jueves, 19 de septiembre de 2002

Rocío Dúrcal: Curiosa fusión mexicano-porteña

Foto: Colección Auditorio Nacional

Entre tangos y mariachi / 19 de septiembre, 2002 / Función única / 9 591 asistentes / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: RAC Producciones S.A. de C.V. 

Carlos García Tort

El público adicto a Rocío Dúrcal transita con tranquilidad por entre los distintos puestos en la explanada del Auditorio, ha llegado temprano y mata el tiempo mientras dan la segunda llamada. Aunque es la única función que ofrece la diva en cerca de año y medio, sus fans ya tenían boleto desde noviembre del año pasado. Aquella función, que se canceló por una operación quirúrgica a la que se sometió la cantante, era la presentación oficial en México de su disco más reciente, Entre tangos y mariachis. Y no sólo el más reciente sino hasta ahora, el más ambicioso musicalmente hablando. 

Bajo la batuta de Bebu Silvetti, Rocío intenta una curiosa fusión de tangos acompañados por mariachi. Aunque no siempre afortunada, logra en general una sorpresiva amalgama, que impresiona tanto a mexicanos como a porteños (máxime si recordamos el éxito inolvidable de La voz que estruja y acaricia, Javier Solís, interpretando el tango “Sombras” a ritmo de bolero ranchero). Si en el disco sólo hay una docena de tangos, la producción en vivo —“la gala” como llaman los españoles— conjuga una serie de constantes en la vida musical de Rocío Dúrcal. A los hermosos arreglos “para sinfónica y mariachi” de una decena de tangos —casi todos bien conocidos, como “Nostalgia”, “Caminito” o “A media luz”— y a la selección bien equilibrada de canciones de Juan Gabriel, Pérez Botija, Marco Antonio Solís, El Buki y Joan Sebastian, se han agregado algunos huapangos tradicionales cuyas melodías se enriquecen con los sonidos filarmónicos que proporcionan 30 músicos en escena más un mariachi de 12 elementos. 
Aparece un escenario en tres niveles enmarcado por un ciclorama a manera de portal de vieja hacienda. El más alto es para las salidas de Rocío al principio y después de dos de los tres cambios de vestuario. La joven madrileña que se repartía con Angélica María los suspiros adolescentes de los años sesenta, baja lentamente unas escaleras de pirámide entonando “Quédate conmigo esta noche”. Mientras, en el nivel medio, se extiende una alta plataforma donde se distribuyen la numerosa sección de cuerdas, las de alientos y percusiones, más requinto, bajo eléctrico, sintetizador y batería, además de tres hermosas coristas (una de ellas es su hija Shaila). El nivel del proscenio es cubierto a todo lo ancho por el mariachi vestido de punta en blanco. 
Rocío entra y hace entrar al público tan rápidamente en calor que al finalizar la primera melodía ya respira de manera agitada y confiesa que le late con fuerza el corazón, tanto de “alegría por veros nuevamente”, como por la bienvenida que da la altura de nuestra ciudad. La intérprete de “Amor eterno” se da el lujo, después de cuatro décadas sobre el escenario, de ser completamente honesta en lo que dice. Su espectáculo transita con un ritmo perfecto; ella apenas habla lo suficiente para dar el respiro de una canción a otra. Hace un pequeño comentario o va agradeciendo a quienes la acompañan en escena, y mientras cambia de vestuario, el mariachi entona una ranchera para su propio lucimiento. María de los Ángeles de las Heras Ortiz —su viejo y olvidado nombre— no es de las cantantes que hacen concesiones populistas al respetable. Nada de ofrecer el micrófono a la multitud para que ésta entone los coros de la canción o complete las frases. Pero, si se aguza el oído, de pronto se descubre que el público va acompañando suave y entonadamente todas las canciones, que por supuesto se sabe de memoria. Así, debajo del soporte orquestal y de la poderosa voz de mezzosoprano, se percibe un rumor neblinoso pero bien temperado cuyo siseo parece rezar o arrullar cada tonada. 
La emisión televisiva en el circuito cerrado de la sala es impecable. Un largo brazo mecánico que panea a gran velocidad sobre las cabezas de la sección preferente, dos cámaras que se desplazan sobre el escenario, más cuatro o cinco fijas en distintos puntos de la sala, permiten participar del espectáculo completo a cualquier espectador, así se encuentre en la parte más lejana del segundo piso. Las dos megapantallas a cada lado del foro, más otras dos medianas encajadas en la escenografía documentan desde todos los ángulos el concierto entero. 
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Marieta, como la llaman sus amigos, luce dominante sobre el escenario. Se sabe querida como si hubiera nacido aquí, y por eso este concierto, más que de presentación de un disco —que apareció hace ya 14 meses y ganó dos discos de Oro en México y USA, y de Platino en Venezuela— parece de agradecimiento. Su clásica postura con los brazos levantados como en paso de flamenco va creciendo conforme se acerca el final. Para el encore deja “Caminito” y “Amor eterno”, esa canción de Juan Gabriel dedicada a su propia madre, que ella interpreta como nadie y que ahora, con este toque sinfónico de bombos y platillos, culmina de manera apoteósica. Que no se diga que Rocío no cumple su palabra. 

Programa
Quédate conmigo esta noche / La gata / Vestida de blanco / Cómo han pasado los años / Fue un placer conocerte / Fue tan poco tu cariño / Jardín de rosas / Te sigo amando / Me nace del corazón / Luz de luna / Si nos dejan / De qué manera te olvido / Me gustas mucho / Desaires / Infiel / La guirnalda / Como tu mujer / Porque te quiero / Nostalgias / Sombras / A media luz / Costumbres / Caminito / Amor eterno

2 comentarios:

ivanov herrera dijo...

Que tal, buen día
me agrada mucho su bitácora con todos esos recuerdos de los grandes
el que mas me llamo la atención son los que tienen de Rocio Durcal, muchas gracias por publicarlos, pero solo que quisiera ver si pudieran publicar los detalles de los conciertos de 1991, 1999 y el 2000, espero y los compartan, me agradaría mas.

Muchas Gracias.

Anónimo dijo...

Sí, estaría genial que publicaran el de los otros conciertos que Rocío hizo en el Auditorio Nacional,ya que fueron muchos. Saludos! :)

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