lunes, 7 de abril de 2003

Moby: Una ballena en la familia

18 / 7 y 8 de abril, 2003 / 17 481 asistentes / 
2 funciones / 2 hrs. de duración

Mauricio Montiel Figueras
¿Qué tienen en común Herman Melville, el responsable de ese monstruo de la literatura llamado Moby Dick, y Richard Melville Hall, el vegetariano con estudios en filosofía que además de defender los derechos de los animales ha revolucionado la música electrónica merced a una sabia mezcla de loops, samplers y scratch aderezada con toques de blues, gospel, hip hop, funk, punk, rap y rock? Aunque hay gente que aún no lo cree, ambos son parientes; lejanos, sí, pero la consanguinidad rara vez desconoce distancias. La prueba está en que, desde pequeño, Richard fue rebautizado por sus padres como Moby: el apodo lo ha escoltado a lo largo de su meteórica carrera como un talismán que le hubiera cedido su ancestro Herman, el marinero incansable, creador de la ballena más popular de la historia. Incansable ha sido también Moby –Dick, el apócope de Richard, va implícito–, que desde sus inicios como disc jockey en la escena neoyorquina de los ochenta demostró una inquietud inusual para alguien que surca las aguas procelosas de la electrónica. Con el tiempo esta inquietud se ha ido acendrando hasta producir frutos que han dado la vuelta al mundo: los frutos de un navegante que ha permanecido en el vientre de esa ballena que es la música para domarla y moldearla a su antojo.

El ambiente de euforia y expectación conseguido por el disc jockey que ha teloneado en el escenario del Auditorio Nacional, de una sobriedad más acorde con un concierto de rock que tecno, estalla en júbilo cuando las luces se extinguen a las 8:45 p.m. Acompañado por un DJ londinense, una bajista búlgara, un baterista oriundo de Ciudad Juárez, una cantante de Manchester –Dianne McCaulley, cuya voz profunda y educada no tardará en convertirla en el alma del show– y los infaltables secuenciadores, Moby se descubre ante el público que lo vitorea para entregar “Natural Blues”, uno de los dieciocho tracks de Play, el álbum que lo catapultó al Olimpo musical. El juego cromático de los reflectores, verdadero dechado lumínico, dará un realce sobresaliente a todo el espectáculo. Va del rojo y el violeta –tonos predominantes– al rosa y el azul cuando arranca “Go”, hit inspirado en el tema de Twin Peaks (serie televisiva ideada por David Lynch) que la voz de McCaulley vuelve inolvidable. La atmósfera de paz y sensualidad erigida por dos cortes de 18, disco que Moby ha venido a promover (el título indica su número de tracks) –“Signs of Love”, tras el cual, el músico da las gracias y lamenta su mal español, y “Another Woman”, notable por el desempeño soul de la vocalista–, se fractura con la interpretación metalera del “James Bond Theme”; éste confirma tanto la cinefilia como la potencia escénica del descendiente de Melville, quien deja de rasgar el requinto para hacer la primera de varias alusiones a la invasión de Irak: “Soy triste porque tengo un presidente muy estúpido.” El público se enciende y olvida las barreras del idioma porque llega “Find My Baby”, de Play, cuya vigorosa batería da paso a una triada de novedades: “Extreme Ways”, que pone a bailar a todos mientras Moby se tiñe de azul, y luego “In This World” e “In My Heart”, fascinantes por el trabajo gospel de McCaulley. 

Vienen entonces “Bring Back My Happiness”, sencillo de 1995 donde destacan las percusiones; “Porcelain”, una de las cumbres del concierto gracias –otra vez– a la cantante; “We Are All Made of Stars”, cuyo título halla eco en el diseño de las luces: una red semejante a un mapa estelar; “Sunday”, que McCaulley transforma en un homenaje inconsciente a Billie Holiday y su “Gloomy Sunday”; “Why Does My Heart Feel So Bad?”, cuyo impactante despliegue vocal se funde en la batalla entablada por Moby y el disc jockey londinense para refrendar el espíritu lúdico de “Jam for the Ladies”. El show, qué duda cabe, se dirige a buen puerto.
Al cabo del intenso cover de “I Wanna Be Your Dog”, de Iggy Pop, que saca a relucir nuevamente su inclinación metalera, Moby acota: “La siguiente canción es muy guapa porque combina los dos géneros que más me gustan: el rock y el hip hop.” Dicho lo cual viene otro de los momentos apoteósicos del espectáculo con “Bodyrock”. El público queda sudoroso y su avidez de baile es saciada de inmediato con “Honey”, primer track de Play. Aquí, el multi-instrumentista se divide entre el pandero y las percusiones. Son las 10:05 p.m. cuando el cantante se despide, aunque sólo por dos minutos. El encore inicia con una excelente versión de “Whole Lotta Love”, una de las clásicas de Led Zeppelin,  no obstante opacada por la gran sorpresa de la noche: “Creep”,  himno generacional de Radiohead, coreado hasta el último rincón del Auditorio luego de la presentación de cada miembro del grupo. 
Con “Feeling So Real” el magnífico concierto llega a su fin a las 10:30, en medio de luces climáticas que bañan al músico y su escueta despedida en español: “Muchas, muchas, muchas gracias. Buenas noches.” “Llámenme Moby”, debió haber agregado para homenajear a la novela que le otorgó tan imponente nombre artístico. 

Cronología discográfica
1965 El 11 de septiembre en Harlem, Nueva York, nace Richard Melville Hall, apodado Moby en honor a su célebre tío-tatarabuelo: Herman Melville, autor de Moby Dick.
1978 Tras una infancia trashumante (el sino estaba marcado), toma sus primeras lecciones de guitarra en Darien, Connecticut, adonde se muda a vivir con sus abuelos.
1983 Edita su primer disco, Hit Squad for God, con The Vatican Commandos, su banda punk-new wave fundada en 1980.
1984 Da sus primeros pasos de disc jockey y se dedica a grabar en soledad.
1989 Luego de 2 años de intentos infructuosos, al fin una disquera se interesa por su trabajo: se establece en Nueva York y lanza su primer sencillo, “Time’s Up”, bajo el nombre de The Brotherhood. Inicia su labor de DJ en diversos clubes del circuito newyorkino.
1990 Se presenta en el Palladium ante 5 mil espectadores. 
1991 Llega el éxito con “Go”, su tercer single. A la fecha ha vendido un millón de copias y la revista Rolling Stone lo ha nombrado una de las grabaciones esenciales de la historia del rock.
1995 El llamado Rey del Techno graba su primer y “verdadero álbum”, Everything is Wrong, nombrado disco del año por la revista Spin.
1997 Luego de la mala recepción de Animal Rights (intento de rock guitarrero) –que coincide con la muerte de su madre- lanza I Like to Score, con su música para cine.
1999 La fama se dispara a la estratósfera con Play: ¡ha vendido casi 10 millones de copias!, 3 millones de sencillos y tiene varias nominaciones al Grammy. La gira mundial dura más de dos años.
2000 Se presenta por primera vez en México, en el ACA World Sound Festival (Acapulco).
2002 De 200 canciones creadas, escoge 18 para conformar su último cd con el que llega por vez primera al Auditorio Nacional. (M.M.F.)

Canciones interpretadas
Natural Blues
Go
Signs Of Love
Another Woman
James Bond Theme
Find My Baby
Extreme Ways
In This World
In My Heart
Bring Back My Happiness
Porcelain
We Are All Made Of Stars
Sunday
Why Does My Heart Feel So Bad?
Jam For The Ladies
I Wanna Be Your Dog
Bodyrock
Honey
Whole Lotta Love
Creep
Feeling So Real
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.