lunes, 8 de diciembre de 2003

Diez Pianos en Navidad: Noche de beneficiencia y buena voluntad

Foto: Colección Auditorio Nacional

Un concierto por la vida / 8 de  diciembre, 2003 /
 4 483 asistentes / Función única / 2 hrs. de duración

Sofía González de León
En la explanada del Coloso de Reforma nos reciben algunos magníficos ejemplares de pianos de media cola en exhibición, son Petrof, una de las mejores marcas mundiales, sobre todo en lo que a instrumentos para estudio se refiere. Un niño presume sus primeros pininos mozartianos sin la menor inhibición ante los paseantes. También hay algunos stands de las otras empresas patrocinadoras del evento que los incitan a comprar productos u ofrecer sus donaciones en beneficio de la causa que esta noche los reúne. Se trata de un concierto cuyas ganancias serán destinadas por completo a las siguientes fundaciones: Funat, A. C. (Fundación  Nacional de Trasplantes) y Amanc- Sólo por ayudar, A.C., para impulsar programas en beneficio de pacientes con cáncer o que requieren de algún trasplante de órganos.

Es la periodista y conductora de tv, Lolita Ayala, quien con su voz afable y familiar a todos, abre el evento agradeciendo la participación de los patrocinadores y apoyos, los artistas que ofrecen su trabajo en forma totalmente altruista y la buena voluntad de un público que, si bien no llena las diez mil butacas, sí entrega de inmediato su entusiasmo y buena voluntad. 

Diez pianos en Navidad es una derivación para la temporada de fin de año del espectáculo Diez pianos en concierto, creado en México con la  participación de pianistas nacionales, brasileños y cubanos, que probó un prolongado éxito en el Teatro de los Insurgentes y 130 conciertos en todo el territorio mexicano a lo largo de más de un año. Haciendo gala de sus dotes diversas, varios de los pianistas también cantan o tocan otros instrumentos en un programa dirigido al gran público, con arreglos de músicas tan diversas como Rachmaninoff o Chopin; Andrew Llod Weber o Leonard Bernstein; Dave Brubeck o Antonio Carlos Jobim; Puccini, Pablo Moncayo o música popular de todo el mundo... Para todos los gustos. Y no hay pierde: si el musical de Broadway no es del gusto de algunos, allí estarán los boleros mexicanos o las canciones italianas para hacerles revivir algún grato recuerdo... 
Una voz en off pide aplausos para recibir a los invitados especiales de la noche: una pareja de pianistas rusos que instauran, con buena escuela y perfecto acoplamiento, los primeros y enérgicos acordes del show. Se trata de Anatoli Zatin y su alumna Vlada Vassilieva –residentes, desde hace algunos años, en nuestro país; él, catedrático en el Instituto Universitario de Bellas Artes de la Universidad de Colima- quienes interpretan con atinado estilo una partitura de Sergei Rachmaninoff. A ellos se unirán, con los primeros arreglos, los diez pianistas que ocupan la totalidad del foro en una escenografía escalonada que permite apreciarlos a todos. Los Petrof, proporcionados por la empresa Real Musical México, lucen como una única y gigantesca maquinaria operada por disciplinados ejecutantes dedicados a producir –en una solvente coordinación, considerando el tamaño del escenario del Coso- una larga sucesión de célebres temas. El show podría definirse como una auténtica catarata de melodías que va repasando países, formas de ser y estilos en la memoria musical más conocida del planeta. Una canción francesa, un tango, un José Alfredo Jiménez..., todo en el mismo barco. El objetivo: llenar de nostalgia y buenos sentimientos a la audiencia. Y, a decir por los aplausos, arrumacos de parejas o las frecuentes intervenciones vocalistas del respetable, el espectáculo cumple muy bien su cometido.
La primera parte estuvo dedicada a los acordes más famosos del jazz, el teatro musical y la música clásica. Casi todas las canciones eran éxitos anglosajones, no siempre muy bien pronunciados. Sin duda, los cantantes solistas y el ensamble vocal (al estilo de The Swingle Singers), lucieron mucho mejor con el repertorio en español y, en particular con las canciones mexicanas de la segunda parte. Todos y cada uno de los ejecutantes tuvieron su momento personal para lucir sus cualidades. Algunos de los pianistas –los más jóvenes- se dejaron llevar en ocasiones por los nervios, que con seguridad impone el recinto.
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
La segunda parte estuvo conformada por grandes popurrís. Hay que destacar –en el segundo, dedicado a Italia- la ejecución de algunas arias y canciones (como “Volaré”) a cargo de un cantante con formación operística y muy buena presencia escénica cuyo nombre no supimos. El volumen y la intensidad fueron en aumento: vino la famosa “I Like to Live in America” de Leonard Bernstein, en un arreglo un tanto grandilocuente; luego la sección navideña y, el gran final, con un popurrí mexicano, que resaltó el espíritu nacionalista de los presentes. 
Tras el nutrido aplauso, la totalidad de los 23 intérpretes participantes, ofrecieron dos encore. “Mi ciudad”, cerró el telón definitivo. Da gusto que haya quienes dedican su energía a ayudar a otros que la vida ha puesto en posiciones de desventaja. 


Labor altruista
AMANC, la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer y Sólo por Ayudar se unieron en el 2002 con el objeto de impulsar un programa para más de 4 mil enfermos de leucemia mieloide crónica, aplicando un medicamento muy costoso que permite curar un alto porcentaje de quienes padecen esta enfermedad y no cuentan con seguridad social. La Fundación Nacional de Trasplantes (FUNAT), creada hace tres años, se dedica a financiar trasplantes de órganos o tejidos a personas de escasos recursos que padecen alguna insuficiencia orgánica. Hay 18 mil pacientes en lista de espera. La asociación también trabaja en crear una cultura para la donación de órganos en México.
Con metas ambiciosas como éstas, se requiere de la aportación de donativos de parte de la sociedad civil. Este fue el objetivo del concierto Diez pianos en Navidad. (S.G.L.)

Programa

Sin tiempo ( Rachmaninoff)
De ayer quedan huellas (Tchaikowsky, Chopin, Liszt, Gershwin)
Jazz ( Brubeck, Jobim, Legrand)
Sonatina (Clementi)
Fantasía para piano y violín (Gardel, Williams, Monti)
Una calle llamada Broadway (Weiss, Hamlischel, Lloyd Webber, Boubill)
Huapango de Pablo Moncayo

Intermedio

Aires caribeños (Guillén)
Sublime Italia (Puccini, Morricone, Quarantotto)
Yo soy feliz en América ( Bernstein)
¡Felíz Navidad! (Música tradicional)
México a diez pianos (Madrigal, José Alfredo Jiménez, Agustín Lara)


Créditos

Idea, producción y dirección:
Fernando Junco

Dirección musical: 
Juan Carlos García Amaro

Dirección del ensamble vocal:
Juan David Flores Ponce

Productores y patrocinadores:
AMANC Sólo por Ayudar, A.C.
Fundación Nacional de Transplantes A.C.
Fundación Telmex
La Ciudad de los Niños
Real Musical México

Pianistas invitados:
Vlada Vassilieva
Anatoli Zatin

Ejecutantes:
Juan de Dios Aguilar
Cristina Velasco
Fernando Dávila
Ivonne Hechavarria
Dayron Cartas
Pedro Fundora
Juan David Flores Ponce
José Ángel Álvarez
Juan Carlos García Amaro
César Rodríguez
Arturo Ávila
Rogelio Aguirre
Daniela Pérez
Fernando Rodríguez
Alonso Julián
Carlos García
Patricia España
Héctor López
David Marroquín
Pedro Villanueva
Carlos Herrera
Ana Laura Hernández
Nayelli López


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