martes, 3 de junio de 2003

Ricardo Montaner: El nicho del amor idílico

Concierto sinfónico / 3 y 4 de junio, 2003 / 10 821 asistentes /
 2 funciones / 2:30 hrs. de duración

Mariana Norandi
Ricardo Montaner vive el amor con el mismo sentimiento, entre tormentoso y placentero, heredado del romanticismo del siglo XIX. En él no existe un acto erótico que no esté velado por un tul metafórico o una mujer que no sea idílicamente bella. Sus canciones, más cercanas a la poesía bucólica que a la urbana, aterrizan en un público soñador y cómplice de su amor quimérico. Canciones amorosas que lo convierten en un cantante amado y protagonista de fantasías románticas. Mago en su género, logra en verdad lo que quiere. No pretende ser un poeta revolucionario, concientizador de masas, mártir de la poesía o Nóbel de la canción. Tan sólo busca compartir con su audiencia un mismo sueño, recrear momentos amorosos, veladas románticas o anhelos imaginarios. No concibe la lírica sin la cursilería ni la balada sin el dolor. Impermeable a las nuevas vanguardias trovadorescas, se mantiene fiel a su amor clásico y a un sonido más bien convencional. Con esta fórmula comparte  ese nicho del mercado musical latino de amplia recepción, donde el amor permanece como intocable, en la cima del universo.

Y, pese a los tiempos que corren, afloraron el amor y los románticos: de una fecha que tenía prevista en el Coso de Reforma, acabaron siendo dos, debido al aumento idolátrico que ha ido despertando en nuestros espectadores, a un año a penas, de su debut en este foro.

El cubano Carlos Manuel y su Clan, compuesto por cinco músicos, abrieron el concierto. En estos momentos, está considerado como uno de los artistas más populares de la isla. Representa parte importante de esa nueva generación de compositores cubanos que mezclan estilos y hacen de ese juego combinatorio toda una aventura rítmica y experimental. El resultado es un sonido original, donde son, salsa, bolero, ranchera, balada y pop se vuelven ingredientes de una misma y sabrosa ensalada musical. En ésta, su primera presentación en México, dio a conocer tres canciones de su más reciente disco titulado Enamora´o. El público se veía complacido, lo acompañaba con las palmas, y lo despidió con el gusto de haber probado un buen entrante porque sabía que el plato fuerte a penas iba a comenzar.
Montaner salió a la palestra vestido con pantalón de mezclilla y chamarra de piel celeste con diseños apaches. Lo llamativo de su imagen –que varió en tres ocasiones- contrastaba con el tono melancólico de sus canciones. Además de su grupo, integrado por doce elementos, el venezolano se hizo acompañar por una orquesta de cuerdas de 25 elementos, el Ensamble Mexicano, dirigido por Emilio Aranda. Estos instrumentos aportaron un sonido más corpóreo a todo el recital. Violines, chelos y contrabajos fueron partícipes de un cortejo recíproco entre cantante y espectador, involucrando en el ritual hasta el corazón más férreo. Se dirigió al público por primera vez de esta manera: “Qué vivan las almas aburridas reunidas aquí para escuchar la cursilería. ¡Qué viva el amor! ¡Qué viva México y qué viva esta patria!”. Presentó su más reciente producción discográfica, Prohibido Olvidar, y se fue despojando de formalismos profesionales para zambullirse en las sabrosas permisiones de un concierto en vivo. 
La primera, fue llamar de entre el público a Tatiana, la muchacha que acababa de ser expulsada del reality show Big Brother, lo cual provocó algunos abucheos. Aún así, la invitó a que se acercara el escenario y, sentados ambos en las escaleras del proscenio, le cantó al oído “Tan enamorados”. La segunda, fue presentar al imitador dominicano Julio Sabala y a su esposa, la cantante mexicana Ana Bárbara, que se encontraban en las primeras filas. Sabala, bromeando, se acercó al escenario y le dijo: “me decías que llenabas auditorios y no te creía. Ahora que lo he comprobado, te voy a imitar en mis espectáculos”. A Ana Bárbara le improvisó un divertido y novelesco poema donde contaba el momento en que la pareja se conoció en Santo Domingo y el feliz final de ese encuentro. 
Pero también cumplió algunas peticiones de parte del público. Hizo realidad la ilusión romántica de una joven enamorada quien llegó hasta él para pedirle que le cantara una canción a su novio a través de un teléfono celular. Montaner accedió gustoso y entonó “Ojos negros”. Enseguida, el artista explicó que también había recibido una carta donde un muchacho le solicitaba que esa noche le dedicara una canción a su novia con la que deseaba casarse. Entonces, pidió a la pareja que subiera al escenario e hizo que el novio solicitara públicamente la mano de su amada. A modo de párroco de lujo, Montaner simuló unirlos en sagrado matrimonio y les cantó “Bésame” para que bailaran pegaditos. Este gesto provocó entre los espectadores un ambiguo sentimiento de dentera y complicidad. 
Sin embargo, no todo fue fresas con miel. Por momentos, Montaner se atrevió a romper el intimismo de la velada con exclamaciones politizadas como: “¡Arriba Venezuela!” “¡Afuera Chávez!”, algo bastante inusual en él.
Y a las once en punto (que no a las doce) el mago desapareció entre bastidores bajo las últimas notas de “La vida”. El encanto del amor hechicero se desvaneció e inició el despertar a lo real. A donde existen mujeres feas y amores imperfectos. 

Santo y seña
Nombre completo: Héctor Eduardo Reglero Montaner
Nombre artístico: Ricardo Montaner (desde 1986)
Apodo: El romántico de América
Señas particulares: aunque no precisamente galán, es uno de los representantes más famosos de la canción romántica en español
Nacionalidad: aunque nace en Buenos Aires, Argentina, vive desde los siete años en Venezuela y adquiere la nacionalidad de ese país
Lugar de residencia: Miami, EUA
Estado Civil: casado en segundas nupcias con Marlene Rodríguez, conocida cineasta caraqueña
Hijos: dos con la primera mujer y tres, con la segunda
Pininos: a los 14 años escribió su primera canción, “Noche de primavera”, y se inició como baterista en una banda de rock
Carácter: “Saber que todo está en orden me permite seguir adelante”
Colores: el negro, pero gusta vestir de blanco
Número: 8
Palabra: la Biblia
Afición: fanático del fútbol
Sueño: tener una gran finca y un barco enorme donde vivir
Canción preferida: “El breve espacio” de Pablo Milanés
Su temor: la salud de sus seres queridos
Artistas que admira: Carlos Santana, Ringo Starr, Mario Benedetti, Gabriel García Máquez
¿Sexo seguro o salvaje?: Salvajemente seguro
Obra de caridad: la Fundación Los hijos del sol, en beneficio de los niños de su país
Su lema: “Nadie se puede considerar exitoso en la vida si no viene precedido el éxito del amor” (M.N.)

Canciones interpretadas
La cima del cielo
Será
En el último lugar del mundo
Castillo azul
Solo con un beso
La clave del amor
Tan enamorados
Yo puedo hacer
Ojos negros
República de la alegría
Vamos pa’ la conga
A dónde va el amor
Resumiendo
Bésame
Déjame llorar
Qué ganas
El poder de tu amor
Si tuviera que elegir
Me va a extrañar
La vida

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