jueves, 18 de septiembre de 1997

Concierto cinematográfico: La OSN promueve la música mexicana de concierto

Redes de Silvestre Revueltas / 18 de septiembre, 1997 / Función única / 
5.980 asistentes / 1:30 hrs. de duración 

Sofía González de León
Es de celebrarse el esfuerzo que realiza la Orquesta Sinfónica Nacional y su titular Enrique Arturo Diemecke por incluir en su programación un importante porcentaje de creaciones de compositores mexicanos, de los ya consagrados y de aquellos que actualmente producen obras de interés y calidad. Tan sólo en la Temporada de Otoño de 1997, además de incluir a numerosos solistas –algunos de ellos de altos vuelos como Itzhak Perlman y Alfonso Moreno- se escucharon obras de Moncayo, Revueltas, Halffter, Chávez, Velázquez, Gutiérrez Heras, Enríquez, Lavista, Galindo y Arturo Márquez. Diemecke se ha caracterizado por idear programas amenos y originales. En el Auditorio Nacional ha ofrecido diversos conciertos para el público infantil y juvenil como: Cuando los valses venían de Viena y los niños de París, o el que ya es toda una tradición anual, Pedro y el Lobo. Por otro lado, ha buscado acercar la música a otras artes como el teatro (Sueño de una noche de verano de Mendelssohn con lectura de textos de la obra de Shakespeare) y el cine. Ejemplo de esto último fue la emotiva exhibición de la cinta Redes con el acompañamiento en vivo de la OSN. 
Este Concierto cinematográfico no sólo nos abrió las ventanas del recuerdo hacia la estética del México nacionalista y a las imágenes del puerto de Alvarado, Tlacotalpan y las riberas del Papaloapan en los años 30, sino que dio a conocer por primera vez la partitura completa de la música incidental tal como la concibió Silvestre Revueltas, antes de que sufriera los cortes con la edición del filme. La versión de Redes que se escuchaba anteriormente en las salas de concierto era una suite (secuencia de los fragmentos principales) realizada por el gran director de orquesta Erich Kleiber tres años después de la muerte de Revueltas (1940). Diemecke se avocó a la tarea de hacer una nueva transcripción a partir de un videocasete, extrayendo de oído cada fragmento y comparándolo con una copia del manuscrito original proporcionada por Rosaura y Eugenia Revueltas. 
Filmada en blanco y negro entre 1934 y 1935, Redes (en inglés The Wave) presenta una trama muy en el tono de la época, en donde se intenta reivindicar el verdadero México indígena y rural, denunciando la corrupción, el fraude, la explotación y la miseria imperantes. En un principio, se había planteado como un documental sobre los pescadores de la zona, dentro de un programa que financiaba la SEP para realizar cortometrajes “del pueblo y para el pueblo”. Acabó en largometraje, aunque sólo participó un actor profesional, el resto fueron habitantes de la zona de Alvarado. La historia es la de un pueblo de pescadores que vive en la pobreza extrema debido a un acaparador que les compra su producto a muy bajo precio. Miro, el héroe de la película, decide iniciar una revuelta y organiza a los pescadores, luego de que su hijo más pequeño muere a causa de las precarias condiciones en que viven. El acaparador soborna a un candidato en campaña para desunir a los pescadores; al no lograr del todo su cometido, el candidato asesina cobardemente a Miro. Pero la película no termina con ese evento trágico, sino en un cortejo fúnebre que conduce el cadáver de Miro a la ciudad, sugiriendo el inicio de una mayor rebelión… 
Sin embargo, lo más interesante de la película no se encuentra en el desarrollo del drama, sino en la conjunción de las imágenes y la música. El mérito se lo debemos ante todo al genio de Revueltas, quien tuvo la aguda sensibilidad de ojo y oído para captar, durante su rodaje, los ritmos dramáticos de la película, la expresión de la naturaleza, la belleza de los rostros y, sobretodo, el espíritu libertario, del cual siempre fue intenso vocero. No hay que olvidar que Revueltas escribió un arreglo de la Internacional Socialista, en una época en que se creía fervientemente en la construcción de un nuevo país, de una identidad nacional, sentimiento que se expresaba en todos los rubros de la cultura y el arte con sorprendente correspondencia. Cada barca, cielo, mar, pescador, cada gesto de Redes, adquieren una dimensión extraordinaria con la apasionada y contundente música del gran maestro duranguense. De principio a fin, la partitura ofrece una unidad temática ejemplar que la convierte en una narración por sí misma: los diferentes leitmotifs –esas células expresivas de estados de ánimo contrastantes que encontramos en toda la producción de Revueltas- se van entretejiendo; y se alternan la luz y la sombra, los pasajes lúgubres con un espíritu que podría calificarse como expresionista mexicano (aunque Revueltas es tan original como difícil de catalogar). Por tales motivos, es digna de aplauso y agradecimiento la versión presentada por Diemecke y la OSN, en la que se omitieron los diálogos para dar paso a la expresión del espíritu contenido en la música. Y el placer se duplicó con la presencia de la orquesta en vivo, que otorgó a la música la plenitud de sonoridad para la cual esta partitura fue compuesta. 

Retrato parlante 
Nombre: Silvestre Revueltas 
Nacimiento y muerte: 31 de diciembre de 1899, día de San Silvestre, en Santiago Papasquiaro, Durango -5 de octubre de 1940, en la Ciudad de México. 
Breve biografía: desde los tres años evidenció claras dotes musicales. A los siete, empezó a tocar el violín. Mostró tanto talento que lo enviaron a estudiar al Conservatorio Nacional de Música en la Ciudad de México, donde permaneció de los 14 a los 17 años. Prosiguió sus estudios de violín y de composición de Estados Unidos (San Antonio, Texas y Chicago), donde recibiría la influencia del genial Edgar Varese. En los años 20 vivió entre México y EUA, dando recitales de violín y dirigiendo diversas orquestas. Entre 1924-25 organizó junto con Carlos Chávez un famoso ciclo de conciertos para dar a conocer las composiciones de sus contemporáneos. Chávez le ofreció el puesto de director asistentes de la Orquesta Sinfónica de México, mismo que ejerció de 1929 a 1935. Al mismo tiempo era maestro en el Conservatorio Nacional y dirigía la orquesta de esa escuela. A partir de 1936, fue nombrado director artístico de la Orquesta Sinfónica Nacional y ocupó el cargo de secretario general de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, pero su principal fuente de ingresos la obtenía de la musicalización de películas. En 1937 viajó a Europa para dirigir varias de sus obras y apoyar la causa republicana en la Guerra Civil Española. A su regreso se dedicó resueltamente a escribir su propia música. Tres años después moriría abruptamente de neumonía, agravada por el alcoholismo. 
Obra: realizó toda su producción –cerca de 40 obras- en los nueve últimos años de su vida. Tiene algunas piezas orquestales como: Cuauhnáhuac, Janitzio, Itinerarios, Ventanas, Esquinas, Caminos y el ballet La coronela. Pero la mayor parte de su música es de cámara; entre las más conocidas están: Sensemayá, Homenaje a García Lorca, El renacuajo paseador (ballet), Siete canciones, Dúo para pato y canario, El tecolote, Ocho por radio, Planos, Pequeña pieza seria, Toccata sin fuga, Tres sonetos y cuatro cuartetos de cuerda. 
Otras partituras para cine: La noche de los Mayas, Música para charlar, ¡Vámonos con Pancho Villa!, El indio, Los de abajo, El signo de la muerte (guión de Salvador Novo). 
Escritores de los cuales tomó textos o poemas para musicalizarlos: García Lorca, Nicolás Guillén, Ramón López Velarde, Carlos Pellicer.

Programa 
Joaquín Rodrigo / Concierto de Aranjuez / Allegro con spirito / Adagio / Allegro gentile / Intermedio / Silvestre Revueltas / Redes (65 min). 

Intérpretes: Orquesta Sinfónica Nacional, director Enrique Diemecke; Guitarra: Alfonso Moreno. 
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