jueves, 19 de febrero de 2004

Gigantes de la danza: Sensación in crescendo

Foto: Colección Auditorio Nacional

Estrellas del ballet del mundo / 19 y 20 de febrero, 2004 / 6, 691asistentes / 2 funciones / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: Zarabanda Producciones, S.A. de C.V. 

Patricia Cardona
Si de sensibilidad se trata, la danza fue hecha a su imagen y semejanza. Porque danza es cuerpo y cuerpo es expresión sensible.
Y pasaron como meteoros gigantes los cuerpos de un cosmos llamado ballet. En una gala única, diseñada específicamente para México y para el Auditorio Nacional, bajo la dirección artística del afamado coreógrafo cubano Alberto Méndez. Vimos ejemplos de lo que ha marcado al ballet para siempre: un repertorio tradicional avalado internacionalmente, una factura técnica de altos vuelos y un lenguaje que rompe las barreras del tiempo y conquista nuestra sensibilidad contemporánea. La aparición de Los gigantes de la danza, programa compuesto exclusivamente por primeros bailarines de las principales compañías de ballet del mundo nos trajo esa conmoción interior a la que nadie sabe ponerle nombre. Aunque esté registrada en los diccionarios como experiencia estética, sólo el que la vive sabe de qué se trata. 

Pero tomó su tiempo. Con Giselle, en la adaptación escénica de Alberto Méndez, la ingravidez y transparencia de Cecilia Kerche del Ballet del Teatro Municipal de Río de Janeiro y la discreción del cubano José Manuel Carreño, del American Ballet Theatre, llegaron como una suave brisa rápidamente devorada por la atmósfera aún fría del Auditorio. 
A manera de contraste, vino El torero, en coreografía de Vladimir Angelov, interpretada por el prodigioso Rasta Thomas (Dance Theatre of Harlem), el más esperado de la noche. Y sí, inyectó una vitalidad con tintes flamencos que sorprendió. Su cuerpo es un territorio totalmente seguro, poseído por electricidad, capaz de recibir y proponer cualquier tipo de movimiento. No tiene límites. Pero aún así, la sala se estaba calentando a fuego lento. 
Casi imperceptible pasó En la alcoba (dueto de El corsario), creación de Constantin Sergeyev sobre una versión de Marius Petipa. Gillian Murphy y Ethan Stiefel, del American Ballet Theatre, atravesaron el escenario y dejaron tras de sí una estela de energía, una ráfaga demasiado veloz para despertar al público. 
Pero la belleza de Maximiliano Guerra —el argentino ahora primer bailarín del Teatro de La Scala de Milán— con el solo Arms, que Mauro Bigonzetti ideara especialmente para él, permitió mayor detenimiento en la contemplación de un cuerpo entrenado para convocar los poderes de la expresión muscular, energética y humana, a la manera oriental. Vestido con falda larga roja y bajo un cenital, concentró toda la atención para calar profundo en la retina del espectador. Y sin duda, en su corazón. 
Raymonda, en coreografía de Rudolf Nureyev sobre una versión de Marius Petipa, permitió el despegue. Los italianos Simona Noja y Giuseppe Picone, del Ballet de la Ópera de Viena, sacudieron los ánimos repentinamente. Primero, porque estuvieron más tiempo en el escenario para calentar su territorio. Segundo, porque la coreografía está llena de provocaciones y sensualidad. Tercero, la pareja es exquisita en gestualidad, expresión, apropiación de los personajes. 
Llegó la prueba de fuego, el más espectacular pas de deux de El corsario, con la argentina Paloma Herrera, del American Ballet Theatre y nuevamente Rasta Thomas. El público ya estaba preparado para entregarse con el corazón abierto, gracias a la resonancia de los primeros solistas. Quizá los espectadores por fin dejaron de lado las expectativas con las que entraron, quizá se fueron acoplando al ritmo del espectáculo, al principio desconcertantemente veloz, como si cada aparición fuera un relámpago que deslumbra desde el horizonte. De este modo, la serie de provocaciones y de expectación acumuladas se sació con Raymonda y El corsario. 
No se diga, cuando entraron el español Rafael Amargo y su compañía de flamenco: llegaron para quedarse en la memoria del espectador. Se devoraron al Coloso con su desfachatez. Así, su demencia organizada, su furia escénica —que pararía los pelos de punta a los puristas del flamenco— concluyó la primera parte. Y quedó claro que la gente quiere arrojo, contundencia, dificultad, locura, reto, audacia, presencia, personalidad, irreverencia. 
El aplomo del pas de deux de El Cisne Negro fue un gran acierto para abrir el segundo tiempo del programa. Aquí sí, los meteóricos Gillian Murphy y Ethan Stiefel se ganaron la sonrisa de todos. 
Regresaron también Simona Noja y Giuseppe Picone con Slingerland, la asombrosa coreografía de William Forsythe, extraordinario río de energía sin tregua. Un vuelo en el vacío gravitatorio. De lo más singular de la noche. Y contemporáneo.

Foto: Colección Auditorio Nacional
Ahora Cecilia Kerche y Maximiliano Guerra desplegaron sus habilidades técnicas al máximo con Diana y Acteón. 
Y una vez más, Rasta Thomas acaparó toda la atención con el estreno mundial Last Kiss, de Roger C. Jeffrey. Thomas dejó muy claro que su cuerpo puede vivir en la frontera del ballet con el jazz, de la danza contemporánea con las artes marciales, sin conflicto ni contradicciones. 
Cerraron Paloma Herrera y José Manuel Carreño con el dueto de Don Quijote. Es la obra olímpica de todos los concursos de ballet, medalla de oro del repertorio tradicional y sello de garantía de una técnica universal que alimenta una raza de gigantes. 

Programa 
Giselle (dueto del segundo acto) 
Música: Adolphe Adam (1803-1856) 
Coreografía: sobre la original de Jean Coralli (1779-1854) y Jules Perrot (1810-1892) 
Adaptación escénica: Alberto Méndez (1939) 
Intérpretes: 
Cecilia Kerche. Brasileña, 42 años. Formación: técnicas francesa y rusa. Una de las figuras más notables de la danza latinoamericana. Amplia carrera internacional. Primera bailarina del Teatro Municipal de Río de Janeiro desde 1985. Destaca en el repertorio romántico 
José Manuel Carreño. Cubano, 35 años. De familia de bailarines, en 1987 se une al Ballet Nacional de Cuba; en 1990, al English National Ballet y luego al Royal Ballet de Londres. A partir de 1995, primer bailarín del American Ballet Theatre. Destaca en Europa, Latinoamérica y EUA 

El torero (solo) 
Música: fantasía sobre temas flamencos 
Coreografía: Vladimir Angelov (1966) 
Intérprete: Rasta Thomas. Estadounidense, 23 años. Verdadero prodigio, egresado de la Academia Kirov de Washington. Multitalentoso, es cinta negra en karate y tae kwan do, acróbata, actor, coreógrafo, modelo... Primer norteamericano en convertirse en miembro del Ballet Kirov de San Petersburgo. Hoy, primera figura del Dance Theatre of Harlem 

En la alcoba (dueto de El corsario
Música: Cesare Pugni (1805-1870) 
Coreografía: Konstantin Sergeyev (1909-1992), sobre la versión de Marius Petipa (1822-1910) 
Intérpretes: 
Gillian Murphy. Inglesa de nacimiento formada en EUA, 25 años. Especialidad: repertorio norteamericano del siglo XX y tradicional clásico-romántico. Entra al American Ballet Theatre en 1996 y llega a primera figura en 2002 
Ethan Stiefel. Estadounidense, 34 años. Se forma con grandes maestros como Baryshnikov. A los 16 ingresa al cuerpo de baile del New York City Ballet; en 1995 llega a primer bailarín. Desde 1997, primera figura del American Ballet Theatre. Destaca en repertorio contemporáneo (con la coreógrafa Twyla Tharp). Protagonista de la película Center Stage 

Arms (solo) 
Música: Grupo VAS 
Coreografía: Mauro Bigonzetti (1960) 
Intérprete: Maximiliano Guerra. Argentino, 37 años. Comienza en su país y en Venezuela. En 1988 es invitado al Ballet de Los Ángeles; después, del English National Ballet, la Ópera de Berlín; desde 1992 es primer bailarín invitado del Teatro de la Scala de Milán. Destacado en el mundo entero por su técnica y versatilidad, posee un repertorio alucinante: más de 90 obras clásicas y contemporáneas 

Raymonda (dueto del tercer acto) 
Música: Alexander Glazunov (1865-1936) 
Coreografía: Rudolf Nureyev (1938-1993), sobre la versión de Marius Petipa 
Intérpretes: 
Simona Noja. Estudios de ballet en su país natal, Rumania. También licenciada en filología. Casada y con un hijo. De 1986 a 1991, primera bailarina de la Ópera rumana de Cluj-Napoca; 1991-95: solista de la Deutsche Oper am Rhein; desde 1995, de la Deutsche Oper Berlin (dos años) y del Ballet de la Ópera de Viena. Dos años fue directora artística de la compañía rumana. Amplio repertorio clásico y contemporáneo 
Guiseppe Picone. Italiano, 28 años. Estudios en la Academia Nacional de Roma. A los 17, primera figura del Ballet de Nancy, Francia; luego, del English National Ballet (1993). Desde 1997, primera figura del American Ballet Theatre. Hoy, artista invitado del Teatro de la Ópera de Viena 

El corsario (dueto del segundo acto) 
Música: Adolphe Adam en arreglo de Riccardo Drigo (1846-1930) 
Coreografía: sobre la versión de Marius Petipa 
Intérpretes: 
Paloma Herrera. Argentina, 28 años. Formada en la escuela rusa de Minsk. Calificada entre las 10 mejores bailarinas de todos los tiempos. Primera figura del American Ballet Theatre 
Rasta Thomas 

Aún te tiento (tientos-tangos del espectáculo Íntimo

Música: Flavio Rodríguez, Camarón de Pitita y David Moreira 
Coreografía: Rafael Amargo (1975) 
Guitarras: Flavio Rodríguez y Camarón de Pitita 
Cantaoras: Maite Maya y María Carmona 
Violín: David Moreira 
Cajón flamenco: Antonio Jiménez 
Bailaores: Olga Pericet y Rafael Amargo 

Cruz de fragua (siguirilla del espectáculo Poeta en Nueva York
Música: Flavio Rodríguez, Camarón de Pitita y David Moreira 
Coreografía: Rafael Amargo (1975) 
Bailaor: Rafael Amargo. Oriundo de Granada, España, 29 años. Se inició muy pequeño y fue solista en las principales compañías flamencas de su país. Forma su propia compañía en 1997. Invitado en numerosos espectáculos internacionales. Fundado en el flamenco puro, su estilo es también innovador 

Intermedio 

El Cisne Negro (dueto del tercer acto de El lago de los cisnes
Música: Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893) 
Coreografía: Kevin McKenzie (1954) sobre la original de Marius Petipa 
Intérpretes: Gillian Murphy y Ethan Stiefel 

Slingerland 
Música: Gavin Bryars (1943) 
Coreografía: William Forsythe (1949) 

Intérpretes: Simona Noja y Guiseppe Picone 

Diana y Acteón (dueto) 
Música: Cesare Pugni 
Coreografía: Agrippina Vaganova (1879-1951) 
Intérpretes: Cecilia Kerche y Maximiliano Guerra 

Last Kiss (solo - estreno mundial) 
Música: Andrea Boccelli 
Coreografía: Roger C. Jeffrey (1975) 
Intérprete: Rasta Thomas 

Don Quijote (escena del cuarto acto) 
Música: Ludwig Minkus (1826-1917) 
Coreografía: sobre la versión de Marius Petipa 
Adaptación escénica: Alberto Méndez 
Intérpretes: Paloma Herrera y José Manuel Carreño 

Créditos 
Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México 
Director de orquesta: 
Iván del Prado 


Director artístico: 
Alberto Méndez González 

Coordinador artístico 
Heriberto Cabezas Hernández 

Director de escena: 
Luis Carlos Benvenuto Solás
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