viernes, 7 de febrero de 1997

Fey: El monstruo de las 10 mil cabezas

Foto: Colección Auditorio Nacional


Tierna la noche / 7 al 9 y 16 de febrero y 26, 27 y 30 de abril, 1997 / 10 funciones / 95,041 asistentes /
 2:00 hrs. de duración / Primer récord de asistencia logrado por una intérprete femenina en este foro

Blanca Gómez 

“¡Fey!, ¡Fey!, ¡Feeeeeeey!” Eran verdaderos alaricos los del público que asistió al llamado de la intérprete pop juvenil más popular de México. No había iniciado el concierto y ya las olas recorrían las butacas del Auditorio Nacional de arriba abajo, empezaba a establecerse ese implacable principio de sincronía que rige las presentaciones de Fey. Cuando se congregan, los feymaníacos se convierten en un solo y gigantesco monstruo de 10 mil cabezas: vestidos a la imagen y semejanza de su ídolo, siguen con precisión las rutinas de baile, corean absolutamente todas las canciones, agitan a un tiempo las anguilas verde fluorescente. Es una locura lo que sucede en sus conciertos. No hay un momento cúspide: de principio a fin, la energía está al tope y el volumen del escándalo alcanza decibeles insospechados. 

Son niños entusiastas y adolescentes en su punto los que expresan ese amor desquiciado, una capacidad de idolatría que sólo ellos poseen: quieren ser como Fey, vestirse como ella (de hecho se instala un aparador a la entrada del recinto para vender las prendas y accesorios de su propia línea de moda), bailar como ella, gritar como ella; porque, como ella, si no se mueven, explotan, como dice una de sus canciones. Han llegado a compenetrarse a tal grado con su imagen, que sienten que la conocen como a su vecina. Lo que sucede es que Fey no es estrella inalcanzable. Es humana, y sobre todo, es amiga. 
La actitud fresca y transparente de Fey constituye, sin duda, una de las explicaciones de su enorme pegue. Los niños que la siguen ven en ella a una chica energética y alegre que contempla la vida desde una óptica diferente: la de los sueños. Para ella, soñar es la fórmula para existir. Y ahí está su historia para comprobarlo: desde niña, cuando admiraba al grupo Magneto, tomaba clases de baile y ensayaba canto en la academia de sus tías…soñaba con ser cantante y presentarse un día en el Auditorio Nacional. 
Y lo logró: a apenas 24 meses de ser artista, el sueño ha quedado cumplido. Un poco se lo debe a Mauri, el ex Magneto, quien creyó en su talento, decidió apoyarla en su lanzamiento y a la fecha sigue siendo su representante. “La niña”, como él la llama, se comporta como verdadera profesional en todos sentidos. Si se trata de trabajo, siempre lo hace con la misma sonrisa con la que se entrega en sus espectáculos; y los resultados no se hacen esperar: en este caso, el Récor de Asistencia por parte de los directivos del Auditorio Nacional y un disco de platino por las 250 mil copias vendidas de su segundo álbum. 
Estuvo lleno. A reventar. De hecho, la demanda de sus fans hizo que se abrieran tres fechas más. En total fueron 10 veces las que agotó localidades, con lo cual Fey impuso el récord femenino de exhibición en el recinto, en febrero. Jamás imaginó que llenaría tres veces más el Coloso con las presentaciones del Día del Niño, en el mes de abril. 
“¡Fey!, ¡Fey!, ¡Feeeey!...” se vuelve a escuchar en cada silencio. Entre gótica y galáctica, la imagen de Tierna la noche quedó sintetizada en un original emblema de media luna y sol, mismo que funcionó como telón de fondo. Detrás de la chiquilla rubia y despreocupada, vestida con pantalones cuadriculados, ombliguera y chamarra rompevientos, hay también una joven inquieta por el destino de la humanidad y la salud del universo. Por encima de la superficie lunar con rocas y riscos que decoraba el escenario, varias pantallas transmitieron videos multimedia de cielos y flores, y uno de esos temas le hizo homenaje a nuestro volcán en actividad. Quien no la conozca todavía, imagínense el prendidón al interpretar “Popocatépetl”, una de las rolas que mejor reflejaron el carácter espectacular del concierto: ante un público literalmente fuera de sí, Fey despliega la electrificante vitalidad de su magia mientras los bailarines se disponen a armar una coreografía en la que golpean el aire con unos guantes rojos de box. 
Con un grupo de cuatro músicos y 16 bailarines (entre los cuales había 10 niños) el show de Fey se fue como agua. A ritmo de pop y dance, “la noche se movió” demasiado rápido para que sus fans quedaran satisfechos; pero tendrán que esperar a que su anfitriona amplíe su aún breve repertorio. ¿Cómo seguirá desenvolviéndose la niña rubia con sólo dos discos, cuya gira en 97 incluyó a más de 50 ciudades de la República y 20 países de Centro y Sudamérica?

Foto: Colección Auditorio Nacional

Retrato parlante 
Nombre completo: María Fernanda Blázquez Gil. 
Música favorita: “la verdad es que estoy bien loca, porque me gusta desde el flamenco hasta lo más dance y lo más industrial”. 
Sobre el matrimonio: “es algo mágico entre la pareja. No creo en la unión libre, aunque la respeto”. 
Sobre la infidelidad: “algo muy estúpido”. 
Sobre los hijos: “la llegada de la descendencia sólo debe darse si la pareja está bien constituida”. 
Sobre el voto: “no creo que porque yo vote, eso va a cambiar algo. Las personas que dirigen, todas son iguales, no gobiernan para la gente real”. 

Canciones interpretadas 
Bombón / Gatos en el balcón / Fiebre del sábado / La soledad me matará / Media naranja / Me enamoro de ti / Dos corazones / Bailando bajo la lluvia / La noche se mueve / Como pan y chocolate / Tirando a matar / Muévelo / Te pertenezco / Bajo el arco iris / Desmargaritando el corazón / Bailando sola / Azúcar amargo / Popocatépetl / Las lágrimas de mi almohada / Subidón / Un poco loco / Tierna la noche.
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