viernes, 22 de febrero de 2002

La Oreja de Van Gogh: La oreja más famosa

Foto: Colección Auditorio Nacional

22 y 23 de febrero, 2002 / 2 funciones / 16 911 asistentes / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: RAC Producciones 

Patricia Ruvalcaba
Tal vez la oreja más famosa de la historia sea la que el pintor Vincent van Gogh se desprendió de un tajo, en un trance de tortura espiritual. El rostro del artista quedó asimétrico; la oreja, sorda. Hoy, qué ironía, el apéndice ha sido rescatado del panteón nada menos que para bautizar al grupo de música pop en español más notorio del momento: La Oreja de van Gogh, integrado por los veinteañeros Amaia Montero (vocalista), Xabih San Martín (teclados), Pablo Benegas (guitarra), Álvaro Fuentes (bajo) y Haritz Garde (batería).
Se trata de un concepto que, entre baladas y canciones bailables, respetando las convenciones sonoras del pop –con algo de punchis punchis, pizcas de reggae, blues y soul, “rock esbelto”, dancing, bases rítmicas diseñadas y programadas--, muestra sin pudores sus raíces provincianas. Ése es uno de los efectos benéficos de la comunión entre nuevas tecnologías y globalización: el surgimiento de agrupaciones que, criadas tierra adentro, están al día y producen músicas actuales pero con sabor local, como El Gran Silencio y Molotov. 
Los veranos en la playa de Ondarreta, en la pequeña ciudad de San Sebastián, en el País Vasco, fueron el caldo de cultivo en que se gestó La Oreja de van Gogh, en 1996. Dos años más tarde, cuando grabaron Dile al sol, su primer disco, el metro de Madrid aún se les imponía. 
Tal vez sea ese origen sencillo y su persistencia en la sencillez, lo que ha sazonado la meteórica carrera de La Oreja, como le dicen de cariño al grupo. Reconocen que no son músicos profesionales y que “no tenemos un toque divino”, pero también se enorgullecen de no haber sido “prefabricados” por un cerebro del marketing en algún cubículo de la industria del entretenimiento. Se ha insistido en compararlos con Mecano, pero la única semejanza está en el parecido de las voces. 
La Oreja se dedica a los problemas sentimentales de una edad perfectamente delimitada: el paso de la adolescencia a la juventud. Las primeras grietas de consideración en los corazones jóvenes, los primeros abandonos a la nostalgia, el acto de guardar cartas y cómics en una caja de cartón que, 40 años después, sacará suspiros; tal es el universo emocional que retrata la voz aterciopelada y “brava” de Amaia. En cuanto a la música, La Oreja suele hacer incursiones electrónicas efectivas y pegajosas, pero sin asomarse a ningún precipicio. 
Frescura y lenguaje directo caracterizan sus canciones, “escritas con el corazón abierto”, y confeccionadas en equipo, como “en una banda de montaje”. Los miembros de La Oreja dicen que sólo hacen “música sencilla y con suerte”. Pero no son inocentes. Su discurso deja ver que han aprendido una lección: en el mundo de oropel, lo que no brilla también puede ser oro. “Somos un grupo muy pedestre, muy de la calle (…) soñamos con ser un grupo consagrado, y con seguir siendo las personas que somos”. 
Quien pretenda triunfar en Latinoamérica tiene que ganarse a México. La Oreja lo intentó a principios de 2001. “No sólo no triunfamos, sino que no nos hicieron caso. Pero fue una cura de humildad”. Sin embargo, en la segunda y la tercera visitas, ese mismo año, abarrotaron los foros, participaron en el Teletón y su sencillo “La playa” inundó la radio mexicana. Estaban listos para presentarse en el escenario mayor del país. Allí los esperó un público con pecas y espinillas, acompañado de padres o hermanos mayores. 
La Oreja, fiel a su consigna sobre la sencillez, usó un escenario austero compuesto por tres telones negros, igual número de pantallas gigantes y un juego de luces básico. Tras un periodo inicial de nerviosismo y fallas en el sonido, el concierto arrancó. Los asistentes disfrutaron 18 canciones, entre ellas “El 28”, “Tu pelo” y “Los amantes del Círculo Polar”. 
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Un tono sentimental dominó la velada, pero Amaia, en traje negro y chamarra blanca, enloqueció a todos con “La reina del pop” –una crítica a su gremio— y “Qué puedo pedir”. No hubo coreografías ni saludos ni rollos. Ella y Xabih bailaron como cualquier chico en una fiesta, como los miles de cuerpos adolescentes que tenían enfrente, desparramando energía. Los momentos culminantes se dieron con “Por qué te vas”, de José Luis Perales, “La playa” y “Cuídate”. 
El asunto estaba zanjado: La Oreja se había ganado a los presentes. ¿Y si Van Gogh resucitara y conociera los motivos de la renovada fama de su oreja? ¿Se suicidaría? ¿Haría uno de esos vibrantes cuadros suyos? Harina, sin duda, de otro costal. 

Cronología
1996. Cuatro adolescentes de San Sebastián, País Vasco, se reúnen a “castigar” a U2, Nirvana, Pearl Jam o Jamiroquai. Más tarde, se atreven a escribir sus propias canciones y notan que les falta una voz; rebuscando, dan con Amaia Montero. El nombre del grupo surge “así, de repente”, sin manifiestos estéticos ni filosóficos detrás. Empiezan a tocar en reuniones amistosas y bares de su ciudad. 
1997. Tras ganar el VI concurso de Pop Rock de su ciudad, el quinteto logra entrar a la radio e interesar a una disquera. 
1998. Lanzan Dile a sol, su primer disco, cuyo rotundo éxito –700 mil copias vendidas-- dispara la carrera de La Oreja... En un año, dan 150 conciertos en España. Después de una gira internacional se toman un descanso para escribir más canciones. 
2000. Aparece El viaje de Copperpot, en el que se consolida y ordena la tendencia juguetona del grupo. El título hace referencia a un cuento infantil en que un grupo de niños encuentra un tesoro. 
2001. Tras un concierto en La Coruña, Galicia, el grupo recibe de su compañía disquera, Sony Music, un Disco Diamante (diez veces Disco Platino) por la venta de un millón de copias de El viaje de Copperpot en España y otro reconocimiento por la misma cantidad de ejemplares vendidos en Europa. 
2001. En los European Music Awards de MTV ganan el premio al mejor artista español. Dejan en el camino a Alejandro Sanz, Jarabe de Palo, Najwa Nimri y Los Piratas. El reconocimiento es concedido por los telespectadores de la cadena; hubo cerca de 5 millones de votantes. La ceremonia de premiación fue transmitida a un público potencial de mil millones de personas. 
2002. Llenan el Auditorio Nacional. (P.R.)

Programa

Bruja / Soñaré / Ausen / Paris / Mariposa / Pesadilla / Tu pelo / Shu shu / Soledad / Tantas cosas que contar / Los amantes del círculo polar / Pop / La playa / La estrella y la luna / El 28 / Turututu / Por qué te vas / Cuéntame al oído / Cuídate.

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