domingo, 4 de mayo de 1997

Pedro y el Lobo: Un espectáculo completo para los niños


…Y una fantástica estrella de cine / 4 de mayo, 1997 / Función única /
 5,334 asistentes / 1:30 hrs. de duración 

Mónica Mateos 
La primavera llegó y con ella la magia: ¿se imaginan a un lobo haciendo vibrar los bosques con un profundo aullido de corno? ¡Y qué divertido sería tener un abuelo que gruñera como fagot o conocer a un chico valiente con voz de violín! No se necesita ser aprendiz de brujo para lograr estos prodigios. La Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), con Enrique Arturo Diemecke en la batuta, siempre convierte los escenarios donde interpreta el bellísimo cuento sinfónico Pedro y el Lobo, en un fantástico reino donde el juguete más amado por los niños es la música. 
Como para seguir festejando el Día del Niño, la OSN añadió una estrella de cine al repertorio que conformó la primera parte del concierto. Luego de interpretar brillantes piezas sinfónicas que entusiasman mucho al público infantil como El vuelo del abejorro, La máquina de escribir o La sinfonía de los juguetes de Leopold Mozart –papá de Wolfgang Amadeus-, irrumpió en el escenario Micky Mouse. En la pantalla gigante del Auditorio Nacional las escobas bailaron y con ellas el famoso ratoncito orejón creado por Walt Disney allá por los años 20. Transformado en el Mago Merlín, Miguelito hizo de las suyas en esa inolvidable secuencia de la película Fantasía (1940) inspirada en El aprendiz de brujo, una de las piezas más célebres del compositor francés Paul Dukas (1865-1935). La Orquesta Sinfónica Nacional acompañó los hechizos traviesos de Mickey, en vivo y a todo color, a la altura de la interpretación original de uno de los directores más reconocidos del mundo, el genial Leopold Stokowsky (1882-1977). 
Luego, el público estuvo listo para ser parte de otro encantamiento: ver pajarillos, patos, gatos pardos y cazadores con tan sólo escuchar la alquimia orquestal de las flautas, oboes, clarinetes, timbales y bombos de los músicos comandados por Diemecke. Aunque este año se extrañó la presencia de Enrique Alonso Cachirulo, no faltó a la cita la actriz Gabriela Rivero, quien desde hace varias presentaciones de Pedro y el Lobo es la narradora de la historia del niño desobediente que al lado de sus amigos el pajarito, el gato pardo y el pato, se enfrasca en una arriesgada aventura en el bosque donde vive un temido lobo. 
Este concierto es algo más que simple entretenimiento, pues hace conocer y reconocer al público, sobre todo a los pequeños, los sonidos que integran una orquesta y los bellos instrumentos que los producen. Estrenada el 2 de mayo de 1936, Pedro y el Lobo es una de las más expresivas obras del compositor ruso Sergei Profokiev, superior a otros de sus cuentos musicales como El patito feo (1914) o Los cuentos de la abuela (1918). Aquí los personajes de su invención viven en un tono agudo de flauta (el pajarito), en los lúgubres semitonos de oboe (el pato) o en un seductor clarinete (el gato). 
Los aromas de la pradera, el miedo y el valor de Pedro, los regaños furibundos del abuelo, se entrelazaron en esta función con la dulce interpretación dancística del Ballet de la Ciudad de México, dirigido por Isabel Ávalos que, como cada año, añadió colorido y diversión al más popular de los conciertos didácticos de la Orquesta Sinfónica Nacional. 

Programa 
N. Rimsky-Korsakov El vuelo del abejorro / J. Ofrenbach Can-cán, de Gaité parisienne / L. Anderson La máquina de escribir / L. Mozart Sinfonía de los juguetes (1er. y 3er. movimientos) / J. Strauss Marcha Radetzky / S. Profokiev Pedro y el Lobo / P. Dukas El aprendiz de brujo 

Intérpretes 
Orquesta Sinfónica Nacional 
Director: Enrique Arturo Diemecke 
Narradora: Gaby Rivero 
Ballet de la Ciudad de México 
Coreógrafa: Isabel Ávalos
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