jueves, 9 de octubre de 1997

Luis Miguel: En la cresta de la ola

Foto: Colección Auditorio Nacional

Romances / 9-12, 16-19, 23-26, 29-31 de octubre, 1 y 2 de noviembre, 1997 / 
17 funciones / 165, 235 asistentes / 2:00 hrs. de duración 

Arturo García Hernández 

Ya no es novedad lo que sucede cada que Luis Miguel pisa un escenario. Ya no sorprende la entrega incondicional de la multitud delirante que saluda su presencia. Mujeres las más, prontas al grito agudo y prolongado, al desmayo, a la lágrima, al suspiro. Así ocurre desde que comenzó su carrera: púber escuálido y dientón, de voz tipluda, al que Raúl Velasco apadrinó en Siempre en domingo. Ya llovió. 

La diferencia es que a su temporada 1997 en el Auditorio Nacional, luego de dos años de ausencia, Luismi llega artísticamente maduro y como el más internacional de los cantantes pop mexicanos del momento. En la cresta de la ola: un millón de copias vendidas en México de su nuevo disco, Romances, en tan sólo dos semanas; dueño de los primeros lugares en las listas de popularidad de casi toda América Latina; agotadas todas las localidades para sus conciertos en el megateatro de Paseo de la Reforma. ¿Qué más podía pedir? 
Y en la racha de triunfos por la que atraviesa Luis Miguel, son muchos los favores que se deben éste y Armando Manzanero. Varios de los mayores éxitos del cantante en esta etapa son del compositor yucateco. Desde “No sé tú”, incluida en el primer Romance. Además, la intervención de Manzanero (junto a Bebu Silvetti) como productor de estos discos ha sido decisiva. 
Por su lado, el autor de “Somos novios” y “Contigo aprendí” ha reconocido: “Gracias a la intervención de Luis Miguel en lo que respecta a la música romántica, yo he tenido el privilegio de ser escuchado por gente de las nuevas generaciones”. Señalar estos favores mutuos, no quiere decir que el uno no sería sin el otro o viceversa. Se trata simplemente de un encuentro afortunado para ambos. Mancuerna de triunfadores. 
Para calentar garganta, Luis Miguel empieza el concierto inaugural (el primero de 17) de la temporada con una serie de baladas rítmicas que abarcan varios volúmenes de su discografía. Momentáneamente los alaridos de las fans decaen para devenir un torrente de voces que, organizadas en un coro, siguen puntuales todas las letras. Una pausa. El cantante dirige las únicas palabras de la noche a su público (todo lo demás serán canciones): “Buenas noches México. Buenas noches, Auditorio Nacional. Quiero agradecer a todos y cada uno de ustedes por estar conmigo”. Ya. Suficiente para que el estruendo regrese con nuevos bríos. No habrá más descanso. 
Sigue el momento de los boleros. El turno para el repertorio de los discos Romance, Segundo romance y el nuevo Romances. Es comprensible que el entusiasmo de la audiencia se desborde con las baladas; lo que hasta cierto punto resulta sorpresivo, aunque gratificante, es percibir la misma intensa respuesta hacia canciones compuestas cuando la mayor parte de los presentes esa noche aún no nacía. ¿Imaginaron alguna vez Álvaro Carrillo o José Antonio Méndez que serían autores de hits de fin de siglo? Habrá quien prefiera, tal vez con razón, las versiones originales, pero no deja de tener su encanto que las muchachitas que suspiran con “…tengo todo excepto a ti…”, también se conmuevan con la sutil malicia de “…Te morderé los labios, me llenaré de ti…” Eso por lo que toca a las letras. No se diga en lo que se refiere a la riqueza melódica y armónica de los boleros. 
En dos horas de concierto, Luis Miguel también se da tiempo para hacer gala de su versatilidad y mostrar cómo se desenvuelve en otros géneros, aunque, a decir, verdad, no siempre con similar solvencia. Muy pocos pueden ser tan eficientes como baladistas o boleristas que como cantantes de tango o ranchero. No importa. El público se lo aplaude igual. Venga entonces el Mariachi 2000 y la inspiración open mind de José Alfredo Jiménez: Yo quiero que te vayas por el mundo / y quiero que conozcas mucha gente / Yo quiero que te besen otros labios / para que me compares hoy como siempre. Después, un bandoneón y “El día que me quieras”, el tan socorrido tango de Carlos Gardel hoy erigido en himno del amor romántico.

Foto: Colección Auditorio Nacional
Pero no toda la apuesta de Luismi es musical. Sabe de su impacto como símbolo sexual y lo aprovecha a plenitud. Ya con un rato de vida vivida, de experiencia, le basta un gesto, un ademán, desabrocharse la camisa, dar un salto, para moldear a placer a la masa ondulante que lo aclama. Por ejemplo, levanta una mano y señala con el dedo índice algún punto entre la muchedumbre. Y las ninfas en las butacas se estremecen como si en realidad el remoto dedo de Micky les hubiese paseado, travieso, por la espalda. 
Al final, en el balance de lo visto y lo escuchado, no queda más que reconocer: es todo un profesional. 

Retrato hablado 
Nombre completo: Luis Miguel Gallego Basteri 
Debut artístico: en 1982, a los 12 años de edad 
Debut en la pantalla grande: en 1982, en Ya nunca más (obtiene un disco de oro por su interpretación de las canciones) 
Hazañas: primer solista latino que llena el Madison Square Garden de Nueva York 
Reconocimiento especial: en 1996, el Comité del Paseo de la Fama en Hollywood, coloca una estrella en su honor en la célebre calzada, al lado de figuras como Elvis Presley. 
Copias de sus discos vendidas hasta 1997: 30 millones.



Algunas canciones interpretadas 
Si te vas / Abrázame / Dame / Nada es igual / Todo por su amor / Que tú te vas / Sintiéndote lejos / Cómo es posible que a mi lado / Un día más / Sueña / Voy a apagar la luz / Contigo aprendí / Sabor a mi / Por debajo de la mesa / La gloria eres tú / Amanecer / Encadenados / Bésame mucho / Noche de ronda / El reloj / Júrame / De quererte así / Un hombre busca a una mujer / Cuestión de piel / Oro de ley / Amante del amor / Culpable o no / Más allá de todo / Fría como el viento / Hoy el aire huele a ti / Tu y yo / La incondicional / Somos novios / El día que me quieras / Uno / No sé tú / Nosotros / La media vuelta / Si nos dejan / Suave / Delirio / Será que no me amas / Cuando calienta el sol / Historia de un amor. 
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