miércoles, 26 de junio de 1996

Vicente Fernández: Antes, pasó por todo

29 de junio, 1996 / Función única / 2:30 hrs. de duración / 9,839 asistentes 

Cuando alguien trae la marca de héroe, nada ni nadie puede detenerlo; más aún, cualquier obstáculo se convierte en un reto al destino. Así es Vicente Fernández, portador del gran orgullo y dignidad de quien tuvo que luchar para salir adelante. Es el ídolo mexicano por excelencia, que supo salir de la pobreza para alcanzar la gloria y ser admirado por todos, sin nunca perder su gran sentido del humor: “me doctoré en quinto año de primaria. Lo repetí cinco veces, pero he aprendido 20 mil cosas más de la vida que lo que ahí aprendí”. Pasó por todos los oficios de albañil, bolero, cajero, mesero, lavaplatos: “por eso nadie puede decirme cómo se hace algo, porque pasé por todo”. Sus comienzos en la música fueron muy duros, le cerraron puertas, le pagaron poco y tenía que mantener a su madre, luego a su esposa y su primer hijo, el homónimo. 
Desde sus comienzos ya se había definido la marca de su carácter, su enorme voluntad de vivir, de gozar, de cantar y… de ser famoso: “en ese entonces ya me quería acabar el mundo”. Y a base de canciones y “de golpes” fue forjando su camino, primero de mesa en mesa en un restaurante típico, en serenatas callejeras en Guadalajara, luego en algunos programas de TV, de radio, numerosas giras por la República donde actuaba hasta tres veces al día. El ahora llamado Ídolo de Huentitán admite que al principio imitaba a muchos: “… a Juan Mendoza, a Miguel Aceves mejía, a David Záizar, Pedro Infante, Lucho Gatica, el Charro Avitia…”. Hasta que un buen día se encontró imitándose a sí mismo. El público fue apoyándolo y reconociéndolo paulatinamente; sus primeros éxitos fueron “Tu camino y el mío” y lo que habría de convertirse en su himno: “Volver, volver”. 
El punto de partida de su ascenso a la fama fue en 1966, cuando la CBS lo llamó a establecer su primer contrato de grabación, a unos cuantos días de la muerte de Javier Solís, heredando así el viejo linaje de los charros cantores de México. La relación con la disquera duró 28 años y Vicente Fernández habría de llegar a ser de los más prolíficos cantantes rancheros, con un repertorio gigantesco (46 álbumes); también se convirtió en un consentido del cine nacional (con más de 40 películas). 
La figura del charro, bien plantada, bravía, algo recia, algo bandida y vividora –con un espléndido traje de charro azul marino y bordados en oro- lució tan fuerte y viva como siempre en el colosal escenario del Auditorio Nacional. La voz, tan potente como antaño. El público, tan entusiasmado y aplaudidor como hace 30 años. Sólo Chente estaba más sentimental que de costumbre y en varias ocasiones aludió al tema de la muerte, quizá porque aquel día era santo de las Paulas y así se llamaba su madre, a quien recordó emocionado. Había otra razón para la nostalgia: el festejo de los 40 años de la Sonora Santanera, a quienes rindió homenaje compartiéndoles el escenario con “Entre botellas”. Su recorrido sentimental por 38 de sus mayores éxitos lo llevó desde suertes charras con una reata imaginaria hasta darle rienda suelta a las lágrimas; y despojándose de su pañuelo y de su moño, para entregarlos a quienes le demostraron una vez más su amor incondicional. Formuló un deseo: “así como a Jorge Negrete se le canta “México lindo y querido”, a Pedro Infante “Amorcito corazón”, a Javier Solís “Llorarás” y a Lola Beltrán “Paloma negra”, yo digo que lo que me van a cantar todos ustedes cuando esté retumbado en el cajón es “Volver, volver”…”. 

Retrato parlante 
Nombre completo: Vicente Fernández Gómez 
Apodos: Ídolo de Huentitán o Chente; llamado también por un periodista: “auténtico embajador de México ante el mundo”. 
Nacimiento: 17 de febrero de 1940 en Huentitán el Alto, y no podía ser de otro modo: Jalisco. 
Cómo se ve a sí mismo: “Yo represento una imagen y soy como una silla de montar, una artesanía. Me siento orgulloso de ser mexicano y cuando estoy en otro país mi orgullo es portar el traje de charro”. 
Su secreto: “Mi secreto está en que vivo en mi rancho y no sé lo que son el smog y el tráfico; de mi sistema nervioso, creo que estoy mejor que cualquier psicólogo, porque aquí desahogo todo”. 
Sobre el dolor: “Si no fuera porque sufrí tanto, no disfrutaría lo que tengo”. 

Canciones interpretadas 
La ley del monte 
Motivos 
Cruz de olvido 
Mi viejo 
Miseria 
Mujeres divinas 
No, no y no 
No puedo acostumbrarme 
Aunque me duela el alma 
Mi razón 
Entre botellas 
Las llaves de mi alma 
No te vayas 
Aquí el que manda soy yo 
Triste soledad 
Hermoso cariño 
Acá entre nos 
A pesar de todo 
Guadalajara 
Lástima que seas ajena 
De qué manera te olvido 
Aprendiste a volar 
Por tu maldito amor 
De un rancho a otro 
Mi querido viejo 
Mil noches 
Qué de raro tienes 
La barca 
El más pequeño de mis potrillos 
Ella 
Amor dividido 
El rey 
Hilos de plata 
México lindo y querido 
Volver, volver 
Gracias 

Encore 
Las golondrinas 
Por todas mis canciones
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