martes, 15 de octubre de 1996

Alanis Morissette: Original niña prodigio

Foto: Colección Auditorio Nacional

Jagged Little Pill / 15 y 16 de octubre, 1996 / Dos funciones / 
2:00 hrs. de duración / 19,114 asistentes 

Niña-ciclón: bizarra como buena desencantada de fin de siglo y neo hippie al mismo tiempo, con una personalidad única, contundente, provocadora. Y niña-relámpago: con un solo disco en su haber, una veintena de temas y tan sólo 21 años para conquistar al mundo en grande. 

Y es que a los seis ya tocaba el piano, a los siete se convirtió en bailarina y a los nueve empezó a escribir sus canciones. A los 10 apareció en la televisión canadiense, en una comedia musical llamada You can’t do that on TV, lo cual acabó por definir su destino: “Mi vida fue diferente a la de las otras niñas, yo trabajaba mientras ellas jugaban con muñecas, estaba expuesta al resentimiento y hostilidad de la gente de mi edad. El programa se convirtió en un reto… Descubrí que el éxito personal pone celosos a los otros y que tratar de hacer felices a los demás es muy diferente d ser feliz uno mismo: fue una gran lección. “Esta confesión revela por qué Alanis no se convirtió en una frivolidad comercial, como tantos niños prodigios, pues posee una conciencia fuera de serie y también el talento para llevar esa conciencia a la poesía y a una comunicación visionaria con el mundo. Por si fuera poco, su nada común destino, su avasallante y despierta personalidad, fueron además tocadas por un golpe de gracia que la convirtió en acreedora del Juno Award (Inglaterra) como “mejor debutante” y cuatro Grammys norteamericanos (“mejor álbum”, “mejor canción”, “mejor disco”, “mejor actuación femenina”) por Jagged Little Pill (con ventas de 15 millones de copias en el mundo, de las cuales 250 mil se dieron en México). 
Como todos sabemos, la fama –y sus espejismos- conlleva muchos peligros y otras no menos temibles tentaciones que a veces destruyen la vida de los artistas o los desvían de su autenticidad. En ese sentido, Morissette muestra una sorprendente integridad, poco más que incorruptible: “Cuando era más joven (sic) el glamour me llamaba la atención, me gustaba la fama y el dinero. Pensaba que si lograba todas esas cosas, mi autoestima se elevaría por los cielos y eso sería maravilloso… Pensaba que la música sólo servía para hacer reír a la gente, distraerla…” A decir verdad, parecen confesiones de una mujer que ya lo hubiera vivido todo. Lo mismo sucede con su música, tan sorprendente: nos remontamos al mejor rock-blues primigenio, al más auténtico y rebelde, el anterior a la sofisticación tecnológica, el que sólo buscaba expresar lo urgente y lo más profundo, lo atávico y lo más nuevo, con un mínimo de elementos: a la Janis Joplin o a la Bob Dylan… Sin embargo, su sonido es nuevo y francamente original, y sus letras el reflejo de una época de post-idealismos, muy diferente a los años 60 ó 70: habla desde un individualismo radical, es casi un grito de supervivencia que necesariamente nos sacude. Su maravillosa voz cristalina, cada día más potente y versátil, acaba siendo como la de las antiguas sacerdotisas de cuyos trances surgían los mensajes que todo el mundo esperaba oír  Definitivamente se trata de un alma vieja con mensajes nuevos para unos tiempos cambiantes e inciertos: la prueba fueron las cerca de 20 mil personas que corearon una a una sus canciones en el Auditorio Nacional, en ésta que fue apenas su segunda visita a México.

Foto: Colección Auditorio Nacional
Otro es el espíritu de Soraya, la cantante norteamericana de ascendencia colombiana que vino a abrir este magnífico concierto, y sin embargo, se trata también de una mujer fuerte, que sabe dejar su voz y su corazón al desnudo. Por zares del destino a Soraya le ha tocado ser artista telonera en diversas ocasiones, pero eso no parece incomodarle, pues aprende muchísimo de grandes como Michael Bolton, Natalie Merchant, Sting o Zucchero…En realidad se trata de otro multitalento con un estilo que ella misma califica de romántico y literario (le encanta la poesía), en el que incorpora influencias folk, pop y rocanroleras, con un resultado muy rico y sensual (reminiscente de Joni Mitchell y Ricky Lee Jones). Además de poseer una voz espléndida y un gran aplomo, suele acompañarse –con gran virtuosismo- con su propio violín. Estamos seguros que dentro de muy poco será ella la titular de sus propios conciertos y que irá conquistando su lugar, como lo hizo ante el extasiado público del Auditorio Nacional. 

Retrato Parlante 
Nombre: Alanis Morissette 
Orígenes: Ottawa, Canadá (de madre húngara y padre francés-canadiense) 
Otras gracias: excelente guitarrista e intérprete de la armónica. A los 14 años creó su propia marca de discos: Lamore Records. 
Sus letras: todas son de su autoría, pero gran parte de su éxito se debe a la maravillosa mancuerna creativa que encontró en Glen Ballard, hombre de 50 años que escribió “Man in the Mirror” para Michael Jackson.
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