miércoles, 13 de noviembre de 1996

Miguel Bosé: Un misterio sin resolver

Foto: Colección Auditorio Nacional


Laberinto / 13, 15, 16 y 17 de noviembre, 1996 / Cuatro funciones / 

2:30 hrs. de duración / 37, 057 asistentes 


Miguel Bosé, el misterioso, el inasible, el aéreo. El que sólo puede leerse entre líneas. El que levanta enigmas y confunde, atrae y fascina: el hombre de las mil máscaras. Para algunos, su música es energía, para otros, sensualidad: unos lo consideran espiritual, otros como un misterio, algunos más como intrigante androginia. La verdad es que contiene todo eso y que, en el fondo, siempre se nos escapa. Nunca estamos seguros de haber entendido a ciencia cierta sus mensajes,, pero sí de haberlos recibido, sensorial, energética y emocionalmente. Todo esto tiene mucho de laberinto: y, una vez en el laberinto, no queda más que entregarse y dejarse llevar por la intuición. Él mismo habló de un extraño deseo: “alejarse de su identidad”, como si en la escapatoria, paradójicamente, encontrara lo mejor de sí mismo y sus numerosas empatías con el mundo. 

Quizá no se trate de entender a Bosé, sino de darse un clavado en el universo que nos comparte, donde reinan colores casi siempre nocturnos. Al oír sus canciones, nos asedia toda clase de imágenes. “las influencias más importantes para mi música no vienen de la música, sino de la pintura, la escultura y la fotografía”, nos explica. Cual verdadero y misterioso camaleón -¿o salamandra?- Bosé se deleita con su gran versatilidad, con su capacidad de mímesis y con el hecho mismo de estar perdido en el laberinto y ser el objeto de fabulosas aventuras y encuentros insospechados. 
Hijo de una actriz famosa (Lucía Bosé) y de un célebre torero (Luis Miguel Dominguín), heredó de la primera el histrionismo, y del segundo la figura, el temple y el arrojo. Creció rodeado de personalidades del medio artístico y desarrolló una vocación múltiple: debutó a los 15 años en el cine, realizó estudios de danza (en Nueva York, con Martha Graham y Alvin Ailey) y de teatro (con Lindsay Kemp). A los 21 empezó a explorar su talento como cantante y desde sus primeras creaciones musicales (en 1977) ha gozado de gran aceptación en el mercado de la música hispanoamericana alrededor del mundo. 
En México goza también de un amplio sector de admiradores, como se pudo apreciar en las cuatro funciones que ofreció en el Auditorio Nacional. El gran animal de 10 mil cabezas no dejó de aullar salvajemente, de lanzar piropos, de pedir viejos éxitos y de observar con sorpresa la nueva imagen con que se presentó Bosé: vestido de blanco de pies a cabeza. Inició totalmente al desnudo (unplugged), como en la sala de su casa, acompañado de un cuarteto de cuerdas, una guitarra, una pequeña batería, a lo cual se fueron sumando poco a poco más instrumentos, hasta llegar a lo muy eléctrico, donde la gente se prendió por completo y se puso a bailar. Las canciones de su último álbum –el número 14- fueron las menos aplaudidas, tal vez porque el público quería ver al Miguel de siempre y se topó con una nueva imagen, un hombre más maduro, mensajes más comprometidos –de tinte social y espiritual- y con una música más sofisticada; tampoco se puso a lucir atuendos y contorsiones hiper sexy… ¿Qué se puede esperar de un camaleón? De cualquier modo, como el público mexicano no hay dos: nunca dejó de mostrarle su cariño y de entregarse en cuerpo y alma. La calidad del espectáculo realmente lo ameritaba; también la de los músicos que acompañaron al cantante y que hicieron, por lo menos, la mitad de la magia.

Foto: Colección Auditorio Nacional
¿Qué nueva metamorfosis le espera a Miguel Bosé? Aguardemos el futuro con curiosidad y la pasión de siempre. 

Canciones interpretadas 
Amiga 
Te amaré 
Creo en ti 
Hojas secas 
Tesoro 
Manos vacías 
Amor entero 
Corazón tocao 
Salamandra 
Un día después la historia sigue igual 
Azul de Louie 
¡Ay! 
No encuentro un momento pa’ olvidar 
Bajo el signo de Caín 
Bajo un sol forastero 
Amante bandido 
Si tú no vuelves 
Te comería el corazón 
Te buscaré 
Imagínate que te quiero 
Sevilla 
Nada particular 
Agua clara 
Nunca sabré 
Búscalo 
Qué será 
Como un lobo 
Este mundo va 
La auto-radio canta 
Partisano 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.