jueves, 13 de junio de 2002

Chayanne: Unos kilitos después…

Foto: Colección Auditorio Nacional

13 y 14 de junio, 2002 / 3 funciones / 28 760 asistentes / 
1:40 hrs. de duración / Promotor: RAC Producciones

Patricia Ruvalcaba
Unos kilitos después, la historia se repitió. Chayanne y sus fans se reecontraron y, juntos, volvieron a incendiar el coso de Reforma. Hacía tres largos años que no se veían: el cantante y bailarín boricua visitó este foro en 1991 y no había regresado por culpa de una agenda bastante gorda que incluyó la salida de su disco Simplemente (2000), su actuación en la película Baila conmigo (2000) al lado de Vanessa Williams y que significó su ingreso a Hollywood por la puerta grande, así como un papel protagónico en la telenovela Provócame (2001), rodada en Argentina. Pero al fin, Chayanne y sus seguidoras se veían las caras nuevamente. Él, con 32 años y una expresión definitivamente adulta, reposada, en el rostro; ellas, cerca de los 30 la mayoría, y con unas cuantas abolladuras sentimentales acumuladas en esto del verbo vivir; todos, con unos kilitos más. Chayanne vino a ofrecerles básicamente nostalgia, pues el nuevo disco que traía bajo el brazo, Grandes éxitos, es una compilación de hits de sus 22 años de carrera, y sólo contiene tres materiales grabados recientemente. Ellas… ellas vinieron a adorarlo. 

Expectación. Una vaporosa cortina negra cubre el escenario. Al ser traspasada por caprichosas luces de colores, deja ver unos muros suaves con grandes protuberancias cónicas como pechos. A los lados y al centro, escaleras. Nueve músicos, dos coristas y seis bailarines inician el espectáculo; el griterío y cientos de tripas fosforescentes se yerguen en el aire oscuro. Brota un círculo de luz en la cortina, y la silueta de Chayanne está allí, fuerte, decidida y hermosa. Se oye un “¡ahhh!” fascinado, nace una ovación. Cae la cortina y nada vuelve a ser igual. El boricua, todo de negro, arranca en tono explosivo con “Boom boom” y muestra que, aun con unos kilillos (perfectamente repartidos, eso sí), sigue bailando como una deidad tropical y se la juega al tú por tú con el espectacular cuerpo de baile. “¿Cómo está México lindo y querido? ¡Esta noche pueden hacer con nosotros lo que quieran!”, dice a manera de saludo, y continúa alternando piezas fogosas como “Provócame” o “Ay, mamá”, con baladas rosa como “Lo dejaría todo”. Aun cuando la mayoría de las canciones son conocidas y coreadas por el público, no pueden bailarlas imitando a Chayanne pues los coreógrafos Keny Ortega y Vince Paterson retocaron casi todos los números para esta gira, que recorrerá Europa. La multitud, gratamente sorprendida, baila como puede las rolas candentes y reposa en las románticas. 
 
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Chayanne no da tregua, sube y baja las escaleras, besa con fervor las manos de una muchacha, besa a otra en la boca y la deja en el manicomio, toma una de las cámaras de video y graba a la gente, cambia de vestuario, se ofrece para el piropo y se da una “¡vuelta!”, como ordenan sus fans, que quieren verle el trasero. De la salsa con rap al merengue con tecno, y de ahí a las baladas, el cantante toca a las mujeres del público con energía, alegría e iniciativa (“Candela”, “Fiesta en América”, “Este ritmo se baila así”), y luego con ternura (“Tal vez es amor”, “Atado a tu amor”), como el amante que todas quisieran tener. Los arreglos musicales corresponden a ese ritmo: los metales y las percusiones dan vitalidad; el saxo tenor y la guitarra acarician. La interpretación de la prendidísima “Salomé”, y un popurrí elaborado con puros pininos (“Di qué culpa tengo yo”, “Trozo de hielo en la escarcha”, y otras) desatan gritos histéricos, caderazos y una que otra lágrima. Son dos de los momentos culminantes de la noche. Tras un falso final enmarcado por una lluvia de papel picado, Chayanne vuelve con la cara lavada (había estado chorreando sudores), el pelo húmedo y peinado hacia atrás, la sonrisa fresca y las feromonas en el cenit. Gritos y gemidos al borde del desmayo fueron la consecuencia natural, en la tribuna. Con la tersura de “Yo te amo” y la locura desbordada de “Boom boom” (le encantan los finales circulares) terminó este cálido reencuentro.


Programa
Boom-boom / Provócame / Simplemente / Lo dejaría todo / Ay mama! / Guajira- fiesta / Volver a nacer / Enamorado / Tal vez es amor / Candela / Y tú te vas / Este ritmo se baila así / Atado a tu amor / Salomé / Yo te amo / Boom-boom.
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