sábado, 4 de febrero de 1995

Alejandra Guzmán: Enorme

Foto: Colección Auditorio Nacional


4 de febrero, 1995 / Función única / 2 hrs. de duración/ Asistentes: 9,811 

Alejandra Guzmán es heredera de la línea iniciada por la generación de su padre (Enrique Guzmán) en el México de los cincuenta: la balada rocanrolera. Con la diferencia de que no se ha conformado con su papel de intérprete, sino que ha buscado siempre –con afortunadas alianzas con compositores y arreglistas- una expresión más personal. 

Apareció en público (en TV) por primera vez a los dos meses de nacida: su destino estaba trazado. De niña, empezó cantando en los coros de “Kenny y los Eléctricos” y de la “Unión”, y bailando con su madre (Silvia Pinal) en el famoso musical Mame
Y un buen día se lanzó con su primer álbum Bye Mamá, para hacerse famosa de la noche a la mañana (Revelación del año, 1989), y su popularidad siguió creciendo con cada uno de los álbumes que le siguieron: Dame tu amor (1989), Eternamente bella (1990), Flor de papel (1991), Libre (1993) y Enorme (1994). 
Este último dio nombre a su segunda presentación en el Auditorio Nacional y de ese tamaño se la armó, como seguramente lo había soñado desde siempre: un show en el que puso a prueba todos sus talentos y fantasías, cantando rock, bailando tap y hasta ballet, exhibiendo sus más diversas facetas y looks, desde la “inocente” colegiala, hasta la sexy tigresa de la balada rocanrolera, pasando por una reina de corazones con una larga cola plateada… Así tenía que ser, pues se trataba de su regreso, después de unas sentidas golondrinas que el público le cantó en este mismo foro en 1992, cuando esperaba el nacimiento de su hija… 
Con una decena de músicos (y dos coristas) en el escenario, Alejandra interpretó algunas de las canciones de su último álbum, junto con lo mejor de su repertorio, incluyendo los viejos éxitos de “su jefe”, a quien llamó a subir al escenario para que juntos entonaran: “Pólvora me dicen y con mucha razón… pues al que me toca siempre lo hago estallar…”

Foto: Colección Auditorio Nacional

Y tal vez pólvora es la mejor palabra para describir a quien arranca nombres y adjetivos hasta el cansancio: Alejandra la provocadora, la volcánica, explosiva, entregada, salvaje, intensa, sexy, sensual, irreverente, romántica, reventada, reina del rock, sincera, directa, inteligente, alegre, diva del rock, jacarandosa, acelerada; acelerada, sí, lo acepta, pero también: “me cae que (soy) guadalupana…” 

Trivia
Ojos: enormes 
Boca: igualmente grande 
Tez: latina candente 
Género: más bien felino 
Medidas: lo que ella se propone lograr 
Carácter: desbordado 
Signo astrológico: Acuario 
Origen: de madre y padre hiper conocidos 
Señas particulares: cantante de baladas rocanroleras y actriz de cine y TV 
Voz: timbre ronco peculiar.


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