viernes, 1 de marzo de 1996

Paco de Lucía: Antología flamenca

Foto: Colección Auditorio Nacional

1 y 2 de marzo, 1996 / Dos funciones / 1:30 hrs. duración / 12, 072 asistentes 

La multiplicación de los dedos 

Paco de Lucía dijo algo sobre su vocación, en una conferencia de prensa ofrecida en México, que resulta a la vez sorprendente y entrañable: confesó que siempre quiso ser cantaor pero como era muy tímido, se escondía detrás de la guitarra. Resulta conmovedor imaginar al niño que fue, en su tierra natal de Algeciras (España) a principios de los 50, volcándose sobre lo que sería su más fiel amiga, la guitarra, soltándole todos sus jóvenes impulsos y más íntimos deseos, mientras apretaba los labios… Prodigios de la vida, porque ese deseo contenido de cantar, lo condujo a desarrollar una voz múltiple y compleja a través de sus dedos -10 que suenan a 100- e inventar una nueva forma de flamenco –a la par del sublime cantaor (y colaborador por muchos años) Camarón de la Isla- que ha sabido llevar a un grado altísimo de refinamiento y de virtuosismo, donde el duende se recrea sin cesar. 
Detrás de la gran edificación sonora de sus creaciones se encuentra toda la tradición del cante jondo y del flamenco en sus más profundas raíces. La palabra embrujo salta a la boca cuando tratamos de descubrir lo que nos provoca. Embrujo heredado de un padre que vendía telas y tocaba la guitarra en las noches para completar el gasto familiar, amigo de los más brillantes músicos de flamenco de la época, como el gran Niño Ricardo (Mondrego); embrujo apoyado incondicionalmente por una Lucía, su madre, de quien tomó el nombre a los 13 años para afirmar esa herencia amorosa. Sus hermanos también siguieron el camino de la música y lo acompañaron en esta gira en la que ofreció dos conciertos en el Auditorio Nacional: el mayor, Ramón de Algeciras (otro de quien Paco aprendió a tocar) y Pepe de Lucía, cantaor. En su camino aparecieron luego otros ángeles de quienes recibió la incitación a buscar su propia forma de tocar y crear: los guitarristas Sabicas y Mario Escudero. 
La gran libertad flamenca que se ha dedicado a cultivar, ha llevado a Paco de Lucía al encuentro con músicos de otros países, a la inclusión de instrumentos ajenos al folclor y a acercarse a ese otro río ancho, donde caben muchas músicas y en el cual aprendió a nadar en la improvisación universal: el jazz (Chick Corea, John McLaughlin, Al di Meola, Larry Coryell…). Sin embargo, De Lucía firma que la fusión no le interesa: cree profundamente en el flamenco auténtico, el cual se ha encargado toda su vida de colocar en las cúspides de la música y –según sus palabras- “llegará tan lejos como sea posible como sentimiento”.

Foto: Colección Auditorio Nacional
Las presentaciones fueron más que conciertos, fueron fiestas, magia pura, muy cercana al ritual, en donde los otros dos guitarristas secundaron con gran talento (¿el joven Juan Manuel Cañizares es quien los sucederá?); las percusiones del músico brasileño nos recordaron brillantemente que el origen de la innovación musical de Paco de Lucía sigue en evolución (empezó con el bossa nova); la voz de Pepe de Lucía y el baile de Juan Grillo también estremecieron desde las entrañas hasta la piel de los allí presentes. Sólo dos interrupciones para aplausos; en una de ellas habló, parco como siempre, porque todo se le va en los dedos: “estoy gustoso de estar en México con este público calientito y confortable. Les presento a mis compinches…” Gran aplauso. Aunque hubo mucho bravo y olés (de los cuales dice que los mexicanos estamos aprendiendo cada vez más en dónde y cómo deben decirse), el concierto nos deja a todos sin palabras, por su intensidad, su virtuosismo, su profundidad incalculable… 

Integrantes del sexteto 
Guitarras: 
Paco de Lucía 
Ramón de Algeciras 
Juan M. Cañizares 
Cante: Pepe de Lucía 
Flauta y sax: Jorge Pardo 
Percusiones: Rubem Dantas 
Baile: Juan Grilo 

Piezas interpretadas (en ambos conciertos) 
Almoraima 
Canción de amor 
Gloria al Niño Ricardo 
Sólo quiero caminar 
Punta umbría 
Río ancho 
Danza ritual del fuego 
Compadres 
Fuente y caudal 
Casilda (dedicada a su esposa) 
Cepa andaluza 
Rumba improvisada 
Zyryab 
Guajiras de Lucía 
Cobre Monasterio de sal 
Caña de azúcar 
Barrio la Viña 
Tío Sabas 
La Barrosa 
La cueva del gato 
Chiquito 
En la Caleta 
Entre dos aguas 
Aranjuez 
Alcázar de Sevilla 
Mi niño curro 
Plaza de San Juan 

Retrato parlante 
Verdadero nombre: Fransciso Sánchez Gómez 
Nombre artístico: Paco de Lucía 
Apodo: Brujo de la improvisación 
Nacimiento: en Algeciras, España, el 21 de diciembre de 1947 
Formación: “A veces lamento el no saber música [nunca siguió estudios formales] que es como desconocer la ciencia del arte; pero la inconsistencia, el desconocimiento te hacen volar más alto, por lo menos, te hacen volar y caer en sitios donde la razón no caería”. 
Aficiones: además de actuar en el Teatro Real de Madrid, es fan del Real Madrid y juega cascaritas de vez en cuando. Por otro lado, le gusta venir a México cada año (desde hace 14) y pasarse dos meses en Playa del Carmen, según dice, “el lugar más bello del mundo”. 
Sus ídolos: Manuel de Falla y “…en definitiva, Chick Corea es el músico que yo quisiera ser cuando sea grande”.
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