martes, 25 de abril de 1995

Evita: El musical de Broadway

Foto: Colección Auditorio Nacional

25 al 30 de abril, 1995/ Ocho funciones / 2 hrs. de duración / Asistencia: 24,564 

El tema era perfecto para un musical de Broadway: la vida de Eva Perón, aquella dama argentina, esposa del dictador Juan Domingo Perón, convertida en uno de los mitos femeninos más controvertidos de la historia contemporánea de América Latina, puesto que su vida transcurrió como la de una auténtica heroína de novela, a quien muchos quisieron incluso canonizar… Quien tuvo el ojo y el talento para llevar esta historia al teatro, fue una de las parejas creativas más exitosas del género: el guionista Tim Rice, y el genial compositor Andrew Lloyd Webber, autor de obras como Jesucristo Superestrella, José el Soñador, El Fantasma de la Ópera, Cats y Sunset Boulevard (por cierto, las dos primeras son creaciones de ambos en colaboración). Y la obra resultó un gran éxito. Se estrenó en Londres en 1978 y un año después en Broadway para triunfar durante varios años en escenarios de todo el mundo y ganar siete premios Tony, incluyendo “El Mejor Musical del Año” en 1980- 

Evita ya se había escenificado con anterioridad en nuestro país, con Rocío Banquells y Valeria Lynch, compartiendo el rol estelar, y Jaime Garza y Javier Díaz Dueñas el del “Che”. Sin embargo, la producción que se presentó en el Auditorio Nacional, es la primera de estos grandes autores que viene a México en versión original y directa desde Broadway. Y aunque 15 años más tarde y sin el elenco con el que triunfó originalmente, el espectáculo resultó de primera calidad. En la puesta, contemplada para una gira por E.U. y México, se optimizaron los recursos, reduciendo la escenografía y el número de actores al mínimo, sin grandes efectos especiales. Sin embargo, la magia de Broadway se produjo gracias a la presencia de una impecable orquesta en vivo, la maestría de la iluminación y del vestuario, a una impactante pantalla gigante en donde se proyectaban escenas reales de la historia peronista de los años 30, 40 y 50, pero sobre todo, gracias al gran profesionalismo, emotividad e integralidad de los actores-cantantes, en particular de los protagonistas de este drama, quienes fueron los más aplaudidos. La obra se presentó en inglés, pero se contó con el fabuloso apoyo de pantallas horizontales con subtítulos en español, que facilitaron el seguimiento de la trama. 
A partir del anuncio de la muerte de la que en la vida real se llamó Eva María Ibarguren Duarte (1919-1952), esta especie de biografía musical se desarrolla en dos actos, entre escenas de su vida y 25 números musicales, de entre los cuales destaca la muy hermosa y celebérrima canción “No llores por mi Argentina”. Los espectadores somos testigos de la dramática historia de una mujer de extracción humilde, que se convierte en actriz para luego ascender a las esferas más altas del poder en su país. Alguien que se convirtió en el portavoz de la clase obrera (“mis descamisados”, los llamaba), con una gran personalidad, con enormes capacidades de lucha y liderazgo (por lo que más impactó fue por sus hábiles discursos), pero con un hambre de poder que la corrompía: para ascender utilizó a múltiples amantes (incluido el dictador), siempre llevó vestidos y joyas de gran lujo, robó fuertes cantidades de dinero en la fundación de beneficencia que ella misma creó y fue cómplice de un régimen dictatorial que cometió toda clase de injusticias y de crímenes, al tiempo que se disfrazaba de “justicialismo” regalando dinero a los pobres. El personaje de “Che” es una aportación ficticia del dramaturgo (hace alusión al “Che” Guevara, quien nunca conoció a los Perón, pero sí estaba en radical oposición a su régimen político) para lograr el hilo conductor de la obra: es narrador, observador y antagonista directo de Evita, para revivir la controversia que desata esta última, entre quienes la veneraron (y la llegaron a llamar Santa Evita) y aquellos que vieron el lado oscuro de su historia. Gracias a este personaje, quien al final incluso niega la leyenda, la obra adquiere profundidad verdadera y logra momentos muy emotivos. 

Foto: Colección Auditorio Nacional

NÚMEROS MUSICALES 
1er. Acto 
1. Julio 26, 1952 
2. Requien para Evita 
3. ¡Oh, pero qué circo! 
4. En esta noche mil estrellas 
5. Eva, ten cuidado con la ciudad 
6. Buenos Aires 
7. Buenas noches y gracias 
8. El arte de lo posible 
9. Concierto de caridad 
10. Estaré sorprendentemente bien para ti 
11. Otra maleta, en otra sala 
12. La última flama de Perón 
13. Una nueva Argentina 


2º. Acto 
1. Entreacto 
2. En el balcón de la Casa rosada 
3. No llores por mí Argentina 
4. Adorando volar alto 
5. Alto como el arcoiris 
6. Paseo por el arcoíris 
7. La actriz no ha aprendido (el guión que tú quieres oir) 
8. Y el dinero siguió rodando 
9. Santa Evita 
10. Vals para Eva y Che 
11. Ella es un diamante 
12. Los dedos están echados 
13. La última transmisión de Eva 
14. Montaje 
15. Lamento 
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