miércoles, 3 de marzo de 2004

Alejandro Sanz: Sin ciencia

Foto: Colección Auditorio Nacional

No es lo mismo / 3 al 20 de marzo, 2004 / 88 442 asistentes / 10 funciones / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

Patricia Ruvalcaba
Dice Alejandro Sanz que “los sentimientos no tienen ciencia”. Entonces es muy simple: quienes quieren a este artista, lo quieren bien. Si no, ¿cómo es que después de tres años sin presentarse en México, sin lanzar un disco, dedicado a ser padre y escribir canciones, se planta en el Coloso de Reforma y desata emociones en miles de veinte y treintañeros? El cantautor de 35 años, madrileño de nacimiento pero de tuétanos andaluces, mostró de su disco más reciente —No es lo mismo, sexto álbum de estudio en su carrera y homónimo de la gira promocional— una docena de canciones en las que el hip-hop, el son cubano y el bolero mexicano se intercalan sobre un fondo flamenco. Rock suave y jazz complementan la trama rítmica del material, cuyas letras reflejan el ánimo actual del cantante. En lo que se refiere al amor, busca ser sutil: “procuro inspirarme más en los sentimientos y en las sensaciones, que en las historias”. Por lo que respecta a lo social, se ha sacudido la indiferencia: “vivimos en un mundo convulso, y los artistas hemos estado afincados en el conformismo”. 

En la primera de las diez presentaciones los fans tuvieron que esperar. El telonero español Junior, un hip-hopero bastante fresa, fue recibido con curiosidad y despedido con una amalgama de aplausos y rechiflas. Su intervención duró media hora. Luego de quince minutos de ajustes técnicos, por fin olía a música. “¡México!”, gritó un Alejandro Sanz ligero, fresco, en jeans, camisa blanca y chaqueta verde olivo, con barba de dos días. Un rugido femenino colmado de piropos acarició el escenario. “Ya mucho tiempo, ¿eh? ¡Esta noche vamos a dar todo!”. Y se fue directo a la yugular. Oleadas de melancolía en una tarde lluviosa; las ganas de fundirse con el otro; la duda, como una espina, sobre si realmente nos amaron o no; la sensación de poder que da el enamoramiento; la forma en que el veneno le gana el terreno al amor; la sospecha de haber sostenido una relación sobre un sinfín de malentendidos… Cosas que suceden a los que aman y que Sanz revivió con canciones como “Eso”, “Hoy llueve, hoy duele”, “Cuando nadie me ve”, “Quisiera ser” o “La fuerza del corazón”, alternando éxitos con nuevas propuestas. El público disfrutaba, coreando, con intensidad creciente. 
“Regálame la silla donde te esperé”, flamenca de pies a cabeza, encendió una chispa. “Dicen”, hip hop sobre las habladurías, abrió el baile. Hubo un paréntesis de intimidad y reflexión con Sanz a solas al teclado o con su guitarra; y nueva vuelta a las intensidades con “Sandy” (sobre un desastre ecológico en Galicia), “El alma al aire”, “Corazón partío”, “Labana” (sobre las desgracias y fortalezas de Cuba). La gente celebró y respondió con todo. La excelente banda y las dos magníficas coristas ofrecieron versiones que superaron a las del nuevo disco en riqueza musical. La pantalla extendida sobre todo el escenario, junto a otras dos de retro-proyección situadas a los lados, tuvieron un papel protagónico en el concierto. La escenografía de Adrian Smith creó una atmósfera compleja y viva. La proyección, de Fernando Díaz, y la iluminación, de Geert Van Hout, orquestaban un delirio a dúo cambiante, asombroso: jardines efímeros de haces luminosos creciendo desde el piso; sombras de llamas como infiernos flotantes; mosaicos de loca geometría proyectados en el suelo, o caldos aéreos de colores, cuerpos, objetos; adminículos de la vida urbana, morralla de naturaleza, un hombre que se va deteriorando mientras interpreta una canción en el lenguaje de los sordomudos…

Foto: Colección Auditorio Nacional
Hacia el final, con un discreto cambio de vestuario y el ambiente encendido, Sanz, quien se presentó ahora como “Speedy González”, remató con “Ella”, “Amiga mía” y “No es lo mismo”. Y para marcar con fuego el recuerdo de esa noche, el artista, con las manos sobre el corazón, se declaró conmovido por la presencia tras bambalinas de su esposa, la mexicana Jaydy Michel, y de su hija Manuela, quien a sus tres años asistía por primera vez a verlo. ¿Dónde quedó aquello de que los varones no saben expresar sus emociones? 

Alegría, polémica y dolor 
Alejandro Sanz nunca olvidará esta temporada en México. Más allá de las diez fechas en que acabó comprometido, aquí alcanzó las cumbres de la polémica, la alegría y el dolor. Poco antes de llegar, recibió el Grammy en la categoría de Mejor Álbum Pop Latino por No es lo mismo. Al mismo tiempo, se vio envuelto en escándalos inflados por la prensa, luego de sus declaraciones contra los gobernantes de Venezuela y Cuba, Hugo Chávez y Fidel Castro, a quienes tachó de tiranos. Un tanto irresponsablemente, dijo que si millones de personas se lo pidieran, él renunciaría a cantar: a los tres días ya había 15 mil firmas en un sitio creado en su contra en internet. De inmediato, salió otra página de fans que lo apoyaba. Él se lo tomó con filosofía: cuando llegaron a un millón las supuestas firmas en su contra, dijo entonces que dejaría de cantar si le daban las huellas dactilares e identificaciones de cada una de esas personas... Pero el dolor lo sorprendió el 11 de marzo, cuando cerca de 200 personas murieron debido a los atentados terroristas en Madrid. Esa noche, ante el público del Auditorio Nacional, donde probaba el éxito por cuarta ocasión y con mayor público que nunca, lloró. Con sus compañeros españoles pidió un minuto en honor a los muertos; su dolor fue respetado y arropado por el silencio. 

Discografía, premios y reconocimientos 
1991 Viviendo de prisa hace honor a su nombre: con 23 años, Sanz alcanza como bólido siete discos de platino con más de un millón de ejemplares vendidos. 
1993 Si tú me miras acrecienta el fervor de sus fans. Lo apadrinan con su docta colaboración Paco de Lucía, Nacho Mañó y Chris Cameron. 
1994 Básico es ya un recopilatorio de sus baladas románticas. 
1995 Grabado en Venecia, 3 promueve las versiones de sus éxitos en español, italiano y portugués. 
1997 Para llegar a Más, Sanz estudia piano y entra en una prolífica etapa de composición. El álbum bate todo récord español, con 77 semanas entre los mejor vendidos y 26 semanas en el número 1 en popularidad. Vende 5 millones de ejemplares en el mercado hispanoamericano. Premio Amigo como Mejor Artista Masculino; Premio Ondas como Mejor Artista Nacional y 5 Premios de la Música (España). “Corazón partío” se convierte en el emblema de su carrera. 
1998 Recibe, en los Premios Amigo, un Homenaje Especial y un Premio Ondas por “Corazón partío” como Mejor Canción. 
1999 World Music Awards lo reconoce como Best Selling Spanish Artist. 
2000 Más cosecha más: un IFPI Platinum Award. 
2001 El alma al aire también rompe récords: vende 1 millón en una semana y registra la mayor gira realizada por un artista español. Su trabajo es coronado con una nominación al Grammy como Mejor Álbum Pop Latino y cuatro nominaciones al Grammy Latino: Álbum del Año, Grabación del Año, Canción del Año (“El alma al aire”) y Mejor Álbum Pop Vocal Masculino. También gana dos Premios Gardel (Argentina), un IFPI Platinum Award, un MTV Video Award; la Gaviota de Oro y la de Plata en el Festival Viña del Mar, Chile. Sanz se convierte en el primer cantante español en grabar un MTV Unplugged. 
2002 Año de antología: 3 Premios de la Música; 3 Latin Grammy, por Álbum del Año (MTV Unplugged), Grabación del Año y Canción del Año (“Y sólo se me ocurre amarte”); 2 Premios Gardel; un Premio Oye por Mejor Artista Pop Masculino; una Luna del Auditorio en Balada. 
2003 MTV Unplugged sigue dando frutos: 2 premios Lo Nuestro y una nominación al Billboard Award como Latin Pop Album of the Year. No es lo mismo. Como una declaración de principios, esta producción abre una nueva etapa en la carrera de Sanz. Producido por él mismo y el arreglista cubano Lulo Pérez, incluye una intervención de la guitarra flamenca de Paco de Lucía (“Regálame la silla donde te esperé”) y la participación de músicos como Vinnie Colaiuta y Horacio El Negro Hernández (batería), Anthony Jackson (bajo), Michael Landau (guitarras). 
2004 Con dos millones de ejemplares vendidos, No es lo mismo obtiene tres premios Amigo como Mejor Solista Masculino, Mejor Álbum y Mejor Video Musical; y un Grammy como Mejor Álbum Pop Latino. Hasta hoy Sanz ha vendido más de 18 millones de discos en todo el orbe. (S.G.L.

Programa 
Teloneros: 
Junior Miguez (España) 
3, 4 y 6 de marzo 
Tuntaraka 
Príncipe de los gatos 
Gitana 
Chocolate 
Terciopelo 
Down 
Saoke 

Elan (Guadalajara, México) 
10 de marzo 
Nobody Likes to Be Like Me 
Midnight 
Hideaway 
Street Child 

Antonio Orozco (España) 
13 de marzo 
Tu compañía 
Irremediablemente celos 
Mírame y tócame 
Devuélveme la vida 

Lu (Guadalajara, México) 
14 de marzo 
Grita 
Mójame lloviendo 
Será 
Una confusión 
Duele 

La 5a. Estación (España) 
20 de marzo 
A cada paso 
Perdición 
El sol no regresa 
Daría 
Dónde irán 

Alejandro Sanz 
12 por 8 
Eso 
Quisiera ser 
Cuando nadie me ve 
Labana 
Hoy llueve, hoy duele 
La fuerza del corazón 
Regálame la silla donde te esperé 
He sido tan feliz contigo 
Try to Save Your Song 
Yo sé que la gente piensa 
¿Lo ves? 
Sandy a orilla do mundo 
El alma al aire 
Y sólo se me ocurre amarte 
Aprendiz 
Corazón partío 
Popurrí: ¿Y si fuera ella? / Amiga mía / Mi soledad y yo 
No es lo mismo
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