sábado, 30 de marzo de 2002

Dream Theater: Nueva York en México

Foto: Colección Auditorio Nacional

Six Degrees of Inner Turbulence / 3 de marzo 2002 / Función única / 7 199 asistentes / 
3:00 hrs. de duración / Promotor: OCESA Presenta

Carlos Noriega y David Miklos
Estacionamos el auto detrás del Hotel Presidente; cuando intentamos atravesar el lobby, un dispositivo de seguridad nos cierra el acceso. Cuatro jóvenes roqueros nos interceptan: los de Dream Theater se están hospedando aquí, nos dicen. Logramos cruzar Reforma. Ríos de humanidad suben las escaleras areniscas. Pequeños puestos de chucherías invaden las banquetas con la insignia del grupo y el nombre de la gira: World Tourbulence 2002, eco de la última creación del grupo neoyorkino, Six Degrees of Inner Turbulence. Es la segunda vez que el grupo viene a México; la primera, fue también aquí, en 1999, con la presentación de su joya discográfica Scenes from a Memory
Pálidos darketos ojerosos, punks con labios pintados, chavos banda, niños fresa; señoras y señores, ésta es tercera llamada... Entramos al foro. Al fondo, el escenario desnudo nos da la impresión de estar dentro del estudio donde ensayan los de Dream Theater: sólo se ven los ansiosos instrumentos del grupo, cubiertos por mantas negras. La emoción sigue en aumento. Más de siete mil personas rugen, saltan sobre los asientos, agitan las melenas, los puños levantados con los tres dedos arriba, símbolo de sexo, drogas y rock and roll. Se desvanecen las luces y se oye una voz en la oscuridad: “Nicholas, open your eyes...” 
Los chiflidos saturan la atmósfera, se propagan los gritos como llamas, un puente de iluminación similar a una nave espacial desciende sobre la tarima. Al centro, el impactante tinglado de acero y tambores de Mike Portnoy. John Petrucci, cual soldado de plomo, se inclina empuñando su guitarra azul turquesa. John Myung palmotea el bajo y agita la melena lacia provocando los primeros brincos entre la audiencia. Jordan Rudess, el tejedor de atmósferas, tecladista del grupo, traza una tensa galería de habilidades sonoras; el público lo recibe con un estampido que duplica su calibre cuando James LaBrie, voz del ensamble, atraviesa de lado a lado el foro con la greña alborotada. 
“Glass Prison” suena como reguero de pólvora encendida durante trece minutos y medio. Cabezas rapadas y melenas se estremecen, se alocan bajo el titilante hechizo de las luces azul hielo. Una descarga de percusiones se convierte en “Strange Déja Vu”: Petrucci retuerce las cuerdas de su esqueleto eléctrico, un requinto memorable. Los ritmos se alternan, una de las máximas habilidades del grupo, y aparece proyectado sobre una manta blanca, único elemento escenográfico, la portada de un disco ajeno: un millar de cruces de cemento reluciendo bajo un atardecer color sangre. Este es el homenaje que realiza la banda al álbum de Metallica Master of Puppets. Petrucci nos regala el famoso y espectacular requinto acústico de Lars Ulrich. El público se pone de pie ipso facto: todos aprueban y cantan emocionados la canción-tributo. 
Six Degrees of Inner Turbulence está habitado por “maniáticos momentáneos”, explicó Petrucci en una entrevista, “casualidades catatónicas que tejen fantasías delirantes e individuos emocionalmente trastornados que viajan tristes y solitarios hacia el pueblo de la miseria. Los seis personajes de la canción, que aluden a los grados del título, comparten un lazo: sufren de un desbalance emocional.” 
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
El espectáculo continúa su tránsito del heavy metal al clásico, pasando por el jazz; en suma, es una noche del más progresivo rock, con sutiles influencias de Pink Floyd, Radiohead, Rush, Tool y, también, Chopin: Dream Theater sabe satisfacer a un público versátil e inquieto. A pesar del sonido a ratos estridente y agudo, quizá un tropiezo del equipo técnico, se logran dos momentos memorables: “Pull Me Under” y “Take the Time”. Como velas en un mar nocturno, el vaivén de los encendedores acompaña la despedida: “The Spirit Carries On”, una de las rolas más refrescantes del grupo, y los presentes inventan nuevas constelaciones que no se apagarán cuando se enciendan las luces.

Programa
The Glass Prison / Strange Déjà vu / Surrounded / Burning my Soul ´96 / Another Hand / The Killer Hand / Lifting Shadows Off a Dream / Through my Word / Fatal Tragedy / The Great Debate / Another Dimension / Scarred / Blind Faith / Lines in the Strand / Pull Me Under / Master of Puppets / Home / The Spirit Carries on / Take the Time.

1 comentario:

Anónimo dijo...

buena reseña. estuve en ese concierto¡¡¡ viaje desde Chile¡ necesito ayuda. busco el scan de la entrada de dicho recital..la perdi y me gustaria obtener alguna para reponer en mi coleccion....muchas gracias.

carayaaraos@gmail.com

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