martes, 23 de septiembre de 2003

Deep Purple: Deeppurpolitizados


Foto: Colección Auditorio Nacional

Bananas Tour / 23 de septiembre, 2003 / 9 307 asistentes /
 Función única / 2:00 hrs. de duración

Francisco Martínez Negrete
“The world is gone bananas” les ha dado por decir. O sea, el mundo se ha vuelto loco. Eso —y el elíxir rocanrrolero que hidrocarbura sus venas— los ha llevado, tras cinco largos años de silencio desde la aparición de Abandon (1998), a componer un nuevo cd y a llamarlo exactamente así, jugando con el doble sentido que en inglés tiene la palabra: plátanos, claro, pero también, en sentido figurado, enloquecido, fuera de control. La portada incide en ello: dos desnutridos trabajadores, probablemente de la India, sentados sobre un enorme montón de plátanos. Plátanos que, según la regulación de la Comunidad Europea con sede en Bélgica, no pueden, al igual que los provenientes de Brasil o Indonesia, entrar a Europa. Avatares de la globalización que busca —para mejor controlarlas— regularizar y uniformar nuestras vidas y ante la que el álbum constituye una airosa y electrificante forma de protesta. De nuevo en México, para presentarlo en vivo en el Auditorio Nacional, tratándose de Deep Purple la curiosidad no puede ser mayor, máxime cuando Jon Lord —el legendario tecladista responsable en gran parte del peculiar sonido del grupo— ha dejado la banda para ser substituido por Don Airey. ¿Cómo sonarán ahora?


Desde las 20:00 se llena el recinto de banda variopinta. Chaviza de toda edad: joven y curiosa, canosa y conocedora. Tres generaciones, más allá del tiempo y sus modas pasajeras, hermanadas por un idéntico sello: el de la purpúrea calidad de una de las bandas de rock más picudas del planeta. Se siente la vibra densa y al respe ganoso de desmadre y rocanrrol. Al filo de la media, la olla exprés estalla y la silbidiza sólo cesa cuando Ian Gillan con un potente, agudísimo grito de bruja desquiciada inicia esa catarsis  mejor conocida como “Highway Star”. Ahí están los viejos filibusteros: Roger Glover al bajo e Ian Paice en los parches; ellos son el tronco de la jacaranda a cuyo entorno crece y florece la lira tartamuda y submarina del mismísmo Conán, Steve Morse, capaz de sonar como la luz más prístina o de rugir como ballena en brama. Si bien los fanes de coraza extrañan el acorde catedralicio de Jon Lord, no cabe la menor duda de que los teclados incisivos, mordientes y juguetones de Don Airey —quien pasa, con desparpajada soltura, del Hammond al piano y de éste al sinte— están muy a la altura de la circunstancia. 

Con un sonido ácido, jugoso y robusto, Deep Purple se demuestra en la más plena de las formas. Para deleite de la razzia, se siguen con “Woman From Tokio” que deja al respetable echando chispas y con un hambre enorme de más rock. “Gracias, muchas gracias, grandioso, ustedes son fantásticos…” responde Gillan a la ovación. Enfundado en negros pants de bailarín y descalzo —como para conducir mejor la sobrehumana energía que genera la banda— recorre incansable el escenario avivando la llama del reencuentro luego de tres años de ausencia en este foro. Una intro que suena a ciencia ficción desemboca en el tempo acelarado de “Bananas”, con Gillan y su armónica a todo pulmón y peliagudísimos solos de Morse y Don Airey. No acaba el aplauso y siguen las novedades: “Silver Tongue” y “Lazy” nos producen esa antigua y paradójica impresión frecuente e inevitable en Deep Purple: cómo un grupo británico puede sonar tanto a deep south blues —cocinado en los mismísimos pantanos de Alabama— y seguir siendo británico. 
“Contact Lost” es otra cosa: dedicada a los astronautas que fallecieran en el Columbia el pasado febrero, la rola inicia con el lamento de la lira de Morse que se teje en una línea melódica reminiscente del mejor Carlos Santana; cuando nos vamos acostumbrando a su vaivén, viene un final abrupto, dejándonos la clara sensación de interrupción y vacío que conlleva su título. Una hechizante balada “Haunted” y la clásica “Space Trucking” terminan por volarnos el coco. No acabamos de reponernos cuando el ritmo machacón de “I’ve Got Your Number” —con su lucimiento isabelino de la lira y el solo del Hammond a la mitad para rematar de nuevo con la voz aguda— nos sacude del asiento. Vestida tan sólo de virtuosismo, “The Well Dressed Guitar” —la pieza instrumental que dejaran fuera del último álbum— nos eriza la sensibilidad en escalas tocadas por Morse al grado de paroxismo que haría sonreír a Paganini, pero el ambiente requiere Mississippi y “House Of Pain” con su duelo entre lira, órgano y armónica, y el vocalista  dándolo todo, nos deja vibrando macizo. “Perfect Strangers” desemboca en un solo de Don Airey que —al combinar a Bach con “La Cucaracha” y a Chopin con “El jarabe tapatío”— lo confirma como digno sucesor en los teclados. Apenas un respiro… Morse ya dibuja con la lira un riff-collage de gemas delirantes: “Fire”/ “Whole Lotta Love”/ “Honky Tonk Woman”/ “Sweet Child O’ Mine”/ “La Grange” y “Day Tripper”  revolotean el recinto y aterrizan en “Smoke On The Water” que el Deep despacha —animado por los espíritus de Hendrix, Page, Richards, Slash, Gibbons y Harrison— con todo el poder de su firma.
 
Foto: Colección Auditorio Nacional


Y aquí la mosca en la sopa: Gillan, escusándose por no hablar bien el español relata en lento inglés que entre los astronautas fallecidos en el Columbia (al desintegrarse el transbordador en su regreso a la tierra el febrero pasado) una mujer indo-norteamericana, Kalpana Chawla, fan del grupo, había llevado 3 cds de la banda para escucharlos en el espacio. Tras el accidente éstos fueron recuperados y ahora su viudo los presenta, certificados por la NASA, como un reconocimiento al Deep. Parte del respe no entiende nada y, a pesar de la tardía intervención de una traductora, arma la rechifla confundiéndolo todo. La razzia quiere rock, no rollo, pero lo único que trasluce es su falta de respeto. Es hasta que Morse vuelve a interpretar “Lost Contact” que los ánimos se calman. Deep Purple se va pero el respe gime, aúlla, y el estruendo los revira para cerrar, con “Hush” y “Dark Night”, una noche paradigmática en la que los purpúreos comprueban sin chistar que en lo que a versatilidad, creatividad y energía se refiere, el grupo tiene gasolina —de altísimo octanaje— para rato.   

35 años con el acelerador a fondo
El 30 de abril del actual se celebró el 35 aniversario de la primera presentación en vivo de Deep Purple, cuando Rod Evans, Ritchie Blackmore, Ian Paice, Jon Lord y Nick Simper, conocidos como The Roundabout, hicieran su debut en el Brøndby Pop Club de Copenhagen, Dinamarca. Semanas después, de regreso en Inglaterra, cambiarían su nombre al actual, y con la salida de Evans y Simper y su substitución por Ian Gillan y Roger Glover conformarían la alineación clásica (Mark II) para iniciar la trepidante carrera que los haría mundialmente famosos. 35 años después —10 cambiantes alineaciones, 17 álbumes de estudio y 27 en vivo—, la banda puede mirar hacia atrás y evaluar, con sana ironía, su papel en la edificación del género: “A lo largo de los años —afirma Gillan— he sido bendecido con numerosas etiquetas: roquero pop, gritón blusero, roquero duro, pesado, progresivo, cantante heavy metal, dinosaurio, vejestorio arrugado, leyenda (no, el rey Arturo es una leyenda), ícono (¡madre mía!)… Las etiquetas fueron puestas por extraños deseosos de inventar o explotar un nuevo género cada dos o tres años. No hay nada malo en ello, simplemente que nosotros no nos vemos así”. 
El que sí los vio —y fotografió— durante 23 años fue el alemán Didi Zill. Su libro, Deep Purple – Fotografíen von Didi Zill, publicado por Schwarzkopf & Schwarzkopf, con prólogo de Roger Glover, recorre en sus más de 600 impresiones un largo trecho (1970-1993) de la historia de la banda, registrando momentos sublimes como la hechura de Machine Head en Montreux, la formación de la alineación Mark-III y de bandas sucedáneas como Whitesnake y Rainbow, o la gira de reencuentro de la clásica alineación en 1985. Sin más, un must para los fanes de coraza.  (F.M.N.)


Programa
Highway Star
Woman From Tokyo
Silver Tongue
Lazy
Contact Lost
Haunted
Space Trucking
I Got Your Number
Knocking  At Your Back Door
The Well Dressed Guitar
House Of Pain
Perfect Strangers
Smoke On The Water
Hush
Black Night


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