jueves, 19 de junio de 2003

Air Supply: Strawberry fields forever

19 de junio, 2003 / 6 625 asistentes / 
Función única / 2 hrs. de duración

 Francisco Martínez Negrete
Curioso cómo cada artista imanta a su público preciso. El de Air Supply, en su cuarta visita al Auditorio Nacional, no niega la cruz de su parroquia: atildado, decoroso, treintañero, moderado, se encuentra rebosante de convencionalidad y entusiasta antelación.  En la sección preferente, ellos —chamarrita de gabardina, khakis, pelo corto y mirada resignadamente bonachona— la giran de oficinistas, contadores o ingenieros y sólo vinieron por complacerlas a ellas, las dueñas de sus vidas (y quincenas), quienes sí han acudido —previa visita al salón de belleza— con religiosa  prontitud a la cita, porque “Ay, corazón, ¿te acuerdas cuando te me declaraste y en la radio sonaba ‘The One That You Love’?… Tenemos que revivirlo…” 

Sin duda, la culpa es del Suministro, reserva, suplemento u oferta de Aire; ellos, el dúo aéreo, conforman la materia misma del anhelo, el del Amor, así en mayúsculas, en su versión más rosifresa. Como los Everly Brothers en los cincuenta, Simon & Garfunkel en los sesenta, Loggins & Messina y Seals & Crofts en los setenta, el dueto formado por el inglés Graham Rusell y el australiano Russell Hitchcock ha venido, a partir de los ochenta, a constituir la crema del pastel que todas nos hemos —quien esté libre de feelings que lance la primera piedra—, al menos algún día, permitido indulgir y disfrutar hasta la saciedumbre del máximo empalague. Insigne par de cupidos, en sus conciertos despiertan, inevitablemente, el pronto suspiro que precede a la nostalgia, esa emoción que si bien nos indica que el tiempo ha pasado nos provee de la miel para curar sus heridas. No sorprende que sean ellas, en lacónicos pares o acompañadas de sus supermandis (como, ay, el que esto escribe) quienes atesten las gradas. Esta es, en definitiva, su noche.

Mientras se asienta la tortoliza, las bocinas barruntan beatles, gurúes propicios al viaje que estamos por iniciar. En efecto, “Magical Mystery Tour” de pronto se interrumpe por rayos, centellas y la inminencia de una tormenta que preludia a… ¿Black Sabbath? ¡Nooo!, a Graham el alto y Russell el bajito, aquél enteramente de negro y éste ataviado de pimpinela escarlata, quienes toman los extremos frontales del estrado. Tras ellos vienen tres músicos: al centro, sobre una plataforma, Mike Zerbe en las percusiones; a su izquierda, Jed Moss en los teclados y Jonni Lightfoot en el bajo, a la derecha. La audiencia estalla en calurosa ovación que busca cubrir dos largos años de ausencia. Los aéreos responden con “Shadow Of The Sun” de su último disco Across The Concrete Sky, y como los tórtolos no están pa’ novedades mejor se siguen con “Even The Nights Are Better” que arranca la primera cosecha de esperados suspiros y arrumacos. Aunque el sonido, sobresaturado, no está a la altura del Auditorio, a la gente poco parece importarle. La rugosa voz de Graham y la aterciopelada de Russell se entrelazan para volar juntas y confeccionar con “Here I Am” esa droga potente en su efecto cuchi-cuchi que todos estábamos  esperando.
Tras disculparse por su precario español —aunque, con un par de semanas en el país aseguren sentirse casi mexicanos— Graham nos conmina en perfecto shakespeare a dejar nuestras dudas y tribulaciones atrás y, encaramados en la flecha del amor, a surcar el espacio y atravesar el cielo de concreto (¿el techo del Audi?) para acceder, ya en el empíreo y en la más íntima soledad, a la resplandeciente dimensión del Amor. Con platónico abandono el personal se transporta hacia la revelación impulsado por las alas de la letra y dulce música de otra novedad, “Love Is The Arrow”. Los aéreos se animan y la emoción se desata: con simpáticos brinquitos a la Pete Townshend, Graham busca elevar la temperatura mientras Russell como bastonera de porra juega a hacer cabriolas con la base del micrófono. Ambos se acercan para cantar “Yours Truly” y, muy juntitos, se miran con ojillos cómplices: sonrientes, destilan su veneno y las chicas del público se estremecen toditas porque “Ay, verlos y oírlos así… ¿no es padrísimo?…”.  El ascenso continúa con la tercera novedad de la noche: “I’ll Find You” …porque lejos o cerca/ yo te encontraré/ donde sea que te halles/ y tú lo sabes… “Quéee bonitooo”, asegura mi costilla (una simple mirada a sus ojos de miel me confirma que el airoso suministro es realmente ponedor) y cuando el Audi se encuentra a punto de turrón, Graham y Russell nos dejan con “el mejor tecladista del mundo”, calificativo que Jed Moss se esfuerza en comprobar tocando Gershwin ante un público bastante desconcertado porque “Como que nada que ver, ¿no?”. Luego toca el turno a Jonni Lightfoot de tejer en la lira electroacústica un hermoso tapiz entre folk y blue grass que deja al apreciable  satisfecho.
En breve están de regreso, Graham con trovadoresca camisa blanca de olanes y Russell , ahora todo de negro salvo las rosas rosa estampadas en la camisa. “En un mundo tan atribulado como el presente es bueno saber que aquí y con ustedes podemos encontrar un santuario” asegura Russell y, sentados en el borde del estrado, acompañándose sólo por la guitarra de Graham interpretan “Two Less Lonely People In The World”. La gente agradece el momento de intimidad que alcanza el paroxismo cuando ambos descienden del podio y al son the “The One That You Love” avanzan entre sus fans como jesuses en domingo de ramos. “Me besó” exclama una al atónito marido. “Pude tocarlo”, gime otra, llevándose los dedos al corazón. De nuevo en el estrado no pueden faltar las clásicas como “Sweet Dreams”, que Russell entona a manera de despedida. Ellas no los dejan y el dúo regresa. Con “You Belong To Me”, “All Out Of Love” y—la tercera es la vencida— “Goodnight”, Air Supply aterriza al respetable que abandona el recinto acaramelado, sonriente y como envuelto por una nube rosa. 

De Tijuana a Villahermosa: carrera de largo alcance
A 27 años de su fundación Air Supply da signos de todo menos de cansancio. Si 1988 parecía el fin del grupo con la desbandada de sus miembros originales, tras un largo respiro, en 1991 Graham y Russell, motores incansables, lo conforman de nuevo para seguir suministrando raudales de pop light al mundo: The Earth Is (1991), The Vanishing Race (1993), News From Nowhere (1995), Book Of Love (1997), The Definitive Collection (1999), Yours Trully (2001) y Across The Concrete Sky (2003) son golazos de este segundo tiempo que Forever Love (2003, colección de 36 hits de 1980 a 2001) busca en cierta forma sintetizar. Para el año presente, el dinosaurio rosifresa está más vivo que nunca y se mantiene comunicado con sus fans de todo el mundo a través de su dinámica página internet, insuperable monumento al kistch, constantemente actualizada con fotos y noticias de donde sea que se hallen. Y vaya que se mueven: tan sólo en México, la presente gira incluyó Tijuana, Hermosillo, Nogales, Monterrey, Agua Caliente (Durango), San Luis Potosí, León, Celaya, San Miguel Allende, D.F., Morelia, Toluca, Veracruz y Villahermosa, 14 plazas para una banda que no se da abasto. Y la gente los quiere: el 11 de junio, cumpleaños de Graham, los mariachis interrumpieron su concierto en Celaya para subir a cantarle “Las Mañanitas” (F.M.N.)

Canciones interpretadas
Shadow of the sun
Even the nights are better
Here I am
Love is the arrow
Yours truly
I’ll find you
Solos
Two less lonely people in the world
The one that you love
Lost in love
Sweet Dreams
Every woman in the world
Making love out of nothing at all
You belong to me
All out of love
Goodnite sweetheart goodnite

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