viernes, 11 de octubre de 1996

La Ley: La buena estrella


Invisible / 11 y 12 de octubre, 1996 / Dos funciones / 2:30 hrs. de duración / 19,563 asistentes 

Después de 16 años de régimen militar y de dieta creativa en Chile, nace La Ley en el underground tocando covers de sus héroes roqueros favoritos. Su primer disco Desiertos fue una producción independiente que sólo vendió 500 ejemplares en su país. La suerte empezó a acariciar su destino gracias a su interpretación de una de las más hermosas canciones del rock: “Angie” (de los Rolling Stones) y de otras propias, como “Prisioneros de la piel” y “Doble opuesto”, difundidas espontáneamente en Chile por un programador de radio a quien le parecieron muy buenas. Paralelamente, el grupo empezó a autopromoverse en giras en su país: para 1992 ya había obtenido el distintivo de “la banda de mayor proyección” (¡Doble opuesto vendió 150 mil copias en tan sólo seis meses!). Al año siguiente comenzó a brillar su estrella con mayor intensidad: recibió premios diversos y cada vez más apoyo, hasta que varios de los programas más populares de la TV chilena, argentina y mexicana (como Siempre en domingo) acabaron por darles la proyección que necesitaban para convertirse en uno de los más exitosos grupos de rock de América Latina. 

En 1994, La Ley fue golpeada por el lado oscuro de la fortuna con la muerte accidental de su guitarrista y letrista André Bobe y en segunda, por los pronósticos negativos de la prensa, que quiso darlos por acabados. En vez de dejarse caer, el grupo se retiró de las entrevistas y convirtió su duelo en un acto de fe, en música, para terminar el álbum que había iniciado (con Andrés), convirtiéndolo en un homenaje post mortem. Si bien el compañero desaparecido resulta invisible para la mayoría de la gente, no lo es para ellos, quienes lo llevan presente en el corazón y en sus canciones. Se trata de la quinta y más reciente producción de La Ley, en la que reaparece uno de los miembros originales, el recladista Rodrigo Aboitiz, y se presenta el nuevo guitarrista Pedro Frugone; los temas que toca son aún más oscuros que los de antes, pero también un poco más comprometidos: la condición humana, las pruebas nucleares, la soledad, el amor cruel, la muerte violenta, los abusos del poder, la prensa amarillista, el nuevo salvador de la humanidad (“El Rey”)… 
Y como sede para su nueva etapa, La Ley escogió México (desde marzo de 1996), en donde encuentra su mayor número de fans. Esto quedó clarísimo en lo que fueron sus dos primeras presentaciones en el Auditorio Nacional, a juzgar por el alarido animal e ininterrumpido de los jóvenes (sobre todo de las señoritas) y el público saltarín de casi 20 mil asistentes que vocearon las viejas canciones y recibieron incondicionalmente, una a una, a las nuevas, El efecto que produce la música eminentemente dramática de La Ley sobre su público es similar al de un misterioso embrujo pariente de la hipnosis. Su sonido tecno y pesado, la mística post dark, post sicodélica, post pop y la ambigüedad que manejan sus letras, atuendos e iluminación, la sobreactuación post punk de su bello y andrógino cantante, su show felino, exótico y seductor, provocan una especie de delirio desenfrenado (a la vez que desencantado y un tanto frío y contradictorio) de fin de milenio, cuyo único consuelo es la comunión del ritmo, el aplauso desbocado, como en una supervivencia del instante. 
Como era día de La Raza, los chilenos ofrecieron su tributo a México con una sorpresa: la aparición en escena de un indígena ataviado de capa y penacho de plumas verdes que pronunció un discurso en náhuatl, llamando a la unión de los pueblos, de lo cual derivó un frenético coro monumental al grito de “¡México, México!”. 

Retratos parlantes 
Nombre completo: Luis Alberto Cuevas Olmedo 
Ocupación: cantante y letrista de La Ley (desde 1989) 
Otras gracias: diseñador gráfico, dibujante 
Música predilecta: rock de los 50 y la new romantic 

Nombre completo: Rodrigo Aboitiz 
Ocupación: fundador (con Andrés Bobe), tecladista y compositor de La Ley 
Debut: a los 17 años forma su primera banda llamada Ojo de Horus que después se convertiría en Aparato Raro. 

Nombre completo: Pedro Frugone 
Ocupación: guitarrista de La Ley 
Formación: Creó Brain Damage junto con Mauricio Clavería y, con su hermano, la banda Viena; al desaparecer ésta, ya participaba con La Ley de vez en cuando como invitado; al morir Andrés Bobe, se integra definitivamente al grupo. 

Nombre completo: Luciano Andrés Rojas 
Ocupación: bajista de La Ley 
Música predilecta: talk-talk 

Nombre completo: Mauricio Clavería 
Ocupación y afición: baterista de La Ley 
Debut: principios de los 80 con Claudio Millón y Brain Damage 
Primer disco: con Pancho Puelma en 1984 
Música predilecta: rock 
Bateristas predilectos: Manú Katché, Jeff Pocaro, Gary Husband, Wakerman.
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