jueves, 27 de febrero de 2003

Buena Vista Social Club: Alegría de tocar juntos


27 de febrero, 2003 / 9 254 asistentes / 
Función única / 2:30 hrs de duración

Mariana Norandi
Compay Segundo (Francisco Repilado)
En un cuerpo cansado y frágil, Compay esconde la fortaleza de un ser enamorado, como pocos, de la vida. Con esa mirada sabia, que sólo un hombre de 95 años puede llegar a tener, se alimenta de la magia energética del son, la guajira, la guaracha, el bolero y el guaguancó. Como en cada una de sus presentaciones en el Auditorio Nacional, su jovial espíritu voló ante miles de personas que lo admiran y quisieran envejecer como él. Los años no han desdibujado su elegancia, su porte, nada nostálgico, de una Cuba prerrevolucionaria. Espontáneo, simpático, pícaro y con un deje aún conquistador, cantó junto a la dama del Buena Vista, “Veinte años”, para continuar ya solo, con seis de sus mejores temas. Su “Chan Chan”, reunió la orquesta al completo y puso a bailar a casi todo los presentes. Se despidió visiblemente emocionado secándose las lágrimas con un pañuelo blanco y como diciendo hasta pronto. Acompañado de una joven que lo ayudaba a caminar, se dirigió hacia los bastidores dejando en el ambiente un halo de nostalgia, ternura y pasión.


Ibrahim Ferrer
A simple vista parece un miembro más de la banda, delgado, apacible, de voz suave, con su inseparable boina kangol. Pero a la hora del espectáculo se transforma en un cúmulo de vitalidad, talento y simpatía. En el Coso bailó, bromeó con el público y cantó como en sus mejores tiempos, tanto temas de su etapa solista, como los clásicos que todo mundo anhelaba (“Dos gardenias”, “El cuarto de Tula”) y que en su voz resultan un deleite. 
Se inició en la canción a los catorce años. Durante dos décadas acompañó a la orquesta de Pacho Alonso y llegó a figurar como artista invitado de otras legendarias como la de Benny Moré. En los años ochenta, sin más, se retiró del mundo y tristemente de la música, hasta que en 1997 sus amigos lo convencieron de integrarse a la Afro Cuban All Stars. A partir de ahí se convirtió en uno de los preferidos mundialmente. A sus setenta y seis años, Ibrahim está por lanzar su nuevo disco titulado Buenos Hermanos

Omara Portuondo
Es sin duda la más versátil y glamurosa de las estrellas del Buena Vista. En su larga trayectoria ha demostrado que es capaz de interpretar, con total dominio y maestría, el género musical que se proponga. Dueña de una voz exuberante e intimista, un estilo minucioso y cuidado, desborda sensibilidad. Pero más allá de las fronteras de la canción, su belleza y talento le abrieron las puertas de la danza y la actuación. Perteneció al famoso cuerpo de baile del Cabaret Tropicana y fue pareja, en su tiempo, del mejor rumbero de Cuba, Rolando Espinosa. Como actriz pisó diversos escenarios cinematográficos, teatrales y televisivos. Tras haber compartido escenario con figuras de la talla de Pedro Vargas, Nat king Cole, Edith Piaf, Rita Montaner, Bola de Nieve o Benny Moré, representa una parte importantísima de ese eslabón que une las viejas con las nuevas generaciones de la música cubana. 
Vestida con un elegante traje azul, llenó una vez más con su presencia hechicera el magno foro que el año pasado le otorgase –junto con Ibrahim y Rubén González- una Luna, en reconocimiento a su carrera.

Juan de Marcos
Aunque algunos le han querido restar méritos a favor de Ry Cooder, la reunión de las legendarias glorias de Buena Vista Social Club es, en realidad, fruto del carácter emprendedor y experimental de Juan de Marcos y de su pasión por las raíces musicales de su pueblo. Se trata de la estrella más joven de esta agrupación. Con su peculiar boina y mechas rasta, aporta dinamismo al espectáculo, bailando, platicando con la gente y contagiándole su entusiasmo y buen humor. 
El concierto abrió con un tema instrumental de su autoría. Con gran orgullo resumió la historia de la célebre orquesta desde su reunión en marzo de 1996. Recordó a los que ya no están, como Manuel Puntillita Licea y agradeció a México el apoyo que siempre ha brindado a la música cubana. En la recta final del concierto dirigió otro tema instrumental y cantó “Gliceria”, dedicada a su esposa. La audiencia demostró con su cálido aplauso su reconocimiento al valor y talento de este genial músico. 

Orlando Cachaíto López
Es de esos músicos que no se ven pero se notan. Nada protagonista, pero imprescindible. Es considerado actualmente el mejor bajista de Cuba. Nacido en el seno de una familia de tradición musical, sus primeras inclinaciones instrumentales se decantaron a través del violín, aunque no pasó mucho tiempo para que siguiera los pasos de su abuelo y hacer del bajo su mejor aliado. Tras haber descargado –como dicen los cubanos- en varios clubes, participado en diversas orquestas y acompañado a grandes voces como Omara Portuondo y César Portillo de la Luz, se convirtió en el bajista de la Sinfónica Nacional de Cuba. Hoy en día, a sus casi setenta años, es toda una celebridad y, por fin, se ha decidido a lanzar su disco solista, donde rememora el espíritu del tumbao de su padre y su tío, Israel Cachao López. 

Barbarito Torres
Maestro en el laúd y fiel a la música campesina cubana, mejor conocida como guajira, Barbarito hace de este género tradicional un sonido actual, sofisticado, con su estilo de puntear único y magistral. Ha tocado en varias orquestas, grabado para radio, televisión y cine y acompañó durante mucho tiempo a la legendaria reina de la música guajira Celina González. En el escenario no es de los protagonistas, pero cuando está ausente de la orquesta se percibe un vacío. 
Fueron varios los solos que interpretó en el Coloso de Reforma, pero destacó de manera especial el momento en que su laúd y la voz de Omara mantuvieron un interesante contrapunto como preludio del tema “Guajira”. En esta pieza, donde intercaló el famoso estribillo de “Guantanamera”, Barbarito desplegó por completo sus alas.

Guajiro Mirabal
Es quien lleva el peso de los metales en esta fabulosa orquesta. Su trompeta tiene personalidad propia y sus solos muestran un cúmulo de influencias, desde la música clásica al jazz, del son hasta el guaguancó. Guajiro fue un precoz cautivo de la música, por lo que a los doce años de edad ya participaba en la Banda Municipal de Melena. A partir de ahí, se integró a diversas bandas y orquestas de música tradicional y de jazz, desarrollando una polifacética carrera. De 1967 a 1990 fundó, junto a otros grandes músicos, la Orquesta Cubana de Música Moderna. Paralelamente, realizó giras con el grupo Opus 13 y compartió escenario, entre otros, con Arturo Sandoval, Oscar D´León y José Feliciano.
En este recital, su actuación fue brillante, sobre todo por su espectacular solo en tributo al pianista retirado Rubén González. A sus setenta años, se encuentra en un estupendo estado físico y en un momento profesional de pletórica creatividad.

Amadito Valdés
Tras el documental realizado por el cineasta alemán Wim Wenders, se dice que es el timbalero más visto en el mundo después de Tito Puente. Nacido en el seno de una familia de músicos, este percusionista lleva más de 40 años entregado al timbal, con el cual ha desarrollado una maestría excepcional. Después de haber permanecido durante mucho tiempo como anfitrión discreto en su magisterio, el año pasado se decidió a sacar un disco personal titulado Bajando Gervasio. En este trabajo recorre varios géneros de la música popular cubana conformando una peculiar poética percutiva. 
Con su estilo comedido pero profundo de tocar, no realizó solos de timbal ni se llevó los aplausos más largos en el Auditorio, pero su instrumento aportó gran parte de la estructura medular al conjunto. Su labor, casi invisible, mas no sorda, nos hizo viajar hasta ese sabroso espacio donde la música negra se encuentra con la criolla y estalla en un éxtasis rítmico.
Trivia
“El son goza de cabal salud”, dice Juan de Marcos: “A menudo nos preguntan cuál es su origen, y mucha gente tiene su propia teoría. Pero todo mundo debe saber que viene del oriente de Cuba y nace entre Santiago y Guantánamo. Es un sincretismo de lo que fue la cultura cubana en el siglo XIX.”  

Canciones interpretadas
Apertura instrumental
Ibrahim Ferrer:
Bruca Maniguá 
Herido de sombras
Cómo fue
Omara Portuondo:
¿Dónde estabas tú?
Barbarito Torres y Omara:
Guajira 
Jesús Aguaje Ramos y Lázaro Villa: 
Isora 
Popurrí-tributo a Rubén González
Omara y Compay Segundo: 
Veinte años 
Compay: 
Se perdió la flauta 
Macusa
Caserita, vendo agua
Pasaje para Holguín
Con todos los solistas:
Chan Chan 
Omara:
El hombre que yo amé 
No me llores más 
Juan de Marcos:
Tema instrumental 
Gliceria
Ibrahim: 
Marieta 
El cuarto de Tula
Dos gardenias
La música cubana
Boquiñeñe
Omara e Ibrahim:
Silencio 
Con todos los solistas:
Candela 

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