miércoles, 5 de marzo de 1997

Sergio Corona: El arte de hacer reír


Foto: Colección Auditorio Nacional

Noche de amigos / 5 de marzo, 1997 / Función única / 
8,098 asistentes / 3:00 hrs. de duración 

Arturo García Hernández
Es más fácil hacer llorar que hacer reír. Por eso no es gratuita aquella afirmación de que provocar risa es cosa seria. Y cuando se le cultiva con ingenio, con inteligencia, puede alcanzar la categoría de arte. Lo sabe Sergio Corona, que ha dedicado 50 años a una actividad que además constituye su particular filosofía de vida: la comedia. Porque Corona está de acuerdo con una premisa: la esperanza es nuestra defensa ante el futuro, el olvido es nuestra defensa ante el pasado y la risa es nuestra defensa ante el presente. 

La trayectoria de El comediante de México –así lo bautizó el locutor Jorge Zúñiga- se remonta a los años 40, la época dorada del espectáculo. Sergio Corona nació en Pachuca, Hidalgo, en 1928. A los 12 años, sus padres se lo llevaron a vivir a la Ciudad de México. En su familia no había antecedentes artísticos pero recibió una influencia decisiva: el gran sentido del humor de sus padres: ella, ama de casa; él, abogado. 
Corona inició su carrera artística a los 17 años, con la danza clásica. De hecho, fue becado por la Academia de la Danza Mexicana, formó parte de algunos grupos como el Ballet Chapultepec de los hermanos Silva, trabajó durante un año (1950) en la catedral del teatro de variedades en México, el Follies Bergére, y en las primeras películas en las que colaboró, lo hizo como bailarín. Entre 1951 y 1952 vivió en Cuba, donde participó en los ballets de Alberto Alonso (baluarte de la danza en ese país, junto con su entonces esposa, la célebre Alicia Alonso). 
A su regreso a México formó pareja artística con el hoy cineasta Alfonso Arau. Juntos conocieron el sabor del triunfo. Se hacían llamar Corona y Arau. Bailaban, hacían acrobacia y montaban sketches. Permanecieron unidos siete años. Después, por su cuenta, Sergio Corona empezó a actuar en el centro nocturno Los Globos. Desde entonces no le ha faltado trabajo: “Soy una persona afortunada. Hasta ahora me he mantenido activo. He hecho teatro, televisión y he trabajado como en 20 ó 25 películas”. Ha visto y vivido de todo, pero hoy puede decir con satisfacción: “Disfruto mi trabajo a plenitud, me gusta lo que hago. De pronto he tenido fracasos, ha habido cosas que no han funcionado, pero no me arrepiento. Después de todo me ha ido bien”. 
Corona sostiene que ser comediante es un oficio exigente que requiere una preparación muy completa. Un comediante no es un simple cuenta chistes, es un artista multidisciplinario: actor, bailarín y cantante: “Uno de mis modelos, mi maestro, es Joaquín Pardavé. Al separarme de Arau yo no sabía cómo anunciarme. Reunía todas esas facetas del baile, el canto, la actuación… Hasta que me di cuenta de que en Estados Unidos personas como Donald O’Connor, Jerry Lewis y Dean Martin, que hacían todo eso, se calificaban como comediantes. Entonces dije: yo soy comediante”. 
Noche de amigos, así se llamó el espectáculo ofrecido en el Auditorio Nacional, ante cerca de 5 mil personas. Y en efecto, fue una cálida noche de amigos. Acompañó a Sergio Corona una pléyade de figuras con las que ha colaborado a lo largo de su carrera. Luz María Aguilar, su compañera durante años en el programa Hogar dulce hogar, le dio la bienvenida. Emocionado, Sergio arrancó las primeras sonrisas: “Me siento como quinceañera, porque todas dicen: este es el día más emotivo de mi vida. Y sí, es el día más emotivo de mi carrera”. 
Tres horas duró el festejo, a lo largo de las cuales desfilaron por el escenario alrededor de 25 personalidades invitadas. Hubo de todo: chistes verdes y colorados, albures, sketches, bailes, anécdotas, recuerdos y…mucha risa. Destacó el humor de Mauricio Herrera, Fernando Arau, Rafael Inclán y Eugenio Derbez. Un coro de niños con síndrome de Down puso el toque emotivo, acompañando a César Costa y a Coque Muñiz; el toque blanco lo puso Chabelo y el más pícaro, Polo Polo. Partieron plaza dos damas: Silvia Pinal, quien bailó un chachachá con el homenajeado y Maribel Guardia, que dejó a más de uno boquiabierto con su ajustada mini y sus sensuales contoneos.

Foto: Colección Auditorio Nacional
La despedida: todos reunidos en el foro, para volver a manifestarle a Sergio Corona el gran cariño que se ha ganado dentro y fuera del escenario. De manos de Raúl Vale, recibió un reconocimiento de la Academia del Humor. 

Retrato parlante 
Algunas de las numerosas películas en las que ha participado: El grito de la carne, Caras nuevas, Música en la noche, Los pistolocos, La locura del rock and roll, Viaje a la luna, Amor, amor, amor. 
Teatro: una veintena de obras, entre ellas, Siga mi ejemplo y Marcelino, pan y vino. Ganó premios como mejor actor de comedia por La fiaca, La nona, Los chicos de la banda, Cena para dos. 
Series de televisión: Revista Musical Nescafé y Hogar dulce hogar, programa que semana a semana se transmitió durante ocho años y medio. También ha ganado en tres ocasiones el premio de Mejor Actor Cómico en TV. 
Otras gracias: compositor (es coautor de “Mírame”, interpretada por José José y de “El Coco”, cantada por Xavier López Chabelo); productor de teatro, director, escritor de su propio material; conductor y autor de programas de TV, actor en telenovelas; productor y conductor en radio; tiene siete discos grabados. 
Género preferido: “el melodrama, por los cambios que exige de una situación chusca a una dramática”. 

Principales invitados 
Luz María Aguilar 
Fernando Arau (hijo de Alfonso) 
Chabelo 
César Costa 
Rebeca de Alba 
Eugenio Derbez 
Ernesto Gómez Cruz 
Maribel Guardia 
Hermanos Escamilla (practican la charrería) 
Mauricio Herrera 
Rafael Inclán 
Crystal 
Manuel “Loco” Valdéz 
Jorge “Coque” Muñiz (en representación de su padre Marco Antonio Muñiz) 
Jorge Ortiz de Pinedo 
Silvia Pinal 
Polo Polo 
Raúl Vale 
Julio Vega
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