jueves, 29 de agosto de 1996

Nacha Guevara: La búsqueda de la libertad

Foto: Colección Auditorio Nacional

Nacha de Noche / 29 de agosto, 1996 / Función única /
 1:30 hrs. de duración / 5,410 asistentes 

Belleza y sensualidad, sus herramientas. Voz e histrionismo, su camino hacia los demás. Lucidez, su gran equilibrador. Nacha Guevara, argentina, magnética, multifacética, gran diva, se inició hace tres décadas como modelo. Luego tomó clases de actuación encontrando de inmediato su brillante destino de show woman, de acriz completa, maestra en baile, voz, poesía y sentimiento. En México la conocemos más por la canción de protesta, por haber popularizado a grandes poetas como Neruda y Benedetti y por su célebre interpretación de “No llores por mi Argentina” el musical Evita. Pero su voz de mezzosoprano es capaz de abordar todo tipo de canciones, épocas y géneros: latinoamericanas, del music hall, tango, rock o la mezcla de estos dos últimos bautizada por ella misma como heavy-tango, arias de ópera; esa voz que se queja, llora, ríe, se enoja, vocifera, suplica, agradece, contagia, seduce y enamora, la convirtió en La reina del café concert. 

El espíritu a un tiempo crítico y rebelde, romántico y apasionado de la Nacha de los 60 y 70, aquella que se atrevía a ironizar sobre la política y la sociedad argentina, no sólo sigue vigente, sino que luce renovado, más maduro, menos ideologizado. Nacha dejó de ser hippie, luego contestataria (e izquierdosa), para seguir siendo vegetariana, descubrir los caminos espirituales y la lucha ecologista, tan propios de los 90. Y si ha probado tantas cosas es porque no puede evitarlo, es un dictado de su alma de buscadora nata y gran comunicadora, que la ha llevado también por los caminos de la actuación en cine y TV y la conducción de programas. En pocas palabras, sigue cantando –y declamando- lo que todo artista busca muy por encima de las modas: la libertad. 
De los años en que se quedó en su país para centrarse y buscarse por dentro, nos llegó una Nacha renovada, sin duda mucho más bella, profunda y elástica. Resulta particularmente emocionante ver a alguien envejecer bien, crecer interiormente y no amargarse, expandir su visión y no contraerse en el miedo, aprender la compasión y la generosidad, no abandonar la lucha. 
El espectáculo que nos ofreció tuvo un especial significado: fue un retorno al primero que dio en su vida con el mismo título. A la frescura sorprendente que aún posee, se sumó la sencillez, la sobriedad, la madurez. No hicieron falta los artificios: sobre leotardo y malla negros, fue cambiándose de atuendo a la vista del público, pasando por saco, vestido, pantalón, minifalda, todo tipo de sombreros, bastón, corbata de moño, anteojos, etc. Una silla, juegos de luces, uno que otro cambio de telón y la genial presencia de un piano solo, a cargo de quien fuera su más fiel acompañante, arreglista, consejero, alter ego, marido, ex marido y ahora amigo renovado: Alberto Favero. El público, preso de admiración y de nostalgia, coreaba a viva voz las viejas melodías y celebraba las nuevas como inyección de insolencia, esperanza y humor. Esta Mujer Camaleón vino a recordarnos que “vivimos una época de decadencia global…moral, espiritual, de principios, falta de solidaridad…” donde urge recuperar los sueños colectivos y la espiritualidad. 
Inútil describir la euforia de la comunidad argentina de México allí presente; hay que recordar que muchos de ellos llegaron como exiliados en la misma época que la cantante: México es para mi muy importante… es el lugar de las primeras batallas y de los primeros públicos”. 

Foto: Colección Auditorio Nacional


Retrato parlante 
Nombre verdadero: Clotilde Acosta 
Otras ocupaciones: actriz de cine y TV, conductora de programas, promotora de la ecología: “Toda la vida es sagrada y nadie tiene derecho a decidir la de los demás. Hay grandes intereses y diferencias que no dejan ver lo que estamos haciendo a este planeta. Siempre lo he dicho, no sólo ahora: para la sociedad mercantilista es más importante ser el más rico del cementerio”. 
Sobre el futuro: “Ahora es tiempo de la revolución interior, que es la única vía que puede darnos un gran cambio…” 
Sobre la profesión del artista: “Hace más de 30 años era difícil convertirse en estrella en Argentina…ahora es más fácil. Hacés un poco de escándalo, mostrás un poco la cola y ya está”. 
Sobre el público mexicano: “…el mexicano es un público refinado con su silencio de sentido semireligioso, muy estrechamente vinculado con la poesía, que valora la palabra y que no se encuentra en otro país”. 

Canciones interpretadas 
Soy la Nacha 
Minuet 
Vals de un minuto 
Chica snob 
Mucamita 
Vuelvo 
Te quiero 
Sueño 
Canción de gesta 
Mi verso 
James Dean 
Con el odio acabemos 
Teresa 
Cuando llegue el verano 
Los patitos feos 
Es mi hombre 
Tetas y nalgas 
Aquí estoy 
Encore: 
No llores por mí, Argentina 
Libertad
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