jueves, 7 de noviembre de 2002

Marcel Marceau: En efecto, sólo hay un Marceau

Foto: Colección Auditorio Nacional

Lo mejor de Bip / 7 de noviembre, 2002 / Función única / 5 698 asistentes / 
1:30 hr. de duración / Promotor: F.R. Producciones 

Sofía González de León
Para cada profesión hay representantes únicos e irrepetibles. En el arte de la mímica, se llama Marcel Marceau. A pesar de tantos discípulos e imitadores, nadie ha logrado superarlo. No se trata de un asunto de técnica, sino de alma y ante todo, de fe, gracia y simpatía. Ni hablar, esas no se adquieren ni se compran, para fortuna nuestra. No basta la explicación genética. Si llegaran a crear un clon de Marceau, éste jamás podría igualar su finura y profundidad de espíritu, ya que no sólo vino al mundo con ello, sino que las circunstancias, la época en que nació y todos y cada uno de los eventos y seres que compusieron la sinfonía de su vida, hicieron de él lo que es. Así que cuando un 22 de marzo de 1923 llegó a este mundo Marcel Mangel, sin duda traía los mejores auspicios creativos del fogonazo de Aries, pero en el seno de su entusiasta familia judía, socialista y llena de bailarines y músicos, recibió el necesario apoyo para desarrollar esa vocación nata de imitar todo cuanto veía y de armarse espectáculos desde los siete años de edad para entretener a amigos y parientes. Tampoco nació espontáneo de la nada (nadie lo es): la genialidad de actores, también silentes, como Chaplin, Keaton, los Hermanos Marx o Laurel y Hardy fueron su inspiración para animarse a existir como mimo. 

Lo increíble es que 56 años después de su primer mimodrama solista intitulado Praxiteles y el pez dorado, con casi 80 años de vida, este hombre siga en las tablas. Y aunque ya no con toda la habilidad felina de su cuerpo, sí con el espíritu más vivo y más hondo que nunca. Sorprendente y conmovedor. Agua fresca para el teatro, tan sólo comparable con el mejor teatro butoh de Japón. 
La noche fue difícil. Hubo gente accediendo a la sala hasta media hora después de comenzado el espectáculo. “Tráfico, decían, imposible acceder...” Era cierto, y en el Coso se decidió dejar pasar a los impuntuales por tratarse de una manifestación callejera, y porque el ángel blanco sólo estaría una noche en el D.F. Quienes sí llegamos a tiempo sentimos gran molestia, ya que el espectáculo consiste en el silencio y sus sutilezas. Pero las risas incontenibles, los suspiros permanentes, los aplausos, en fin, la entrega, repusieron el daño. Y es que parte importante del espectáculo es el sonido del público –cuando éste logra entrar en comunión con el artista- ya que se convierte en una suerte de espejo sonoro de los gestos del silencio. Es conmovedor. Más hermoso que cuando hay música de fondo. Resulta fascinante oír como una ola de más de cinco mil voces hace eco a cada respiración, ademán o mueca, a cada parpadeo del solitario arlequín. La misma ola humana que en los años cuarenta empezó a presenciar esta experiencia, la misma que lo ha visto desde Irlanda hasta Tumbuctú: risas, sonrisas, lágrimas, toses nerviosas, interjecciones al por mayor, comentarios de niños atónitos y comentarios infantiles de adultos suspirosos. 
Marcel Marceau nos recuerda una y otra vez lo más íntimo y valioso de la naturaleza humana, con toda su ternura y también su tragedia. Es de esos escasos artistas que con total frugalidad de recursos, nos hace tocar lo más profundo que tenemos. Sus armas son la delicadeza, la suavidad, la dosis exacta de humor y de drama, y ese algo inexplicable que provoca simpatía. Casi bailarín, es también actor de cine (y maneja espléndidamente la voz), director (de Candide, con el Ballet de la Ópera de Hamburgo), es escritor y dibujante: en el escenario, es todo eso al mismo tiempo. Como en esa especie de himno a la creación del mundo que abrió el espectáculo, donde un ave emprende el vuelo desde las manos, que nos hablan directo al corazón. O en Las manos, donde se debaten el Bien y el Mal. La sabiduría de su cuerpo aunada a una capacidad extraordinaria de crear imágenes internas logra efectos extraordinarios con las coordenadas de espacio y tiempo: se arma un Jardín público completo con una decena personajes inexistentes; El pajarero deja escapar los variados ejemplares de su jaula en la oscuridad del foro y los vemos; un Adagio de Albinoni acompaña su transfiguración en las edades del hombre. Y luego, las maravillosas malaventuras de Bip, su alter ego, leyenda tan poderosa en su fragilidad como aquella inventada por Chaplin. El ingenuo domador de leones que bostezan; la genial pintura del mareo en el barco (Bip viaja por el mar); el violinista frustrado que acaba convirtiéndose en platillista de la banda que intercepta el sonido de su música soñadora. O, El fabricante de máscaras, una de sus actuaciones más depuradas (reservada para el final), metáfora del propio mimo. 
Imposible reportar todo lo que nos evocó o nos removió Marceau en su paso por el Auditorio. Inútil describir lo que el silencio hace mejor. Nos queda reconocer una vez más su valor más agudo, alimento escaso en nuestros días: su infinita esperanza, reflejada en la mirada. Si Bip se suicida, a cada intento le gana el impulso de vivir, mientras se escucha un tango: la historia de cualquier ser humano y su autocomiseración. A cada instante el recuerdo de nuestra fragilidad y de cómo, a pesar de ser complicadas, las cosas son tan simples y la vida tan hermosa. 
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Un hombre, al desnudo, inventa universos y en su entorno no hay más que el espacio oscuro de un teatro. Se necesita valor. 

Cronología

1923 Nace Marcel Mangel en Strasbourg, Francia, un 22 de marzo. A los 7 años, descubre “cómo hacer reír y llorar a la gente, sin hablar”. A los 15, llega la II Guerra Mundial y su familia trata de huir. Con su hermano mayor se queda en Francia; se cambia de nombre, al tiempo que realiza actividades clandestinas para ayudar a jóvenes judíos a escapar a Suiza. Su padre es enviado a Auschwitz donde muere. Su madre logra sobrevivir en el sur de Fancia. 
1946-48 Después de participar en la Resistencia francesa, a los 23 años se inscribe por fin en la Escuela de arte dramático Charles Dullin en París y cae en manos del inventor de la gramática del mimo, Etienne Decroux. Jean Louis Barrault le da su primera oportunidad escénica. Tiene tal éxito, que ese mismo año presenta su propio invento: el mimodrama. El aplauso es unánime. En 1947 crea su alter ego, Bip. Da funciones en el mini Théâtre de Poche y su primera gira por Europa. 
1949 Forma su Compangie de Mime Marcel Marceau, la única en su tiempo. Muerte antes del alba gana el prestigioso premio Debureau. 
Los 50’s Crea con Pierre Verry el mundialmente famoso mimodrama de Gogol. Primera gira a Norteamérica (55): rompe récord de taquilla en Broadway durante 3 meses consecutivos y viaja por todo EUA y gana el premio Emmy. Primera visita a México (56). Participa en el Dinah Shore Show al lado de artistas como Fred Astaire (59). 
Los 60’s Convertido en El más grande mimo del mundo, persigue su carrera y giras mundiales y crea la Escuela Internacional de Mimodrama de París con la idea de perpetrar el legado de su arte. 
1997-98 50 Aniversario de la creación de Bip. Durante la temporada crea El bombín, con gran éxito internacional. 
2000 Gira por Norteamérica. En el Ford’s Theater de Washington, DC, agota localidades por tres semanas. 2002 Con casi 80 años, decenas de creaciones, condecorado (entre otros altos honores) como Oficial de La Legión de Honor en su país, es miembro de varias academias de prestigiosas universidades (en Europa) y Doctor Honoris Causa de otras tantas (en EUA); goza de una fundación a su nombre con el apoyo de artistas como Michael Jackson, Plácido Domingo, Barbara Hendricks y Dustin Hoffman. Actúa por primera vez al Auditorio Nacional dando pruebas de una larga fidelidad a México. (S.G.L.


Programa 
Primera parte: Pantomimas de estilo 
La creación del mundo / El jardín público / El pajarero / El tribunal / Las manos / Adolescencia, madurez, vejez y muerte 
Intermedio 
Segunda Parte: Pantomimas de Bip 
Bip gran artista de un circo ambulante / Bip viaja por el mar / Bip músico / Bip se suicida / El fabricante de máscaras.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.