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El AUDITORIO NACIONAL es más que un centro de espectáculos, es un recinto plural e incluyente, abierto a las más diversas manifestaciones artísticas y culturales, y con una amplia agenda de actividades. En esta BITÁCORA podrás conocer los sucesos que han escrito la historia de este espacio que ya es emblema de la sociedad mexicana. Si deseas adentrarte en los acontecimientos que le han dado distinción al AUDITORIO NACIONAL, da clic en las pestañas inferiores.

domingo, 12 de mayo de 1996

Orquesta Sinfónica Nacional: Cuando los valses venían de Viena y los niños de París

12 de mayo, 1996 / Función única / 1:30 horas de duración / 5,668 asistentes 

Nuevos oídos para viejas y grandes obras 

La Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de su titular Enrique Diemecke, ofrece cada año (desde 1993) una temporada dedicada exclusivamente a los niños y jóvenes de México, con el fin de iniciarlos en la audición de la música para orquesta. Con programas muy bien integrados, guiones atractivos y la participación de narradores, se dan a conocer piezas clave del repertorio sinfónico y algunas escritas especialmente para la juventud, verdaderas obras maestras con fines didácticos: Pedro y el Lobo de Sergei Prokofiev, El Carnaval de los Animales de Camille Saint-Saens, Babar el elefantito de Francis Poulenc… 
En 1996 interpretaron cuatro programas muy variados, tres en el Palacio de Bellas Artes y uno en el Auditorio nacional, cuyo título humorístico intenta tender un puente entre generaciones en un día que coincidió en el festejo de las madres… y de sus hijos: Cuando los valses venían de Viena y los niños de París. ¿Cuántos niños de hoy en día saben que los valses se inventaron en Viena, la capital de Austria? ¿Y cuántos conocen el origen de aquella peculiar leyenda del México afrancesado del siglo XIX que ideó, para evitar explicaciones “embarazosas” (en aquella época) a los niños, que los bebés no precisamente nacían, sino que eran traídos desde París por una cigüeña? 
La Orquesta Sinfónica Nacional ofreció a los jóvenes probaditas de piezas brillantes, llenas de energía y de alegría, grandiosas obras sinfónicas austriacas  francesas, rusas y mexicanas del siglo pasado y del XX, haciendo hincapié en esa danza altamente romántica que columpia suavemente nuestro espíritu con sus tres tiempos y nos llena de ensoñaciones: el vals. Valses de Strauss, de Tchaikovsky, el de nuestro Juventino Rosas… Además, el célebre Huapango de Moncayo y, para un día tan especial, ¡”Las Mañanitas”, al son de toda una orquesta en vivo! 
Para abrir el programa y presentar las diferentes secciones de la orquesta, se interpretó el maravilloso cuento sinfónico Pedro y el Lobo de Profokiev, que ya se está convirtiendo en una tradición (y bandera de toda una labor educativa) dentro de la programación de la orquesta más importante de México en el Auditorio Nacional. Para la narración de esta obra contamos, una vez más, con la añeja y querida presencia de Cachirulo y de la animadora infantil Gaby Rivero, quien viajó especialmente desde su actual residencia en E.U para participar en este evento. 

Brevísima historia del vals 
Se trata de una danza a tres tiempos que parece haber tenido su origen en el llamado ländler alemán. A finales del siglo XVIII se puso de moda en Viena y luego en Inglaterra. Joseph Haydn fue el primero en incluir el vals de una Sonatina para piano y Wolfgang Amadeus Mozart escribió muchos valses para los bailes de la ciudad de Viena. 
Dos familias de grandes compositores en el siglo XIX, los Lanner y los Strauss, fueron las creadoras del llamado vals vienés que se caracteriza por su ligereza, su gracia y hermosas melodías llenas de fuerza y alegría. Nada supera en belleza los mejores valses de Strauss y hoy en día gozan de lugares dentro de la música clásica comparables al de la 5ª y la 9ª Sinfonías de Beethoven son: El Danubio Azul y el Rey Vals
Actualmente existe todavía una tradición que es uno de los orgullos nacionales de los austríacos (además de Mozart, Schubert y la tarta de chocolate y chabacano Sacher tort): el año nuevo se recibe con un baile de gala con la interpretación de sus mejores valses a cargo de la Filarmónica de Viena, una de las mejores orquestas del mundo. Desde hace varios años, este programa se transmite vía satélite a varios países. 
Que no se nos olvide que este baile, que hoy nos parece casi anodino –y que las adolescentes mexicanas suelen incluir en su fiesta de 15 años- era considerado inmortal y frívolo cuando se inventó (lo mismo ocurrió, por ejemplo, con el rock and roll en los 50). 

Programa 
Sergei Profokiev 
Pedro y el Lobo 
Strauss 
Obertura de El Murciélago 
Polka Pizzicato y Trish-trash 
Vals Voces de Primavera 
Vals Aceleraciones 
Vals Sobre el Bello Danubio Azul 
Marcha Radetzky 
Peter Ilich Tchaikovsky 
Vals de las Flores de El Cascanueces 
Vals de La Bella Durmiente del Bosque 
Jacques Offenbach 
Canción de Orfeo en los Infiernos 
Juventino Rosas 
Vals Sobre las Olas 
José Pablo Moncayo 
Huapango 
“Las Mañanitas” (pieza tradicional mexicana) 

Intérpretes 
Orquesta Sinfónica Nacional 
Director: Enrique Diemecke 
Narradores: Enrique Alonso Cachirulo y Gabriela Rivero
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