sábado, 18 de febrero de 1995

Mijares: Vive en mí

Foto: Colección Auditorio Nacional



18 y 19 de febrero, 1995 / Dos funciones / 2 hrs. de duración / Asistentes: 19, 601 


No hay como admirar a nuestros ídolos de cerca, a todo color, de carne y hueso en un escenario, ver sus gestos, el sudor de su esfuerzo, cómo se mueven, y más cuando son sensuales. Este es el caso de Mijares, quien al mover la cadera, enloquece a la gente (más bien a las chavas). A ello se suma un temperamento romántico, enérgico y entregado. 

Pero Mijares es, ante todo, un verdadero profesional. Resulta difícil escoger su mejor canción de entre la decena de álbumes producidos, porque, como en pocos casos, todos han resultado muy exitosos. ¿Acaso su fama creciente en México, América, E.U. y Europa se debe a la patita de conejo que carga consigo a todas partes? Más que suerte, es trabajo. Lo supo desde muy joven, cuando estudiaba por las mañanas, trabajaba de tarde y cantaba en las noches, y con gran empeño, terminó la carrera de administrador de empresas; luego estudió canto y se fogueó durante 14 años como vocalista en los coros de artistas ya consagrados. Tal dedicación lo condujo a ser descubierto y lanzado por la firma EMI en 1985 y a obtener un Disco de Oro (en Tokio, Japón) con su segundo álbum. El éxito le llegó de golpe y él, hasta ahora, no ha querido soltarlo. 
Poseedor de una voz cautivante, que le ha valido el apodo de “el hombre de las mil voces”, Mijares ofrece, sin descanso, espectáculos de gran calidad dentro del género de la balada romántica; no fue la excepción este concierto, después de tres años de ausencia, en el Auditorio Nacional. Durante dos horas, mantuvo, literalmente, “en un grito” a sus fans, en un gran despliegue de energía y talento, al lado de una banda de excelentes músicos y coristas-bailarines. Cantó 27 melodías, recordando sus temas de siempre y los más recientes (de Vive en mí) como “Amor”, logrando un éxito internacional y con el cual se estrena como compositor al lado del creador de la mayoría de sus éxitos, Oscar López. Dentro de su muy personal estilo, abarcó diversos géneros, desde la balada, el bolero, la canción de protesta, hasta ritmos bailables como el merengue y la salsa. Fue una gran producción, con una escenografía simulando los engranajes de una enorme máquina y sofisticados juegos de luces y efectos especiales, durante la cual se cambió de saco cinco veces y corrió y bailó sin parar. Al final hubo una fiesta sorpresa, con “Bonita”: rumberas, payasos, bailarines, acróbatas, lluvia de confeti y serpentinas, fuegos pirotécnicos que provocaron expresiones de asombro entre el público. Sin embargo, Mijares también puede ser dueño de la sencillez: dedicó una parte, a la mitad de su concierto, a interpretaciones acústicas, con piano solo (“Para vivir”, de P. Milanés) o con dos guitarras y flautín, para viejos éxitos de José José, los Hermanos Carrión, Arturo Castro…

Foto: Colección Auditorio Nacional
Ojalá sepa mantenerse en el lugar que ha conquistado por mucho más tiempo éste a quien sus amigos bautizaron (con el nombre de una de sus propias canciones) “El Rey de la Noche”. 

TRIVIA 
Nombre: Manuel Mijares 
Apodos: Migajas, Rey de la Noche, El hombre de las mil voces 
Ojos: miel, en todos sentidos 
Boca: dice lo que quiere, pero discretamente 
Carácter: combinación de tezonudo en el trabajo y discreto en la vida real, eso sí, apasionado 
Señas particulares: baladista romántico sin remedio.


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