jueves, 27 de noviembre de 2003

Juanes: Festejo colombiano

Foto: Colección Auditorio Nacional

27 de noviembre, 2003 / 6 300 asistentes / 
Función única / 1:30 hrs. de duración

Rodrigo Farías Bárcenas
En el lobby del Auditorio hay un ambiente de gran regocijo. Los seguidores del colombiano Juanes conversan, comen algún antojo, saludan a los conocidos, echan porras. Una gran mayoría es veinteañera. Abundan las mujeres guapas con algo más de edad. En la sala se empieza a sentir la impaciencia. Hay un retraso de media hora, tal vez para dar tiempo a que llegue más público. Pero muchos decidieron no salir a las calles tras el anuncio de una mega marcha en el centro de la ciudad.
Unos minutos más y, al fin, Juanes saluda agitando la mano. El aplauso es tan estrepitoso que resulta irrelevante la baja asistencia al concierto. Una, dos, tres canciones al hilo -"Fíjate bien", "Mala gente", "Un día normal"- antes de que hable con su gente. “¡Buenas noches México –grita con ánimo de contagiar su brío al pronunciar la consigna de la noche-, aquí empieza la fiesta!". Es cuando lucen en toda su extensión las banderas colombianas que salpican el lugar. 

El cantante domina el escenario casi en forma absoluta. El espíritu grupal, tan definido en otros conjuntos –como Jarabe de Palo, por ejemplo-, aquí funciona en lo estrictamente necesario. Los cinco instrumentistas asumen que su papel es respaldar a un solista. Sin embargo, todos son tan discretos en presencia como brillantes en ejecución. Mientras permanecen quietos, aquél corre de un lado a otro acaparando las miradas. "Colombia está presente", exclama con orgullo. Sus numerosos paisanos exhiben carteles de bienvenida con mensajes cariñosos. Nada más apropiado que dedicarles "La tierra". Y sin dejar que baje la energía con pausas inútiles, se sigue con "Nada", "Para qué" y "Podemos hacernos daño". Esta fiesta es para bailar y eso es lo que muchos hacen. "Como decimos en mi país, la estamos pasando de puta madre". Pega otra carrera de un lado a otro, y antes de cantar "Fotografía", arroja una plumilla hacia público de las primeras filas, que se arremolina para conseguirla.

Por primera vez en la noche, el compositor se pone serio. El momento lo exige, habla del mal que hacen los medios de comunicación al sólo abordar temas violentos para atraer más rating, ignorando los valores –dice quien aún no cumple treinta- más importantes: el amor y la familia. Dedica la siguiente, "Es por ti", a México, Colombia y a toda América Latina. Llega el momento cumbre del concierto, los más de seis mil asistentes hacen explotar su garganta: un coro que habrá llegado hasta oídos de los marchistas en la Plaza de la Constitución.
En las letras no hay misterios que resolver, pero su sencillez se torna virtud gracias al macizo punch, swing flexible e incansable de la batería, que dispara cañonazos de tonos graves desde el bombo. Su versión a "La noche", del también colombiano Joe Arroyo, abre un espacio para que se luzcan las percusiones con un largo solo. El rock convive con la salsa; en otros momentos, con la cumbia, el vallenato o el reggae. Esto es Latin rock, para usar un rubro caro a la prensa estadounidense.
Después de "Vulnerable" el también guitarrista anuncia el final. Nadie lo esperaba. Habían transcurrido tan sólo sesenta minutos, intensos, eso sí. Una lluvia de confeti cubre el auditorio mientras escuchamos la introducción acústica de "A Dios le pido", que luego da paso a un súbito rompimiento de guitarra eléctrica. El requinto recuerda los experimentos de Alejandro Marcovich en su época de Caifanes, cuando en su última participación –en El nervio del volcán- el guitarrista hizo una fusión de bolero, folclore andino y blues.
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
El insistente repiqueteo de la guitarra deja de oírse. La petición de la gente es casi un ruego para que regresen. Juanes y sus músicos reaparecen muy sonrientes. Prometen que, si es preciso, se quedan toda la noche si nosotros ponemos el tequila. El concierto concluye con cuatro temas extra. Ha sido todo un homenaje a Latinoamérica, rendido por uno de los músicos del rock en español con más impacto en el mercado norteamericano. Una fan sube al escenario, logra colocar su pecho junto al de Juanes en un abrazo sublime y momentáneo. Él ya lo había dicho: "Mi corazón está que explota". Se va antes de que salten los pedazos. 

Cronología
1975 Nace en la ciudad de Medellín, Colombia, con el nombre de Juan Esteban Aristizabal. Aprende guitarra con su padre y hermanos. Crece cultivando gustos variados, que van de Silvio Rodríguez a U2 y de Julio Jaramillo a Led Zeppelin. 
1990 A los quince, recibe su primer sueldo. Se gesta una acelerada carrera de compositor, guitarrista, arreglista y productor.
1991 Forma su primer grupo, Ekhymosis, con el que grabará 6 discos.
1998 Tras la desintegración de la banda, se traslada a Los Ángeles, donde conoce a  los productores argentinos Gustavo Santaolalla y Aníbal Kerpel, principales impulsores del rock latino en aquel mercado. 
2000 Su primer disco solista, Fíjate bien, muestra un perfil de rock pop enérgico y con gran influencia de ritmos colombianos (cumbia, ballenato...). “Lo mío es re-urbano -diría Juanes-, re-directo y re-cotidiano”. El álbum es editado en España, donde meses después realizará una prolongada gira.
2001 Su incipiente carrera solista es pronto premiada con tres Grammy Latino.
2002 Un día normal, con su sencillo “A Dios le pido” –también producido por Santaolalla y Kerpel- gana tres discos de platino y siete de oro. La cerveza Bud-light patrocina una gira de 18 conciertos en distintas ciudades de EUA.
2003 Su primera presentación en el Auditorio –con Natalia Lafourcade como invitada especial- es todo un éxito. En la cuarta entrega de los Grammy Latino, además de ser el animador musical, se hace acreedor a cinco galardones, por Mejor grabación y Mejor canción ("Es por ti") y Álbum del Año (Un día normal), Mejor Canción de Rock ("Mala gente") y Mejor Vocalista para álbum de rock. Por eso sorprende que, a fines de año, su segundo recital en el Coso de Reforma sólo se llene a medias. (R.F.B.)

Programa
Fíjate bien
Mala gente
Un día normal
La tierra
Nada
Para qué
Podemos hacernos daño
Fotografía
Es por ti
La noche
A Dios le pido
La historia de Juan
Desde que despierto
Luna
La paga

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