domingo, 17 de agosto de 2003

Niños Virtuosos del Caúcaso: Pequeños guerreros


17 de agosto, 2003 / 4 771 asistentes /
 Función única / 2:00 hrs. de duración

Mariana Norandi
El Ballet Nacional de Georgia fue fundado en 1945 por la pareja inseparable –en el escenario y en la vida privada- de Iliko Sukhishvili y Nina Ramishvili. Al crear esta compañía hicieron realidad un sueño que venían fraguando desde muy jóvenes: dar a conocer al mundo el talento de los bailarines georgianos y el peculiar estilo de sus danzas. Éstas son un reflejo de la historia de su nación que, desde la edad media, ha participado de innumerables conflictos bélicos en pro de su soberanía e independencia. Hoy está considerada un baluarte ruso al mismo título que el Ballet Kirov.

Con los años, la compañía formó un subgrupo integrado por niños de 7 a 12 años con el objetivo de forjar a sus futuros bailarines. Los Niños virtuosos del Cáucaso –muchos de ellos hijos de miembros del Ballet Nacional- son seleccionados a los cuatro años de edad y permanecen en la agrupación infantil hasta los 12. Para ingresar a la compañía, además de un buen aspecto y estado físico, han de ser delgados, tener oído musical, sentido del ritmo, no medir menos de un metro y medio de estatura y estar dispuestos a someterse a una estricta disciplina de dos o tres horas de ensayos diarios. A los 13 años deciden si quieren seguir dedicándose a la danza y, en tal caso, inician una etapa preparatoria de cuatro o cinco años más antes de pasar a formar parte del Ballet Nacional de Georgia. Hoy, este grupo infantil está integrado por 35 niños que viajan por todo el mundo bajo la dirección del coreógrafo Guia Davitashvili. 

El evento es único y merece verse por lo menos una vez en la vida. Desnudos de cualquier puntera o protección, los georgianos son famosos por danzar sobre los dedos de los pies, además de saltar sobre las rodillas y realizar brincos y piruetas dignas de los más intrépidos acróbatas. El carácter de las danzas es principalmente masculino, pero las mujeres son el centro y motivo de la inspiración y veneración masculinas. Mientras ellos se exhiben su fuerza, ellas (adolescentes un poco mayores) ejecutan gestos, y cada uno simboliza un sentimiento muy preciso. Este espíritu medieval, así como la sencillez del acompañamiento musical, son pruebas de la pureza y fidelidad histórica del espectáculo. 
Superados los diversos obstáculos que se les atravesaron en el camino, como la falta de visas para transitar por Estados Unidos, la carencia de permisos paternos para salir de Holanda o el extravío del vestuario e instrumentos, los Niños virtuosos del Cáucaso llegaron por primera vez a nuestro país. Tras una agotadora ruta, que los llevó de Tbilisi a Moscú, de ahí a Amsterdam, Detroit y Houston,  finalmente arribaron a la Ciudad de México con retraso, por lo que hubo que posponer una semana la presentación en el Auditorio, que se ofreció como espectáculo gratuito. 
Las secciones del foro habilitadas para el evento se veían llenas en su totalidad. Un público diverso, con gran presencia infantil, acudió al encuentro intrigado, curioso y esperando presenciar un evento diferente y de gran calidad. El programa comenzó con la Partsa, una de las danzas más antiguas de Georgia, que sirvió para presentar a los 23 niños que realizan la actual gira latinoamericana. Todos bailaban en círculo creando un ambiente festivo y alegre. El vestuario, especialmente atractivo, evoca épocas remotas de la región: ellos llevaban sobrios trajes militares, cuchillos y sables; y ellas, largas trenzas y atuendos de corte medieval muy coloridos. Se escuchaban sólo un tambor y un acordeón  ejecutados por dos músicos adultos tras bambalinas. 
Siguieron dieciocho coreografías de gran profesionalismo, divididas en dos actos. En la primera parte pudimos disfrutar de danzas como la Khrumi, que remontan al espectador a los tiempos de las guerras heroicas o Khanjluri, donde se representa a pastores georgianos descendiendo de las montañas armados con espadas y cuchillos. Por su lado, las mujeres interpretaron Samaya, del siglo XII, donde tres jóvenes doncellas celebran una fiesta matrimonial, deslizándose con pasos delicados y movimientos elegantes. Los hombres,  a ritmo de tambor y acordeón, exhiben su virilidad y fuerza delante de ellas a través de galanteos y competencias de saltos, piruetas y baile sobre las puntas de los pies con la escasa protección de una zapatillas con suelas suaves. Además de ejecutar saltos que recuerdan a los de los cosacos, demostraron su gran resistencia física dejándose caer con fuerza sobre las rodillas. 
En la segunda parte, además de coreografías con mayor grado de complejidad y habilidad, se presentó un número de percusión casi juglaresco. Tres niños rindieron un par de temas ancestrales con tambores tradicionales de Georgia, tocándolos por todos sus lados con gran coordinación y destreza malabar. Una de las puestas más aplaudidas fue la danza cómica Kintauri que representa una escena de artesanos de Tbilisi quienes arrebatan a un joven una botella de vodka obligándole a hacer numerosas peripecias para recuperarla. Y como número final, una competencia de danzas masculinas donde cada bailarín llevó al extremo sus capacidades atléticas. Ante el entusiasmo de los presentes los felices artistas repitieron dos veces más la coda: un infante sobre las puntas de los pies, y otro en cuclillas, ejecutando giros de alta dificultad. 
Como agradecimiento a la cálida respuesta del público mexicano, los niños, aún portando sus folclóricos atuendos, despidieron a los asistentes en el lobby del Auditorio, donde les permitieron se acercaran, los saludaran, les pidieran autógrafos y les tomaran algunas fotografías. 

Cronología
Ballet Nacional De Georgia
1907 Nace Iliko Sukhishvili.
1910 Nace Nina Ramishvili.
1927 Ingresan al Teatro de la Ópera donde pasan a formar parte del Ballet de Tbilisi. Se conocen y se convierten en la pareja solista.
1935 Iliko obtiene el primer lugar en el Festival de Danza Folclórica de Londres.
1938 Nace Tengiz Sukhishvili, hijo de la pareja.
1945 Hacen realidad su sueño y fundan la Compañía Nacional de Georgia.
1952 Tengiz se sube por primera vez a un escenario y, cuatro años después, comienza su carrera profesional convirtiéndose en el mejor bailarín sobre las puntas de los pies.
1967 Por primera y única vez un grupo de danza folclórica actúa en La Scala de Milán. La cortina se levantó 14 veces.
1972 Nace Iliko Sukhishvili Jr.
1985 Muere Iliko Sukhishvili y su hijo Tengiz asume la dirección artística y empresarial de la Compañía. 
1990 Iliko Sukhishvili Jr, hijo de Tengiz, se convierte en coreógrafo de la compañía.
2000 Muere Nina Ramishvili.
2003 La compañía (junto con Los Niños Virtuosos del Cáucaso) cuenta hoy con 70 bailarines y continúa su recorrido por los más importantes escenarios del mundo. (M.N.)

Trivia
Según la página de internet dedicada al Ballet Nacional de Georgia (http://www.gnb-sukhishvili.ge/index.html), la compañía se ha presentado en 4 ocasiones en México: 1960, 1983, 1987 y 1988. 

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