domingo, 12 de octubre de 2003

El Tri: Como álbum triple

Foto: Colección Auditorio Nacional

12 y 13 de octubre, 2003 / 13 149 asistentes / 
2 funciones / 4 hrs. de duración

Alejandro Toledo
Para decirlo pronto, los de Alex Lora y El Tri fueron conciertos de casi cuatro horas de rocanrol. Mientras otros grupos o intérpretes miden sus actuaciones casi con taxímetro, y cada canción es un extra que el público acaso no merezca (hay quienes apenas aguantan en el escenario una hora y sienten que ya desquitaron el aplauso), para este Jagger mexicano el tiempo es largo e intenso.

El exceso define al Tri: ¿35 rolas para 35 años de andar rodando? No, más: 38 clásicas, mínimo, desde “De la raza pa’ la banda” hasta la estación “ADO”, pasando por la del “Metro Balderas”, el estallido en “San Juanico” y anexas. ¡Vaaaaaaaámonoooooos! O, si se prefiere, 37, por un estreno dedicado a las muertas de Ciudad Juárez. Aunque los números no son exactos. Como fue función doble, entre el domingo y el lunes la rola que no apareció en un concierto sí estuvo en el otro. Y viceversa. Pero faltaron. Lora tiene hasta para aventar para arriba, o para salpicar al que se deje con su potente “bajo” literalmente fálico y seminal, jalándole el cuello al ganso. Un concierto del Tri es un álbum triple, una novela de 800 páginas, una película proyectada en tres partes, un abrazo amoroso atizado con viagra.

Al principio de la noche se lanzó Lora con aquello de que quisiera mandar todo a volar, pero el vuelo fue múltiple. Hubo ritos prehispánicos mezclados con capoeira, arreglos clásicos (con cuarteto de cuerdas, violín y teclados) e intervenciones del órgano monumental del Auditorio, apariciones  (Armando Manzanero) y reapariciones (Johny Laboriel, Kenny Avilés) que agotaron, pero dejaron satisfechos a muchos.
 “¡Yo también los quiero mucho!”, responde Lora al coro del recordatorio materno, que es aquí, un gesto de amistad. Aunque las expresiones pudieran parecer en principio groseras, son la lengua franca del que circula en las calles, opuestas al lenguaje pomposo o rimbombante de los medios de comunicación y los grupos en el poder. 
-Qué chido que hayan venido a rocanrolear...
- ¡...uléeeeeeeero!, ¡...uléeeeeeeeeero!
La banda lo insulta para decirle aquí estamos contigo, trirroncanroleros y guadalupanos, unos que 35 años atrás éramos jovencísimos y otros que 35 años después, y pese a los gobiernos emanados de la Revolución, lo seguimos siendo. Hénos aquí: con nuestras playeras negras (de las que Chela marca como oficiales y también de las piratas) y una furia que se convierte en acumulación de himnos al reconocernos como chilangos incomprendidos, pobres soñadores, niños sin amor o muchachos chichos: Me aventé un clavadito desde un avión a chorro / y caí parado en Tepito para evitar un robo / De ahí me fui a la sierra pa’ unirme a la guerrilla / me confundieron con Marcos, el Che Guevara y Villa...
Lora y El Tri son historia: el 2 de octubre y la docena trágica, epidemias neoliberales y zapatismo, adicciones roqueras y nostalgias de fin de siglo aparecen en sus letras. Pero como la palabra no lo es todo, Lora convierte algo que podría ser sólo un buen recital en gran sinfonía. No tiene, esta vez, una gran orquesta que lo acompañe pero sí muy buenos músicos, que rondan por varios canales. Lora y su bajo como pista principal; luego, tres integrantes originales de Three Souls in my Mind: Arturo Labastida en el sax, Sergio Mancera en la guitarra y Mariano Soto en la batería. A ellos se agregan Rafael Salgado en la armónica, Lalo Chico y Óscar Zárate en las guitarras, Lalo Toral en los teclados y Ramón Pérez en la batería. Y coro gregoriano, tambores prehispánicos...
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
La noche se vuelve de muchas dimensiones. El oído se asombra ante ésto que parece más prendido que el sol, más absurdo que la guerra, más ardiente que el fuego infernal y más oscuro que la negra noche. En el altar, Lora realiza el milagro de la multiplicación de los sonidos. Su permanencia en el escenario deja el sabor de un concierto infinito que vence al espectador por cansancio de intensidades: Estoy esperando mi camión en la terminal del ADO / No me he podido consolar desde que mi novia me dejó / No me consuelan las chaquetas, ni las pastas ni el alcohol...
Desde su Olimpo chilango, el profeta polifónico surge de entre una nube de copal y rinde tributo a los poderes:
—¡Que Dios bendiga a la banda y al rocanroooool!  


Entrevista exclusiva con Alex Lora
1. ¿Consideras tu trabajo como una lucha social?
Mi trabajo es de denuncia y crítica social.
2. Creciste como compositor en la crítica del PRI, ¿el cambio de partido en el gobierno modificó tu actitud?
Mi música siempre ha estado en contra de los abusos y las injusticias sin importar quién los comete.
3. ¿Cuál es tu personaje histórico favorito?
Benito Juárez.
4. ¿Tu ideal de felicidad terrestre?
Rolar y rocanrolear.
5. ¿La virtud que más valoras?
La autenticidad.
6. ¿Cuál es tu principal defecto?
La necedad.
7. ¿Tu flor favorita?
 La noche buena.

Programa
De la raza pa’ la banda
Ya no le metas
Chilangolandia
Chilango incomprendido
Las mujeres de Juárez
El as no conocido
Sería horrible
2 de octubre
Prueba de amor
Tu sonrisa
El tren 
ADO
Metro Balderas
Solamente Dios
Quien da un peso por mis sueños
Perdedor
Pamela 
Nunca digas que no
Cuando tú no estás
Cuando llueve
Pobre soñador
Nunca es tarde
Víctimas de New York
Ahí pa’ la otra
No te olvides de la banda
Todo me sale mal
Oye cantinero
Perro negro y callejero
Es lo mejor
Abuso de autoridad
Esclavo del rocanrol
Nostalgia
Nuestros impuestos
El muchacho chicho
Nosotros los latinos
San Juanico
Vicioso
Juanita
Pobres de los niños
Mente roquera
Seguro de vida
El mamey y el ñero
El rey, etc...



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