domingo, 13 de enero de 2002

Órgano Monumental: Regresan los buenos tiempos para el OMAN

Foto: Colección Auditorio Nacional

Magno concierto / 13 de enero, 2002 / Función única / 8 069 asistentes / 
2:00 hrs de duración / Promotor: Instituto de Cultura del Distrito Federal y FUAAN.

Juan Arturo Brennan
Todo mundo está de acuerdo en que la gélida mañana del 13 de enero fue una de las más frías de la temporada. Ello no impidió que un público sorprendentemente numeroso se diera cita en el Auditorio Nacional para escuchar un programa con obras de Tchaikovsky, Bernal Jiménez, Bach y Saint-Saëns.
Fue notable, entre el público habitual de los conciertos sinfónicos, la abundancia de jóvenes, así como de niños de todas las edades. Muchos de ellos, por cierto, fascinados con la música, se convirtieron momentos más tarde en pequeños directores, organistas y percusionistas virtuales, imitando con sus movimientos a los músicos. 
Como era de esperarse dado el inclemente clima, las filas ante los puestos de café del vestíbulo del Auditorio fueron muy largas. Pero el verdadero calor se generó en el interior del recinto, gracias a la infalible combinación de buena música, buenos músicos y buen público. 
La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, bajo la batuta de su titular, el maestro Jorge Mester, inició con una rica y romántica interpretación de Romeo y Julieta de Tchaikovsky (gracias a la necesaria amplificación, fue posible oír con especial claridad el trabajo del arpa de Gunta Salaks). Quizá Tchaikovsky estaba pensando en Shakespeare al componer esta obra, pero en realidad el retrato que surge no es el de los malogrados amantes de Verona, sino el suyo propio; dicen que no hay partitura del ruso que no sea totalmente autobiográfica. 
A continuación la pieza estelar del programa: el Concertino para órgano y orquesta del michoacano Miguel Bernal Jiménez. Aunque Bernal le puso como subtítulo Retablo medieval, en su estilo hay una asombrosa combinación de lo renacentista y lo barroco, lo mexicano y lo moderno, lo secular y lo sacro, que la consagran como la obra mexicana más importante en su género. Muchos de los asistentes mostraron abiertamente su asombro al ver que varias secciones del Concertino se tocan únicamente con los pies, sobre los pedales del órgano. Al escuchar de nuevo esta pieza en vivo, uno no puede sino reafirmar el valor enorme de Miguel Bernal Jiménez como compositor, organista, investigador, maestro y gran impulsor de la música mexicana. 
Una parte del público reaccionó con cierto asombro a los primeros compases de la obra, al reconocer en ellos la añeja rúbrica institucional de Radio Universidad Nacional Autónoma de México. El solista fue el maestro Víctor Urbán, músico de gran trayectoria y decano de los organistas mexicanos, recién nombrado organista titular del OMAN, en septiembre de 2001. Más tarde, a petición del público, el maestro Urbán habría de tocar también otra obra de Miguel Bernal Jiménez: el último movimiento de la Sonata de Navidad, hermosa y sabia elaboración formal sobre el famoso tema navideño Adeste Fideles. Durante el intermedio, muchas personas se aproximaron al escenario con la intención de ver de cerca la magnífica consola del OMAN, que para los legos podría parecer tan complicada como la cabina de mando de un Jumbo 747. 
Víctor Urbán abrió la segunda parte del programa, interpretando el gran clásico de clásicos (aunque barroco) de la literatura de órgano: la majestuosa Toccata y fuga en re menor de Juan Sebastián Bach. El público quedó impactado con la poderosa sonoridad de la obra, y con el inteligente juego de registros utilizado por el intérprete, que permitió que las voces del órgano se escucharan con claridad y fuerza llenando el espacio acústico. 
No cabe duda que una experiencia musical intensa puede producir reacciones inesperadas: después de interpretar a Bach, el Maestro Urbán recibió, sorprendido, un saco que arrojó al escenario un miembro del público, en la mejor tradición de las exitosas tardes de toros. Ese mismo personaje habría de obsequiar al maestro Jorge Mester una bandera mexicana, que quedaría orgullosamente exhibida en el barandal del podio del director. El propio Mester, antes de dirigir la última obra del programa, invitó al público a seguir con frecuencia los próximos conciertos de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, sin duda la mejor orquesta mexicana actual. 
Y para concluir este magno concierto, se interpretó la Sinfonía No. 3 del compositor francés Camille Saint-Saëns. Esta obra quedó como anillo al dedo ya que incluye una parte rica y sustanciosa para el órgano, que más que un solista es aquí un instrumento destacado de la orquesta. De nuevo, el maestro Víctor Urbán hizo gala de su experiencia musical, combinando magistralmente la parte del órgano con la orquesta. 
Toda vez que se diluyeron las últimas notas, una pequeña multitud se acercó, admirada, a Víctor Urbán. Durante largo rato, el solista y titular del OMAN estuvo rodeado de grandes y chicos, dedicado a recibir felicitaciones y flores, así como a firmar partituras y programas de mano. Si bien este concierto no representó estrictamente la reinauguración del órgano, inaugurado oficialmente en el año 2000, sí representó el primer gran evento de un plan a largo plazo que contempla darle un uso continuo, a través de conciertos, recitales, festivales y toda una serie de actividades que, de hecho, ya comenzaron: media hora antes de cada función, se ofrecen breves recitales para que el público asistente se vaya familiarizando con su sonido y su presencia. 
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
En fin, este magno concierto resultó un éxito redondo, para el órgano y el organista, para la orquesta y su director. El hecho de que en una fría mañana de domingo se reúnan más de ocho mil personas a escuchar un concierto clásico no puede ser sino un éxito completo. De nuevo afuera, volvieron a formarse largas filas ante los puestos de café en el vestíbulo; ya sólo hacía falta calentar el cuerpo, porque el espíritu ya había alcanzado su temperatura ideal gracias a la música. 

Breve historia de un organista
Víctor Urbán nace en Tultepec, Estado de México. Inicia sus estudios de órgano con su padre y continúa en la Escuela de Música Sacra de la Ciudad de México. Se gradúa en el Conservatorio Nacional de Música, en donde tiene como maestros a José Pablo Moncayo, Blas Galindo, Rodolfo Halffter y Eduardo Hernández Moncada. Realiza estudios posteriores en Roma, Siena y Stuttgart. Ha sido director del Conservatorio Nacional de Música, de la Escuela de Bellas Artes de la Ciudad de México y miembro de varias asociaciones culturales de México y el extranjero. Promovió la restauración de importantes instrumentos como los dos órganos coloniales de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Es presidente fundador de la Unión Nacional de Organistas de México y organista titular del Órgano Monumental del Auditorio Nacional.


Historia de un connotado director
Jorge Mester, de ascendencia húngara, nace y es educado en la Ciudad de México. Se inicia en la música tocando la viola, se gradúa en dirección orquestal de la Escuela de Música Juilliard donde estudia con Jean Morel. Considerado como uno de los más dinámicos directores de orquesta, han estado bajo su batuta, entre otras, la Orquesta de Louisville, la Orquesta Sinfónica del Oeste de Australia, la Sinfónica de Adelaide, la Orquesta de Cámara de St. Paul. Como educador ha sido director del departamento orquestal de la Escuela de Música Juilliard a principios de los años 80 y fue maestro de los más talentosos músicos de la actualidad como Dennis Russell, John Nelson, James Conlon y Andreas Delf. También se ha desempeñado notablemente en el terreno operístico dirigiendo numerosas producciones para las compañías más importantes del mundo como la de Nueva York y la de Sydney, con obras como Cavelleria Rusticana, Les Noces de Figaro y la Bohéme, entre otras. Desde 1998 es director artístico de la Filarmónica de la Ciudad de México y director musical de la sinfónica de Pasadena, California.

Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México
 
Bajo el auspicio del entonces Departamento del Distrito Federal y por iniciativa de la señora Carmen Romano, esposa del presidente de la República, se funda en 1978 la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México. 
Desde su fundación, la Orquesta ha estado bajo la batuta de grandes maestros como Fernando Lozano, Enríque Bátíz, Herrera de la Fuente y Jorge Mester. Entre los directores huéspedes destacan: Leonard Bernstein, Eduardo Mata y Sergiu Comissiona. Como solistas han participado Claudio Arrau, Janos Starker, Isaac Stern, Plácido Domingo y muchos más. Durante el año 2000, la orquesta recibió de la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música un reconocimiento por la temporada Retrospectiva Musical Siglo XX. (J.A.B.)

Programa
Piotr Ilych Tchaikovsky Obertura – Fantasía Romeo y Julieta
Miguel Bernal Jiménez
Concertino para órgano y orquesta (Retablo medieval) 
Mester de juglares
Mester de clerecía
Don Carnal y Doña Cuaresma
Dueñas e monjas
  
INTERMEDIO

Johann Sebastian Bach Tocata y fuga en re menor para órgano
Camille Saint Saëns Sinfonía No. 3 en do menor, Op. 78 (con órgano)
Adagio- Allegro moderato - Poco adagio
Allegro moderato – Presto Maestoso

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