viernes, 12 de septiembre de 2003

Banda El Recodo: En voz de seguidores y perseguidoras

Foto: Colección Auditorio Nacional


65 Aniversario / 12, 13 y 14 de septiembre, 2003 / 
27 695 asistentes / 3 funciones / 2:30 hrs. de duración

Alejandro Toledo
¡Y llegaste tú...! La tonada marcaba el ritmo de quienes desde por ahí de las siete de la noche se acercaban al Auditorio Nacional, en el debut tardío, en esta plaza, de la banda sinaloense El Recodo. Como diría Juan Rulfo, daba la impresión que de los ranchos bajaba la gente a los pueblos; y de los pueblos la gente se venía a las ciudades; y en las ciudades la gente se perdía, se disolvía entre la gente... para reencontrarse en un foro de conciertos y... desconciertos.

Cada cita musical construye sus rituales, y los ritmos de ésta eran como pulsaciones de tambora: tatachum, chum, chum... Lo que en un individuo parecería ropa normal, entre muchos iguales ya daba qué pensar: vaqueros y botas, a los que se agregaba el sombrero tejano. Unas, que se hacían llamar “Las Crazy”, lucían pelucas coloridas, en verdad loquísimas. Ellas y ellos, seguidores y perseguidoras, iban a la cita esperada, luego de mostrar innumerables veces su fidelidad a los chicos de Cruz Lizárraga en deportivos y salones de baile. Acostumbrados a lo no muy formal, al principio en el vestíbulo como que no se ambientaban. Luego, el espacio se les amplió y aquello parecía como entrar a un simulador en tercera dimensión. Se dieron cuenta, así, de la importancia histórica del acontecimiento: una agrupación musical con 65 años de existencia y quién sabe cuántos millones de discos vendidos, se presentaba por primera vez en el foro del Paseo de la Reforma.

Pues... ¡Ajúa!.. Tatachum, chum, chum... En la espera, unas ellas confesaban emociones que llegaban casi al orgasmo, y no por el Mimoso o por Poncho Lizárraga sino por sus baladas llegadoras. Y unos ellos hacían memoria: dos semanas atrás los del Recodo habían despedido a Carlos Sarabia, el que cantaba “Y llegaste tú”, y tenían dudas de cómo se oirían ahora. La conclusión razonada fue que El Recodo no depende de un cantante: es una forma de ser y de tocar. Lo mismo o algo similar ocurrió cuando se fue Julio Preciado: muchos pensaron que se acababa el grupo, pero entraron los nuevos y la música siguió sonando igual de bien.
Unas ellas muy doctas (“Sí, soy fan-fan”, aseguraba la de lentes) recordaron que las entradas al escenario de los integrantes de la banda por lo regular son espectaculares, pero la que realizaron esta vez fue un tanto modesta. “Mas la entrada no lo es todo, lo que en verdad vale es la música y el espectáculo que ofrecen en su totalidad y no me sentí defraudada”, aseguraba la muy fan.
La primera sorpresa fue cultural, pues en un video de apertura le dieron contexto a Cruz Lizárraga y su banda de corazones no solitarios, al ubicarlos en la cronología patria entre Diego Rivera, Cantinflas, Octavio Paz y González Camarena... “¡Si hasta con Ana Gabriela Guevara se compararon!” Cuando las trompetas se escucharon, subió el adrenalinómetro, y los asiduos al grupo se levantaron a bailar casi en automático. En las primeras filas movía discretamente los zapatos el futbolista Cuauhtémoc Blanco, y una ella, que los que ven televisión identificaron como Ninel Conde, bailaba con uno que (dijeron las mismas fuentes) se llamaba José Manuel Figueroa. Cerca, un hombre de más de cien kilos brincoteaba como si tuviera 56 kilogramos menos. Tatachum, chum, chum...
Durante las primeras piezas, el recinto comenzó a vibrar, a pesar de que aún no estaba lleno en su totalidad: gritos y aplausos se mezclaban. Canciones como “Gracias por tu amor”, “Te ofrezco un corazón”, “No me sé rajar”, “Yo sé que te acordarás”, entre otras, fueron coreadas por el público, porque todas eran conocidas por los que han seguido al Recodo desde hace años, quienes los vieron antes en el Deportivo Xochimilco o van con frecuencia al Rodeo de Santa Fe.
Cuando tocaron “Pena tras pena” fue imposible para los recofans, desde la más cuerda hasta la más crazy, quedarse en el asiento. Una ella resumió al final de la noche: “Es muy difícil explicar cómo te llega la música, a mí se me pone chinita la piel cuando escucho “Te olvidé”, “Deja” o “Seis pies abajo”: Qué le buscas / si ya no me quieres, / que te ganas / con verme llorando... Más allá de las canciones, te acuerdas de la persona con la que las bailaste alguna vez.”
La segunda parte del concierto fue tutifruti: los 17 integrantes alternaron con mariachi y con orquesta sinfónica, lanzaron fuegos artificiales y armaron un carnaval instantáneo, como si les hubiera montado el espectáculo la secretaría de cultura de su estado. Y le hicieron un homenaje en ausencia (¿por qué no lo invitaron?) al Príncipe de la canción, que no es de Amecameca pero sí se llama José José. 
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
La música bravía, llegadora, de los recodos, dejó no obstante insatisfechos a los que tienen la mala costumbre de escucharlos por horas. Pedían más y no se pudo. Tres de pilón y sanseacabó. Cuando el Mimoso decía eso de si querían otra, respondían todas y todos, ellos y ellas, seguidores y perseguidoras: “¡Síiiiiiiiiiiiiiii!” Pero no. Y que les ruegue quien los quiera. 

Cronología
1938 Arriero, agricultor y peluquero, el sinaloense Cruz Lizárraga Lizárraga (1918) habiendo estudiado clarinete a escondidas de su padre, forma una banda de alientos concebida a imagen y semejanza de las big-bands, del otro lado del Río Bravo. El repertorio de El Recodo incluye por igual “Patrulla americana”, “Sansón y Dalila” que cumbias y valses. Su divisa es: todos los ritmos caben en esta banda, sabiéndolos acomodar.
1951 Aparece el primer disco con canciones como “Mi gusto es” y “El sauce y la palma”. 
1955 Luego de tener gran éxito local y realizar giras por EUA, viene el primer tour internacional: Holanda, Francia, Alemania, Inglaterra, Bélgica..., Marruecos. 
1995 En la preparación de una nueva gira europea, muere don Cruz Lizárraga. Lo heredan en el manejo del proyecto sus hijos Germán, Alfonso y Joel.
1998 Presentan su primer álbum en directo: Histórico, grabado en vivo ante más de 80 mil seguidores. A la vez editan la antología Tengo una ilusión. Abandona el grupo su vocalista, Julio Preciado; llegan Carlos Sarabia y Luis Antonio López.
1999 Tengo una ilusión rebasa ventas por 600 mil unidades en México y 500 mil en EUA. Lo mejor de mi vida será no menos exitoso. El 11 de septiembre dan un concierto masivo en la Plaza México para más de 50 mil espectadores, del que saldrá otro compacto.
2000 Obtienen el Grammy Latino y en Estados Unidos, el 6 de julio es nombrado oficialmente el Día de la Banda El Recodo. La lotería mexicana saca un billete con el rostro de Cruz Lizárraga. Los números se acomodan: más de 60 años de trayectoria, 180 discos grabados, millones de copias vendidas... 
2003 La llamada Madre de todas las bandas, que ha compartido el escenario con figuras de la talla de José Alfredo Jiménez, Lola Beltrán, Juan Gabriel o Lucha Villa, celebra 65 años de historia con tres llenos consecutivos en el Auditorio Nacional. (A.T.)

Programa
No me sé rajar
Deja
Gracias por tu amor
La chiquilla
Vámonos de fiesta
Pena tras pena
Costumbres
Si quieres
La reina del baile
Popurrí: Quiero que sepas / Te ofrezco un corazón / Una pura y dos con sal
Hola mi amor
La cococha
La peligrosa
No se la van a acabar
Las dos hectáreas
Y llegaste tú
Contigo por siempre
Vuelve amor
Popurrí: El golpe traidor / La ley del monte / Por una mujer casada
Que te ruegue quien te quiera
El toro mambo
Popurrí: Cuando yo quiera has de volver / Cuando el destino / Las cuentas claras
Yo tengo una ilusión
Recordándote
Lo mejor de mi vida
Qué solo estoy sin ti
Cómo pudiste
La crazy loca
Acá entre nos
Popurrí: Almohada / El triste / Amar y querer / Preso/ Mi gusto es / El sauce y la palma / El sinaloense
Yo sé que te acordarás
Las vías del amor

Integrantes

Clarinetes:
Germán, Luis Alfonso y Joel David Lizárraga
Carlos Montoya Velázquez (clarinete)

Trompetas:
Fausto Francisco Sais
Mario Alvarado Villaseñor 
Ramón Gutiérrez (trompeta)

Charcheta (armónica), güiro, saxo:
Víctor Manuel Sarabia

Congas y charcheta:
Aldo Sarabia García

Trombón:
Conrado Zatarain Fajardo
Oscar Alvarez 
Gerardo Urias Gutiérrrez 

Tuba:
Carlos Soto Beltrán

Tambora:
Víctor Páez 

Tarolas:
José "Chito" Martínez 

Vocalistas:
Carlos Antonio Sarabia 
Luis Antonio López  

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