lunes, 10 de junio de 2002

Viva la Zarzuela: Con aire de familia

Foto: Colección Auditorio Nacional

10 de junio, 2002 / Función única / 5 921 asistentes / 
2:00 Hrs. de duración / Promotor: Mini Caire 


Ximena Escalante
Se dice que la zarzuela llegó a México gracias a la vocación y el empuje infatigable que el matrimonio de Placido Domingo y Pepita Embil diera al género lírico en la segunda mitad del siglo XX. Ambos trabajaron en la compañía de Federico Moreno Torroba y después de unos años de giras exitosas alrededor de la República Mexicana, decidieron quedarse a vivir en aquella, la entonces llamada región más transparente. Aquí montaron famosas zarzuelas que dieron vida a los nombres de Chapí, Bretón, Vives, Guerrero, Barbieri y otros. 
Para Maite Embil, nieta de los Domingo-Embil y heredera del zarzuelezco talento familiar, lo atractivo de la zarzuela es que está cantada y hablada en nuestro idioma. Ella, que creció en una familia de cantantes y tuvo acceso a ésta a través de la infinidad de anécdotas, fotos y vestuario esparcido en los sillones de la casa, indiscutible poseedora de esos aires familiares de chulos y goyezcas, defiende este proyecto porque opina que, contrario a lo que la gente piensa, la zarzuela no es un género elitista sino cien por ciento popular. No se puede negar que la noche fue, en cierta forma, un homenaje a los padres de Plácido Domingo, quien a propósito del memorable evento Viva la zarzuela a presentarse en el Auditorio Nacional comentó: “Para mí la zarzuela representa algo muy especial, los cantos de cuna que escuché de mis padres en los primeros días de mi vida, mientras me arrullaban gentilmente en sus brazos”. 
Quienes piensan que la zarzuela hoy por hoy está cubierta de polvo, buena desempolvada presenciaron al ritmo de castañuelas, vuelos coquetos de mantos de Manila y recios zapateados flamencos. Leopoldo Falcón y Maite Embil introdujeron y explicaron cada uno de los 23 fragmentos de las 13 partituras que integraron el programa. Los dos, vestidos a la altura de la noche y llevados de la mano por la inteligencia del criterio de selección de los números, formaban una ejemplar pareja de conductores. 
De entrada, el vestuario de Tolita y María Figueroa, trajes que lucieron el buen gusto que caracteriza a las diseñadoras, a todos deslumbraron. Al ritmo de la Orquesta de la Compañía Mexicana de Zarzuela Domingo-Embil y del Coro del CENART -bajo la dirección de Luis Rábago-, los atuendos pasearon con gracia y soltura por el escenario, dejando lucir en el momento preciso las voces de la soprano Eugenia Garza, la mezzosoprano Carla López y el tenor Rolando Villazón. La Dirección artística de James Demster se hizo sentir en todo momento, bien cuidados los detalles. El Cuadro de danza del Real Club España, dirigido por María Antonia La Morris se lució y los aplausos fueron generosos. La dirección de escena de José Antonio Morales reveló a un maestro del trazo escénico que movió a sus intérpretes como piezas en un delicado juego de mesa. 
Después de 300 años, las melodías sevillanas, madrileñas, catalanas y aragonesas se dejaron escuchar nuevamente. Empezó la noche con La revoltosa de Chapí y desde ese momento los rostros de los espectadores no ocultaron su admiración. Al llegar La leyenda del beso, que Maite Embil y Leopoldo Falcón introdujeron con notable elegancia, el público se sintió emocionado, no faltaron los comentarios y los aplausos fueron claramente efusivos. El “intermezzo” interpretado por Pamela Macouzet y Raúl Salcedo estremeció a quienes encontraron en su danza un apasionado sentimiento flamenco. La alegría se dejó sentir cuando Maite Embil dio vida al adorable chulo de la estampa madrileña, en Las Leandras, “El Pichí es el chulo que castiga…” No faltaron las “Coplas de don Hilarión” de la Verbena de la Paloma, interpretadas por Falcón, que buenas carcajadas provocó. Terminó la primera parte con un cuadro de danza de La boda de Luis Alonso
La segunda parte dio inicio con “Marchaba a ser soldado” de la famosa Luisa Fernanda de Moreno Torroba. El dúo de Carolina y Javier de “Caballero del alto plumero” a todos dejó con la boca abierta., el “No puede ser” de La tabernera del puerto hizo sentir escalofríos y, para finalizar, la jota “Aragón la más famosa” de La Dolores desató los aplausos de un público halagado con tan exquisito regalo. 
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Romanzas y jotas acompañadas de alegres, festivas, coloridas, románticas y legendarias historias suscitaron todo tipo de recuerdos y emotividades. Sin duda fue una buena ocasión, única, para revivir esos años de esplendor de la zarzuela, y seguro que hubo quien al terminar la función fue a cenar unos churros con chocolate caliente, o, por qué no, quien prefirió un buen pincho de tortilla de patata acompañado de una buena copa de tinto o una sustanciosa sangría.  

Cronología
Siglo XVIII La zarzuela se origina en el Pabellón de caza del Palacio de la Zarzuela (llamado así por la profusión de zarzas que lo rodea) en tiempos de Felipe IV, como género musical en dos o tres actos -colindante con el teatro, el sainete, el concierto y la tonadilla- que alterna el canto con pasajes hablados. Las primeras zarzuelas El jardín de Falerina (1648), La fiera, el rayo y la piedra (1652), Fortunas de Andrómeda y Perseo (1653), escritas por Pedro Calderón de la Barca, versaban sobre temas mitológicos. 
Siglo XVIII En tiempos de Felipe V y Fernando VII el gusto por la zarzuela decae a favor de la ópera italiana.
Siglo XIX Con la ocupación napoleónica la ópera italiana es desplazada por la ópera cómica francesa que no prospera en el gusto español. El romanticismo y el nacionalismo musical conducen a un renacimiento de la zarzuela con temas nacionales: Jugar con fuego y Los diamantes de la corona de Barbieri, Catalina y El alma de Cecilia de Gatzambide, El dominó azul, Guerra y muerte y Marina de Arrieta preconizan este resurgimiento. 
Siglo XX Un diciembre de 1948 Pepita Embil y don Plácido Domingo se embarcan en Bilbao en el Marqués de Comillas rumbo a México, donde se quedan a vivir después de una exitosa temporada de zarzuela en este país, Puerto Rico y Cuba. Difusores del género en nuestra tierra, a su empeño y entusiasmo debemos la puesta en escena de zarzuelas clásicas como Luisa Fernanda, El niño judío, La taberna del puerto y muchas más en teatros como el Esperanza Iris (hoy Teatro de la Ciudad) de la capital y en ciudades importantes de la República. Por su inquebrantable pasión y entrega, doña Pepita fue conocida como La Reina de la Zarzuela
2002 Con el fin de dar nueva fuerza a este género se forma la Compañía Mexicana de Zarzuela Domingo-Embil en torno al espectáculo Viva la zarzuela con el que abre sus puertas el Teatro de la Ciudad. El éxito generado la lleva a presentarse en el Auditorio Nacional. (F.M.N.)

Programa
R. CHAPÍ 
La revoltosa
Coro y Cuadro de Danza
Preludio

A. VIVES
Doña Francisquita 

Coro y Cuadro de Danza
Coro de los románticos

Rolando Villazón
Romanza de Fernando

Carla López-Speziale, Coro y Cuadro de Danza
Carnaval

R. SOUTULLO Y J.VERT
La leyenda del beso
Jorge Lagunes
Serenata de Mario

Eugenia Garza Prieto y Rolando Villazón
Dúo de Amapola e Iván
Pamela Macouzet y Raúl Salcedo
Intermezzo

F. ALONSO
Las Leandras

Maite Embil, Coro y Cuadro de Danza
Estampa madrileña

T. BRETÓN
La verbena de la Paloma

Leopoldo Falcón
Coplas De don Hilarión

Carla López-Speziale y Jorge Lagunes
Dúo de Julián y Susana

Coro y Cuadro de Danza
Seguidillas

R. CHAPÍ
La revoltosa

Carla López -Speziale y Jorge Lagunes
Dúo de Felipe y Mari Pepa

G. JIMÉNEZ
La boda de Luis Alonso

Cuadro de Danza
Intermezzo

Intermedio

F. MORENO TORROBA
Luisa Fernanda
Coro
El saboyano

Eugenia Garza Prieto y Rolando Villazón
Dúo de Carolina y Javier

Jorge Lagunes y Coro
Romanza de Vidal

Carla López -Speziale y Jorge Lagunes
Dúo de Luisa Fernanda y Javier

E. GRANADOS
Goyescas

Fátima Fernández y Raúl Salcedo
Intermezzo

Grandes Romanzas
 
R. CHAPÍ
Las hijas de Zebedeo

Eugenia García Prieto
Carceleras

P. SOROZÁBAL
La tabernera del puerto

Rolando Villazón
Romanza de Leandro

J. SERRANO
Los claveles

Carla López -Speziale
Romanza de Rosa

J. GUERRERO
Los gavilanes

Jorge Lagunes
Mi aldea

T.BRETÓN
La Dolores

Toda la Compañía
Jota Aragón la más famosa


Créditos

Director concertador: Jaime Demster 
Producción ejecutiva: Mini Caire 
Dirección de escena e iluminación: José Antonio Morales 
Escenografía y vestuario: María y Tolita Figueroa 
Coreografía: Ma. Antonia “La Morris” 
Conductores: Maite Embil y Leopoldo Falcón 

Elenco 
Soprano: Eugenia Garza Prieto 
Mezzosoprano: Carla López-Speziale 
Tenor: Rolando Villazón 
Barítono: Jorge Lagunes 
Bailarín solista: Raúl Salcedo 
Bailarinas solistas: Fátima Fernández y Pamela Macouzet 

Cuadro de danza del Real Club España 
Ma. Antonia “La Morris”, directora 

Coro del Centro Nacional de las Artes 

Gerardo Rábago, director 

Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma del Estado de México Román Revueltas Retes, director titular 
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