domingo, 25 de mayo de 1997

Carmina Burana: Un poderoso festejo

Foto: Colección Auditorio Nacional


Coro del Colegio Alemán 40 aniversario / 25 de mayo, 1997 / Función única /

 7,379 asistentes / 1:30 hrs. de duración 

Mónica Mateos y Sofía González de León 
La emoción inundó 118 gargantas haciéndolas exclamar: “¡Oh Fortuna!, tus humores tan caprichosos como las fases de la luna”. Un torrente de ímpetu se adentró entonces en el espíritu de los miles de espectadores que escucharon al Coro del Colegio Alemán interpretar Carmina Burana, obra reinaugural de las nuevas instalaciones del Auditorio Nacional, cuyas presentaciones, año con año, se han venido convirtiendo en una significativa tradición para los amigos y amantes de la buena música. 

Una vez más la poderosa cantata del músico germano Carl Orff develó sus secretos medievales a los jóvenes intérpretes (40 sopranos, 36 contraltos, 21 tenores y 21 bajos), y al público que se sumó a la experiencia de conocer los deseos más profundos del alma humana a través de la peculiar mirada de monjes poetas del siglo XII. 
Inspirado por la belleza y originalidad de la colección de versos (algunos en un latín medieval ya muy alterado, otros en alemán de la época) hallada en el siglo pasado –después de ocho siglos de ocultamiento- en un monasterio de la región de Bavaria (suroeste de Alemania), Orff creó un portento musical, mezcla de religiosidad y paganismo, con un mercado cariz hedonista, que se ha convertido en una de las piezas vocales de concierto más tocadas en el mundo. El compositor eligió algunos de los poemas para cantarle a la primavera, al vino y a Eros. La perfecta arquitectura de esta “cantata escénica” abre y cierra con un canto a los arbitrarios designios del destino (O Fortuna Imperatrix Mundi) y se adentra en el mundo de los placeres y los deseos humanos, no sin advertir de los peligros que encierran. 
En su tiempo (1938), la música fue tachada por la crítica de burda y primitiva. A lo cual, Orff respondió más tarde en un programa radiofónico: “lo elemental no es primitivo, porque puede ser muy espiritual. Las palabras de los textos son los envases del espíritu que cada uno de los poemas posee”. Si bien las armonías utilizadas por el compositor son bastante simples, el verdadero interés de esta obra radica en los grandes efectos rítmicos, la repetición de frases breves y contundentes, y la muy original utilización de las voces: una suerte de declamación melódica que pasa por toda clase de sentimientos, conjuros, y hasta bromas grotescas. Sumado a la impactante orquestación (incluye percusiones varias y pianos casi percutivos), el compositor logra un ambiente único del cual es imposible extraerse. 
Cuando el público apenas recuperaba aliento y alma luego de escuchar la magistral pieza de Orff, el Coro del Colegio Alemán se lanzó a la interpretación de otra de las más emotivas composiciones jamás escritas: el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven. También se trata de una obra musical inspirada en la poesía, en el Himno a la Alegría de Friedrich von Schiller (1759-1805), que hace destellar sentimientos de hermandad, amor y júbilo, utilizando al máximo las posibilidades expresivas de la orquesta sinfónica y la emoción de la voz humana.

Foto: Colección Auditorio Nacional
Fue así como el Coro del Colegio Alemán –acompañado de cuatro de nuestros más destacados solistas, ya veteranos en la ejecución de Carmina Burana- celebró sus cuatro décadas de incansable labor musical. Fundado y sabiamente conducido a lo largo de su existencia por Josefina Álvarez Ierena, el grupo siempre ha hecho énfasis en presentar obras características de las dos culturas que lo nutren: la mexicana y la alemana. En esta ocasión, la interpretación de dos de las más populares obras germanas vino a reconfirmar que se trata de una agrupación de primera calidad, capaz de responder a las mayores exigencias estilísticas interpretativas de la mejor música de concierto. Además, la juventud y frescura de los intérpretes anidaron, como siempre, en la memoria y en el entusiasmo de los asistentes, el deseo de seguir presenciando sus conciertos. 

Programa 
Carl Orff (1895-1892) Carmina Burana / Ludwig Van Beethoven (1770-1827) Sinfonía No. 9 en re menor, opus 125 / 4º. Movimiento –finale: presto. 

Intérpretes: 
Soprano: Conchita Julián 
Mezzo soprano: Estrella Ramírez 
Barítono: Arturo Barrera 
Tenor: Flavio Becerra 
Coro del Colegio Alemán 
Coro de Niños del Colegio Alemán 
Directora: Josefina Alvarez Lerena 
Orquesta Sinfónica, coordinada por el Mtro. Luis Sosa 

Para Josefina Álvarez Ierena, nacida en la ciudad de México, el Colegio Alemán es su segunda casa; en dicho recinto ha pasado no sólo la mayor parte de su vida sino las experiencias más enriquecedoras. Luego de estudiar en dichas aulas, Josefina se graduó como pianista en 1953, en la escuela Nacional de Música de la UNAM; obtuvo el título de Directora Orquestal y Coral en Alemania, y en 1957 ya estaba de vuelta en su querido colegio coordinando las actividades musicales. Muchos son los premios que ha recibido desde entonces, como la máxima condecoración que otorga el Gobierno Alemán (1965); pero nada se compara a la satisfacción de encabezar este conjunto de gran calidad y profesionalismo. El Coro del Colegio Alemán ha actuado con gran éxito en diversos festivales internacionales como Viña del Mar (Chile), Porto Alegre (Brasil), Bratislawa (Polonia), Estocolmo (Suecia) y Berlín (Alemania) y a lo largo de ocho giras artísticas por más de 30 países de América, Asia y Europa. Como representante cultural de México, ha difundido un programa bajo el nombre de La historia de la canción mexicana, que abarca desde cantos prehispánicos hasta composiciones del siglo XX. Todo es fruto de los 40 años de dedicación y total entrega de la fundadora y única directora.
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