ocupar el recinto, seguidores de Manzanero y Libertad que lanzaban a voz en cuello la petición por un tema y una extensa serie de noctígavos gambusinos que, en el costado poniente del Auditorio Nacional, hallaron la preciada refulgencia de su búsqueda.
Entre los exploradores de la penumbra que respondieron con entusiasmo insospechado a la primera y prolongada temporada del Lunario hay que inscribir al escritor Gabriel García Márquez, quien con amistades cercanas decidió celebrar aquí su cumpleaños 76, mientras esa misma noche la luna llena festejaba la bienvenida de un nuevo ciclo.

Foto: Colección Auditorio Nacional

* En la primera edición de las Lunas del Auditorio (2002), Manzanero recibió la suya por Trayectoria Artística como Compositor e Intérprete. Tania recibió la suya al año siguiente por Música de Iberoamérica para el Mundo.


Programa

Contigo aprendí / Poquita fe / Mía / Por debajo de la mesa / Por ti / La bruja / Te extraño / Algo contigo / Esta tarde vi llover / ¿Qué sabes tú? / Cuando vuelva a tu lado / No puedo ser feliz / Mucho corazón / Cómo han pasado los años / Mi novia, mi amiga, mi amante / La mujer que me ama / Un te amo / Procuro olvidarte / Voy a apagar la luz / Cuando sale la luna / Llorando por dentro / Hay humo en tus ojos / Yo sin ti / Siempre / Eres diferente / Quiéreme siempre / No ha pasado nada / Ahora / Entra en mi vida / Corazón partío / Mi amor por ti / ¿Sabes una cosa? / La vida es un carnaval / Esperaré / Tu recuerdo y yo / Cuando llora mi guitarra / Cómo duele / Nos hizo falta tiempo / No / Mil besos / Madrigal...
 




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.