sábado, 10 de mayo de 1997

Aída y Carlos Cuevas: Hermanos también en la música

Foto: Colección Auditorio Nacional

Un canto a mi madre / 10 de mayo, 1997 / Función única / 

6,903 asistentes / 2:00 hrs. de duración 

Blanca Gómez 
Un abuelo charro fue el responsable de la fascinación que tiene este par de hermanos por sus raíces. Desde niños los vestía de charros, les ponía música vernácula y les contagió el orgullo de sentirse mexicanos. 

Aída Cuevas tiene 35 años de edad y 21 de ser artista –no estrella-, porque en su visión de este negocio las estrellas o están en el cielo o son productos creados, y en cambio, su arte es honesto. Lo suyo es el canto neto, la interpretación bravía, la esencia vernácula sin aderezos. No necesita acicalar su música con atuendos de moda que “destruyen el verdadero folclor”, no hará traición al género con adaptaciones pop, o baladas seudorancheras. Ella tiene su ruta trazada: picando piedra hizo sus pininos en la XEW, para luego pasar a compartir micrófono con Vicente Fernández, Pedro Vargas, Ángela Carrasco o Celia Cruz, y escribir un buen augurio de Lola Beltrán, quien la eligió como su sucesora. Es una de las representantes de nuestra música más solicitada en el extranjero. Ha cantado para varios presidentes de México, para Bill Clinton, Sean Connery, el Sha de Irán y, dos veces, para los Reyes de España, entre otras personalidades. 
Con menos experiencia que su hermana -apenas estrenó su primer disco en esta década, anfitriona generosa de los novo-intérpretes del bolero-, Carlos no ha perdido el tiempo: ha grabado ya 12 discos y realizado duetos con figuras de la talla de Armando Manzanero y Julio Iglesias. 
Hasta mediados del 96, las carreras de estos hermanos se contaban por separado con excepción de las tertulias familiares en donde compartían sus voces y talentos. Fue el productor Ignacio Morales quien planteó la idea de unir sus sensibilidades en un mismo disco, bajo el ambicioso título El dueto del siglo. Tan bien resultó el experimento (para abril de este año se acercaba a las 100 mil ventas sin ningún trabajo de promoción) que decidieron aventurarse a su primera presentación en el Auditorio Nacional con Un canto a mi madre, para así consagrar uno de los motivos más entrañables de nuestra idiosincrasia nacional: el 10 de mayo, día de las madres. 
La primera hora del concierto fue ocupada por Carlos Cuevas en smoking negro y con actitud de enamorado de antaño, quien, con su voz, y talento, logró arrancar al público murmullos y suspiros de dulce melancolía. Entre canción y canción presentaba a los compositores que iba interpretando: “Agustín Lara, el maestro Álvaro Carrillo, don Luis Alcaraz…” De pronto tenía que interrumpirse con un “Gracias mi amor” para responder a los chiflidos, declaraciones y piropos de las mujeres más aventadas. En “Cómo han pasado los años” se le unió sorpresivamente Aída, vestida de blanco y oro, bajo los estruendos del mariachi, que se acopló con naturalidad a las notas de la melodía. El público demostró en seguida que éste era el momento más esperado. Los temas que cantaron juntos los hermanos despertaron los aplausos más sonoros. La emoción era cada vez mayor, ahora sí todo el Auditorio cantaba a un volumen digno de Garibaldi. Los mariachis entraban a coro en las últimas estrofas de las canciones, soltaban aquí y allá sus “échele” y “cómo de que no” y el tradicional “Aaaajúa” al estilo mexicano. Carlos, emocionado, se dirigió a su público: “Desde ahora, el que no cante, es que no quiere a su mamacita”, y entonces ya no hubo quien no entonara con gran fervor el himno completo de “Amor eterno”.

Foto: Colección Auditorio Nacional
Fue un espectáculo multifacético: bolero, mariachi, solos y canciones a dúo, e incluso, hacia el final de la noche, la estudiantina de la Universidad La Salle cantó con los hermanos charros “Las mañanitas”, lo cual suscitó una ola multitudinaria de felicitaciones de hijos agradecidos a madres llorosas. Con seguridad, esta presentación será un parteaguas para Aída y Carlos Cuevas en un año tan importante para sus carreras: él, a sólo unos días de cantar para Luciano Pavarotti en su cena de bienvenida a nuestro país; ella, en pleno lanzamiento de su disco número 21 con canciones inéditas de María Grever. 

Retratos parlantes 
Nombre completo: Aída Cuevas 
Lugar y fecha de nacimiento: 24 de septiembre de 1962, en la Ciudad de México. 
Algunos de los compositores que le han dado temas exclusivos: Rubén Fuentes, “No daré un paso más”, “Flor de viento”; Gil Rivera, “Indio”; María Historia, “No te tomo”; Armando Manzanero, “Te juro que andas mal” (el primer tema ranchero que compone); Juan Gabriel le escribió una decena de temas inéditos. 
Éxito en TV: programa Estampas de México, en el que alternaba con Jorge Vargas y que duró casi dos años y medio al aire. 
Incursiones en la pantalla grande: Te solté la rienda, No vale nada la vida, La gallera, Pero sigo siendo el rey (sobre la vida de José Alfredo Jiménez), El tigre del norte. 

Nombre completo: Carlos Cuevas 
Apodo: El Rey del Bolero 
Lugar y fecha de nacimiento: 21 de diciembre de 1963, en Córdoba, Veracruz 
Música preferida: boleros y ópera 
Cantantes que más admira: Plácido Domingo, Pavarotti y Marco Antonio Muñiz.



Canciones interpretadas 

Por Carlos: Alguna vez tendremos alas / Tú tienes la culpa / Soñando te amaré / La gloria eres tú / Amor mío / El amor acaba / Mujer / Palabras de mujer / Bonita / Popurrí: Consentida, Gema, Tres regalos / Un bolero / Por Aída: Popurrí Qué bonita es mi tierra / Si vieras / Quizás mañana / Un mundo raro / El pastor / Mi ciudad / Cobarde / Mamá / Cucurrucucú paloma / A dueto: Cómo han pasado los años / Vuélveme a querer / Reconciliación / Sentencia / Un tequila, dos tequilas / No volveré / Serenata huasteca / Popurrí Amor eterno, Mi cariñito, Si nos dejan, La media vuelta / Las mañanitas. 
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